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| 9/15/2003 12:00:00 AM

"Tengo la satisfacción del deber cumplido"

Ricardo Santamaría habló con SEMANA sobre su sorpresiva salida de la dirección del periódico 'El Espectador'.

SEMANA: Usted entra a formar parte de la lista de directores de 'El Espectador' echados de un día para otro. ¿Usted sí cree que el periódico va a salir adelante a este ritmo?

Ricardo Santamaria: El Espectador tiene sólidas bases para salir adelante, de eso no tengo duda. Hay un derrotero claro en lo editorial y en la información, demostrado por el aumento en el índice de lecturabilidad del periódico en el último año. Hoy tiene más de un millón de lectores, siendo el segundo en circulación nacional. En lo económico entrará a punto de equilibrio este año; y hoy su estructura de costos es 30 por ciento menor que la del año pasado. Es sobre estas bases que debe consolidarse El Espectador y, por supuesto, con estabilidad en la dirección.

SEMANA: El periodismo es una carrera de largo aliento no una prueba de 100 metros. ¿Usted cree que los dueños del periódico tienen claro este concepto?

R.S.: Es una buena pregunta para ellos. En mi experiencia personal con los accionistas del periódico y los miembros de la junta directiva no tengo queja. Trabajé siempre con el margen de independencia que necesitaba.

SEMANA: Durante casi un siglo el periódico tuvo una línea editorial definida dictada por la familia Cano. En los últimos tiempos se va de un lado a otro. ¿No es una infidelidad con los lectores?

R.S.: La línea editorial depende, fundamentalmente, del director. Es su potestad y es la tradición en Colombia y en el mundo. Durante mi dirección hubo pluralidad y equilibrio en las páginas de opinión. En los editoriales había interpretación de la realidad y posición definida sobre los hechos nacionales e internacionales. Los lectores son fieles al periódico en la medida en que sientan que tienen un buen producto en sus manos. Y eso le estamos dando. Buena información y opinión.

SEMANA: En realidad, ¿por qué se produjo su salida de 'El Espectador'?

R.S.: Me atengo a lo que me dijeron. Que mi renuncia fue solicitada fue por el incidente de la entrevista con el venezolano que resultó que ni era piloto de Hugo Chávez ni miembro del Ejército venezolano. Sin embargo yo me permití, con respeto, claro, y acatando sin chistar la determinación, controvertirla. ¿Por qué? Porque me pareció injusta y así lo dije en carta al presidente de la junta. Injusta por los resultados del periódico, que estaban a la vista, y porque creo que a nadie se le puede exigir infalibilidad en su trabajo, sino honestidad, en este caso, con la verdad. Y al rectificar de forma oportuna y completa, creo que la credibilidad de El Espectador quedó a salvo. La reflexión es sencilla: el punto no es si uno se puede equivocar o no, sino cómo se asume ese error: tapándolo o rectificando. Además no hubo mala fe de ningún periodista.

SEMANA: Es difícil creer que por el error de una información, que usted tuvo el valor de rectificar, casi de inmediato se produjera su salida del periódico.

R.S.: Si hay, como algunos dicen, otro motivo para mi salida de El Espectador, yo lo desconozco. Lo importante es que yo tengo la satisfacción del deber cumplido.

SEMANA: A manera de balance, ¿cómo resume su paso por el periódico?

R.S.: En una frase: cuando llegue al periódico y la gente me saludaba, o incluso en reuniones formales con anunciantes, nunca faltaba la pregunta de cuándo se cerraría definitivamente el periódico, ya que interpretaban que luego del paso de diario a semanario, el siguiente era el del cierre. Hoy, las mismas personas y los ejecutivos de publicidad lo que me preguntaban era cuándo se convertiría en diario. Esa percepción generalizada de la gente respecto de El Espectador lo que muestra es que recuperamos la confianza y pusimos el periódico a flote. Es un comienzo, sin duda, pero es promisorio.

SEMANA: Muchas personas creen que es difícil hacer periodismo independiente cuando el medio pertenece a un conglomerado económico. En su caso, ¿cómo le fue con esta situación?

R.S.: Repito: mi experiencia es que tuve la total independencia que necesitaba para adelantar el trabajo periodístico sin interferencias. Creo que la labor investigativa del periódico se ha mantenido en alto grado. Hay columnistas de todas las tendencias. Yo aquí hice periodismo y no política. Ni gobiernismo ni antigobiernismo. Me voy satisfecho también en este frente.

SEMANA: Y, finalmente, ¿usted qué va a hacer?

R.S.: Regresaré a la consultoría privada en temas de estrategias de comunicación en una firma de la que seré socio. Y por ahí daré lata en alguna otra parte.
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