Sábado, 20 de diciembre de 2014

| 2000/06/19 00:00

¿Terceros partidos?

Con la reciente aparición de nuevos movimientos se abre el debate en torno a las opciones de cambio en la política colombiana.

¿Terceros partidos?

Los colombianos están más desencantados que nunca de la política. Prueba de ello es que en una reciente encuesta realizada en todo el país por Gallup el 71 por ciento manifestó no identificarse con ningún partido o movimiento. Es por eso que el referendo promovido por el presidente Andrés Pastrana es visto por algunos analistas como un paño de agua tibia que difícilmente acabará con toda una cultura politiquera de muchos años atrás. Pero, más allá del escepticismo que despierta el alcance de la iniciativa del gobierno, es importante destacar que los colombianos están tomando conciencia de que la mejor manera de dejar atrás al viejo país político es participando con sus propias iniciativas de cambio, es decir, tratando de tomarse el poder.

La aparición en los últimos meses de movimientos como el Frente Social y Político, del Partido Visionario y de la Alternativa Política Colectiva demuestra, en primer lugar, que en Colombia se están abriendo espacios para que terceras fuerzas inicien un verdadero proceso de depuración de las costumbres políticas y, en segundo lugar, que la mejor manera de hacerlo es acudiendo a las vías democráticas mediante la creación de alternativas reales de poder como son los partidos políticos.

El hecho de que el Partido Liberal —históricamente mayoritario— haya sido derrotado en la lucha por la Presidencia en las pasadas elecciones a manos de una alianza suprapartidista, hace todavía más notoria la pérdida de las lealtades políticas hacia los partidos tradicionales y más importante la votación del partido Sí Colombia que lidera Noemí Sanín. Sus casi tres millones de votos dejaron claro que tiene con qué pelear la Presidencia en 2002, aunque es prematuro asegurar que la respuesta favorable hacia su movimiento esté garantizada hacia el futuro.

El caso del M-19, que se reinsertó en 1990 y dio vida a la Alianza Democrática, es una lección en este sentido: de ser considerada como la tercera fuerza política del país de cara a la Constituyente, y después de alcanzar casi 800.000 votos y nueve curules en el Congreso en 1991, su votación en la primera vuelta presidencial de 1994 apenas llegó a 215.000. De ser el contrapeso político del bipartidismo siguió la misma suerte de la Anapo en los 70 y del MRL a finales de los 50, que nunca llegaron a consolidarse como fuerzas opositoras e independientes.

Desafortunadamente en Colombia el desencanto generalizado hacia la política no solamente va ligado a la falta de espacios y de nuevas alternativas sino también a la falta de garantías para hacerla. Las iniciativas de izquierda, como la UP, fueron condenadas al exterminio por los grupos de ultraderecha. De igual forma, el Partido Comunista ha sido duramente golpeado por las amenazas, los exilios forzosos y el asesinato de sus líderes.



Las propuestas

A pesar de que Sí Colombia ha recibido cuestionamientos debido a su extracción conservadora, el movimiento liderado por Noemí Sanín ha ido ganando su propio espacio entre los sectores independientes. A sus iniciativas hay que sumar la aparición de tres nuevos movimientos que se apartan de los partidos tradicionales: uno, el llamado Frente Social y Político, un grupo de centroizquierda liderado por el presidente de la CUT, Luis Eduardo Garzón; dos, el Partido Visionario, de corte colectivista, liderado por el ex alcalde de Bogotá Antanas Mockus, y, por último, la llamada Alternativa Política Colectiva, de centro, impulsada por reconocidos académicos, políticos independientes, artistas y empresarios.

Según Héctor Fajardo, secretario general de la CUT y miembro del Frente Social , “la construcción de terceras fuerzas en Colombia no es nada fácil, pues el país ha padecido a lo largo de su historia la intolerancia de las clases dirigentes y las voces opositoras han sido silenciadas por las vías de la exclusión y de la eliminación física”. En este contexto, la propuesta fundamental del Frente está encaminada a lograr un gran acuerdo nacional no excluyente “que refleje consensos mínimos en relación con una reforma política profunda”, dice Fajardo.

La aparición del Frente Social cobra especial importancia, primero, porque permitirá saber si el país está preparado para tolerar a una izquierda ‘viable’ como proyecto político desarmado y, segundo, porque imprime un aire de renovación al discurso sindical, ahora comprometido con todos los sectores y problemas de la sociedad.

Para Antanas Mockus, fundador del Partido Visionario, es necesario que el país cambie sus identidades políticas pues los partidos tradicionales necesitan competencia a largo plazo. Según el ex alcalde, en 30 ó 40 años, el país debe contar con tres o cuatro partidos que se disputen en igualdad de condiciones el acceso al poder, pues “los partidos tradicionales se han convertido en gemelos que sacaron los rasgos del viejo sistema y que se anclaron a él por la falta de retadores”.

Por su parte la Alternativa Política Colectiva surgió de la preocupación de diferentes sectores independientes por trabajar en torno a la defensa del interés público y plantear salidas a los grandes problemas nacionales. Sin embargo aún no ha sido lanzada como partido político y se caracteriza más bien por ser un gran movimiento nacional que reúne a diferentes organizaciones políticas.

“Lo único que queda de los partidos en Colombia es una mala máquina electoral”, sostiene Oscar Sánchez, uno de los coordinadores del movimiento.

Si bien la Alternativa Política Colectiva congrega a las más diversas tendencias políticas del país, que van desde el Partido Visionario, la Alianza Social Indígena hasta Vía Alterna y Sí Colombia, todavía no hay claridad sobre quiénes serán sus cabezas visibles. Varios de sus miembros han señalado que el movimiento no quiere descansar su vocería en una sola persona ni volver a las épocas caudillistas, pero queda claro que lograr un acuerdo ideológico y político entre tantas y tan diferentes tendencias no parece una tarea fácil.



El futuro

Los tres movimientos coinciden en la necesidad de llevar al país hacia una verdadera justicia social en el marco de una democracia abierta a todos los proyectos políticos. Pero, igualmente, son movimientos jóvenes que —salvo el caso de Sí Colombia— no han tenido ningún fogueo en las urnas.

Por lo pronto, y a pesar de las expectativas de cambio que han generado los nuevos movimientos en marcha, es prematuro asegurar que existan en Colombia terceros partidos que puedan desbancar del poder a los tradicionales. No solamente porque el órgano de representación popular por excelencia —el Congreso— sigue en manos de los partidos de siempre, sino también por la precariedad de dos herramientas fundamentales en cualquier democracia moderna: el estatuto de oposición y el estatuto de partidos.

¿Morirá el bipartidismo en Colombia? La lucha apenas comienza.

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