Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 1983/01/10 00:00

TEJIENDO SOLUCIONES

Mediante mejor acceso al crédito, el gobierno se propone la reactivación de la industria textil.

TEJIENDO SOLUCIONES

Luego de un agitado proceso de concertación, el gobierno y los representantes de las empresas textiles acordaron algunas medidas de política tendientes a la recuperación del sector.
Como siempre, el ejercicio de concertación debió tocar muchos puntos relacionados con otro sector de actividad económica el cultivo del algodón, que le suministra la principal materia prima y que, naturalmente, ha reflejado en sus indicadores el receso que desde hace cerca de tres años afecta a la industria textil.
En ambos casos, textiles y algodón, el receso siguió a épocas de "bonanza" durante las cuales cada uno de ellos llegó a ser uno de los principales articulos de su respectivo sector. Tal es el caso de las industrias textiles que no solamente llegaron a alcanzar grandes volúmenes de producción con impecables manejos empresariales, sino que sirvió de motor para el desarrollo de toda una región: sobre el lomo de las textileras se forjó en buena parte la industria antioqueña. Desde hace tres años, sin embargo la moneda se volteó. Quiebras, aumento del desempleo y concordatos en las empresas más grandes, golpearon fuertemente esa actividad que además encontró en el contrabando un flagelo capaz de hacer cambiar radicalmente su situación.
El algodón, por su parte, hace apenas 5 años era el segundo producto colombiano de exportación. En el año 77 se sembraron 377.200 hectáreas, equivalentes al 9% del área cultivada en todo el país. Entre 1970 y 1977 el volumen de producción de algodón en rama aumentó en 73.8% mientras que la producción agrícola se elevó en 39.2%. En los años 78 y 79 por el contrario, disminuyó en un 41.1 % , a tiempo que el total aumentó en 16.5%. En el año agricola 8182 se sembraron únicamente 81.100 hectáreas que representaron apenas el 2.1% del área total cultivada.
Hilando delgado
Los indicadores conocidos para los períodos más recientes muestras que la situación de crisis en las actividades algodonera y textilera, lejos de tener signos de recuperación, tiende a profundizarse. Hasta agosto, y con relación al mismo período del año anterior, la producción de textiles bajó en 8.9% y su nivel de empleo de fuerza de trabajo en 5.6%. Por su parte el algodón, según los cálculos preliminares de OPSA, disminuirá su producción en 56.9% en el año 8182, luego de haber aumentado en 1.8% un año atrás. Esto último se ha reflejado en el volumen de exportaciones que, aunque en la categoría "fibra larga" aumentara durante el primer semestre de este año en 13.2%, en la de "fibra corta" cayó en 95.5%.
Con estas características, la definición, por parte del Gobierno, de un precio de sustentación para el algodón tiene una profunda dificultad: mientras que para sus productores representa un ingreso, para los textileros constituye el costo de su principal insumo. Durante varios días, los ministros de Hacienda y Desarrollo han venido sosteniendo conversaciones para acordar medidas que saquen a la industria del receso. De lograrse lo anterior, tendría efectos multiplicadores importantes sobre la actividad algodonera.
En las empresas de textiles uno de los más dramáticos cuellos de botella está en el altísimo nivel de endeudamiento a que han llegado. Se estima que, en promedio, éste puede llegar a un 70%, y en casos particulares alcanza hasta un 80%.
Puntadas agresivas
Se ha planteado, en consecuencia, que debe buscarse la capitalización del sector en un plazo no superior a tres años. Para ello, se requerirían estímulos especiales en materia tributaria de manera que se reactive la compra de acciones de sociedades anónimas por medio del ahorro privado. Según informes de prensa, la Comisión de Asuntos Fiscales, creada por el presidente Betancur, estudia este punto y una de sus propuestas al respecto sería la de desmontar la llamada "doble tributación", la señal al gravar a la empresa y al accionista, ha desincentivado la inversión en acciones, perjudicando la capitalización de las empresas. En tal sentido, igualmente, una medida de la Junta Monetaria adoptada la semana pasada abre un cupo de crédito por $ 11.000 millones para financiar la compra de acciones.
Otra medida acordada en el desarrollo de la concertación para reactivar las industrias textiles, estudiada por la Junta Monetaria y sujeta al acuerdo final entre los representantes del gobierno y de los empresarios es la de un cupo de crédito en el Banco de la República por $7.000 millones para apoyar operaciones de las Corporaciones Financieras, destinados a programas industriales. Igualmente, la ampliación del cupo de Bonos de Prenda para que los textileros puedan recibir de los almacenes de depósito bonos hasta por el 80% de su valor y, con ello, comprar la cosecha algodonera del primer trimestre del año 83, que se estima en un valor de 700 millones de pesos. Esta compra se hará a un precio de sustentación que estimule la producción algodonera. Se estima que el total de la cosecha anual llegará a 46 o 48 mil toneladas.
De esta manera, con el apoyo decidido del Gobierno a la industria textil, se espera que en un plazo no demasiado largo se empiecen a manifestar los signos de recuperación, con sus convenientes efectos sobre el nivel del empleo y sobre las industrias de insumos. Si bien una solución total y de corto plazo no puede esperarse, se ha reconocido que el Gobierno está apuntando hacia uno de los objetivos más importantes para los textileros: mayor acceso a las fuentes de crédito. El industrial Carlos Ardila Lulle, comentando las medidas que está adoptando el gobierno, manifestó que ellas deben complementarse con una eficaz acción para combatir otro de los más temibles enemigos de la industria textil: el contrabando.--

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