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| 7/2/1984 12:00:00 AM

TARJETA ROJA A BOTERO

Dirigente deportivo acusado de lavar dólares podría ser el primer extraditado.

A la tercera semana de iniciada la guerra del gobierno contra el narcotráfico, ésta comenzó a extenderse a una de las causas más ardientemente promovidas por el asesinado ministro de Justicia, Rodrigo Lara Bonilla: la persecución de los dineros calientes en el fútbol. O por lo menos así fue interpretada por la opinión pública la detención en Medellín del presidente del Atlético Nacional, Hernán Botero Moreno. Este capítulo de su vida comenzó el lunes en la mañana, cuando el dirigente deportivo llegaba a su oficina en la capital antioqueña. Según él mismo lo relató a SEMANA (ver recuadro), fue abordado a la entrada del ascensor por dos agentes del DAS quienes le comunicaron que debía acompañarlos a las dependencias de ese organismo de seguridad. Botero les pidió que le permitieran dejar en su oficina unos documentos que debía tramitar con carácter urgente y desde allí telefoneó a su esposa, doña Lía Montoya, para informarle lo que estaba pasando. Esta información fue en esos momentos bastante limitada. Botero aún no sabía que no se trataba de una simple detención. En efecto, horas después, cuando ya se encontraba en Bogotá a donde había viajado al mediodía con su esposa y un agente del DAS, supo que detrás de todo había una petición formal de la embajada americana para que él fuera extraditado a los Estados Unidos. Desde su detención, no había ofrecido resistencia alguna. Es más, para trasladarse de su oficina al DAS de Medellín, utilizó su propio carro en compañía de los agentes, quienes no tenían vehículo para transportarse.
En Medellín, el arresto de Botero produjo gran conmoción. Su controvertida personalidad que se hizo famosa por las agrias polémicas que desde la presidencia de su equipo de fútbol, sostuvo con árbitros, periodistas y dirigentes de la Dimayor, convirtieron su detención en algo que nadie en la capital antioqueña dejó de comentar la semana pasada. Aparte de sus actuaciones al frente del Nacional, el nombre de Botero había colmado las primeras páginas de los periódicos al estallar en febrero de 1981 el escándalo de la operación "retorno verde", a la cual las autoridades norteamericanas habían vinculado al antioqueño. En ese escándalo, el presidente del Nacional era acusado de haber lavado millonarias cantidades de dólares, supuestamente provenientes de actividades de narcotráfico. "Es una insidiosa calumnia" contestó entonces Botero, quien había abandonado el territorio norteamericano semanas antes de que las acusaciones se hicieran públicas. Roberto, el hermano de Botero Moreno, también vinculado al escándalo, fue detenido en esa época en Miami durante cinco días, antes de salir bajo fianza. Desde entonces conserva esa condición y, según cuentan sus familiares, vino 15 días a Colombia en diciembre pasado, con un permiso del juez encargado del caso. Hernán Botero, en cambio, no regresó nunca a los Estados Unidos. Mientras permanecía en Colombia, la leyenda de su fortuna fue creciendo y se llegó a decir que la había amasado de un día para otro, gracias a sus grandes negociaciones de lavado de divisas.

EL PRONTUARIO
Pero, ¿cuál es concretamente la acusación que pesa sobre Botero y su hermano? Para establecerla, SEMANA investigó durante varios días y pudo conocer algunos datos específicos, mantenidos hasta ahora bajo reserva, sobre el prontuario de los Botero Moreno. En primer lugar, se pudieron establecer los cinco cargos que la justicia norteamericana les ha hecho: conspiración, encubrimiento mediante recursos y artificios de hechos sustanciales, complicidad en delito, fraude en el correo y causal de omisión en el registro de transacciones monetarias. Aunque son pocas las especificaciones que se conocen de cada uno de estos cargos, SEMANA se enteró de que el encubrimiento mediante recursos y artificios de hechos sustanciales correspondería al hecho de que Botero y su hermano habrían sobornado a un grupo de banqueros para que los ayudaran a ocultar supuestas consignaciones millonarias de dólares en efectivo; en cuanto al fraude al correo, se trataría del envio por correo de cheques de grandes sumas de dólares; finalmente, sobre la causal de omisión en el registro de transacciones monetarias, correspondería a la no declaración ante el fisco norteamericano del manejo de esas grandes sumas en dólares.
Según el expediente de los hermanos Botero, la justicia de los Estados Unidos habría podido establecer después de una serie de investigaciones que entre el 31 de noviembre de 1979 y principios de octubre de 1980, consignaron 56 millones de dólares en efectivo en el Landmark Bank de Fort Lauderdale, en Florida. Los Botero habrían pagado a un grupo de banqueros, sobornos equivalentes a 7.5 por mil de los depósitos, para que los funcionarios bancarios falsificaran una serie de documentos y no registraran las transacciones monetarias efectuadas por los dos colombianos. Segun los datos del prontuario, dos de esos banqueros, detenidos entonces por las autoridades norteamericanas, se convirtieron en "colaboradores" de la justicia de Estados Unidos y supuestamente, confesaron los delitos de los Botero.
Los datos en poder de las autoridades indican que las mayores cantidades depositadas en el Landmark Bank habrían sido trasladadas a cuatro bancos colombianos y la nacionalización de esas divisas habría sido tramitada por la Caja de Cambios del Hotel Nutibara de Medellín (propiedad de Hernán Botero), conocida como Peinado Navarro y cuyo representante en los Estados Unidos habría sido Roberto Botero Moreno. Esa Caja de Cambios fue sancionada a principios de este año por la Superintendencia de Control de Cambios Por el lavado de cerca de 20 millones de dólares, que se habría efectuado utilizando nombres falsos, cédulas falsas, cédulas no expedidas aún o correspondientes a personas ya fallecidas, e incluso con pasaportes extranjeros falsos. En ese momento la sanción de la Superintendencia fue de 157 millones de pesos, el 10 por ciento del monto total de la ilegal transacción. Según el expediente, los Botero tendrían como testaferros en toda la operación a los accionistas de Peinado Navarro, Augusto Peinado Navarro, su esposa y su hija. Las cantidades lavadas por Peinado Navarro sólo corresponderían a una cuarta parte de la suma lavada por los Botero, más de 4.400 millones de pesos.

LO QUE DICE LA FAMILIA
Para la familia de Hernán Botero, todo lo que está sucediendo no es más que "una gran confusión" de la embajada norteamericana. Su esposa Lía Montoya cree que la embajada pidió la extradición de su marido "sin saber que él cuenta con un certificado de la justicia norteamericana que lo exoneró de los cargos inicialmente hechos sobre narcotráfico y otros delitos. Es posible que la embajada, cuando el gobierno colombiano anunció que si habría extradición, haya reunido todos los expedientes con que contaba y haya incluído el existente contra mi esposo, sin tener conocimiento de las exoneraciones de que él fue objeto".
Para ella, toda la leyenda que se ha tejido alrededor de Hernán Botero "no es más que eso: una leyenda". Explicó que "en nuestra casa en una urbanización modesta de El Poblado, el único guardaespaldas es una perrita frenchpoodle. Hernán no tiene armas. Tenemos 7 hijos, 5 de ellos de nuestros matrimonios anteriores. Vivimos cómodamente gracias al trabajo constante de Hernán, pero no poseemos ninguna gran fortuna. El heredó algún dinero de sus padres y sus acciones en el Hotel Nutibara, que fue fundado por su padre, Roberto Botero Soto. Ha sido transportador y mantiene un negocio de finca raíz que no se mueve sino cuando hay temblor de tierra. Sus pasiones son el Futbol sus hijos y yo, en ese orden ".
Para los asesores legales de Botero, su extradición no podría aplicarse ya que los delitos por los cuales se le acusa, habrían sido cometidos antes de la firma del Tratado de Extradición y la ley no puede nunca aplicarse en forma retroactiva, a menos que la nueva medida sea más favorable que la existente inicialmente. Además, según le han explicado a Botero Moreno, para la extradición sería necesario que se trate de un delito en los dos países firmantes del Tratado y en este caso, según los abogados, el lavado de dólares, que es un delito en los Estados Unidos, es una infracción cambiaria en Colombia.
Pero más allá de los tecnicismos legales, la opinión pública, que en un principio había imaginado que los extraditables eran sólo los directamente acusados de narcotráfico, pensó, después de la solicitud para extraditar a Botero, que el alcance del Tratado se había extendido la semana pasada al lavado de dólares que, si bien tiene exponentes tan notorios como Bótero Moreno, es, aun cuando en cuantías inferiores a las atribuídas al dirigente deportivo, una práctica generalizada. Un cambista menor comentó a SEMANA que si el lavado de dólares era ahora causal de extradición, las salas de los cocteles de alta sociedad podrían
quedar vacías en pocos meses.

HABLA BOTER
Hernán Botero Moreno, el presidente del Nacional detenido en la cárcel Modelo por la peticion de extraditarlo hecha por la embajada americana, accedió a dialogar con SEMANA.
SEMANA: Doctor Botero, según las autoridades norteamericanas, usted se voló de los Estados Unidos apenas se enteró de los cargos que por lavado de dólares y otros delitos, pesaban en su contra. ¿Es eso cierto?
HERNAN BOTERO M.: No. No es cierto. Yo salí de los Estados Uni dos durante la última semana de enero de 1981 y las acusaciones fueron hechas 15 días después. Yo no las conocía y en vez de volarme, como ellos lo afirman, me fuí de los Estados Unidos porque tenía trabajo en Colombia. Incluso mi familia se quedó en Miami y sólo supo de los cargos contra mí cuando regresó a Colombia y yo mismo enteré a mis allegados. Para comprobarlo, ahí está mi pasaporte a disposición de quien quiera verlo.
S.: ¿Qué opina de las afirmaciones de las autoridades norteamericanas y colombianas, según las cuales sus negocios en Estados Unidos estarían vinculados a la Caja de Cambios Peinado Navarro del Hotel Nutibara de Medellín, sancionada por lavado de dólares a principios de año?
H. B. M.: Sobre eso sólo quiero decir que no existe vinculación alguna entre mis negocios y Peinado Navarro. Mis negocios son el Hotel Nutibara, cuyas acciones heredé de mi padre y una firma de propiedad raíz. Mis declaraciones están a disposición de quien quiera revisarlas.
S.: ¿Cree usted que lo van a extraditar?
H. B. M.: No lo sé. Si se aplica la justicia como debe ser, no tienen por qué extraditarme ya que los supuestos delitos que cometí se habrían producido antes del Tratado de Extradición y, como se sabe, la ley no es retroactiva.

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