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| 9/20/2017 4:28:00 PM

Frida, la niña de ocho años que lucha por su vida en la tragedia en México

Durante más de ocho horas los rescatistas han trabajado para salvar a la menor que está atrapada por los escombros. Han encontrado 21 cadáveres de niños.

A más de 24 horas después del terremoto de 7.1 que ya ha cobrado la vida de más de 220 personas, se sigue vislumbrando la magnitud de la tragedia. Además de las escenas de dolor y angustia que se viven en Ciudad de México, capital de ese país, y en los estados de Morelos y Puebla, la atención del país y del mundo se centra en el Colegio Enrique Rébsamen, de la capital.

Un plantel educativo ubicado en la delegación Tlalpan en el que se impartían clases de preescolar, primaria y secundaria se derrumbó ocasionando la muerte de por lo menos 21 niños y cinco adultos. Otras 30 personas, en su mayoría menores, están desaparecidos.  

Pero en medio de las duras escenas de fallecidos, una luz de vida se asoma por entre los escombros. Es una niña de nombre Frida, de ocho años de edad, quien se ha convertido en el símbolo de la tragedia. Los rescatistas ajustan ocho horas realizando las labores de rescate para tratar de salvar a la menor que quedó atrapada por una de las losas del plantel que se derrumbó.

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La pequeña dio señales de vida hacia las 9 de la mañana, hora local, al pedir agua y dijo que no se podía mover. Los rescatistas, según informaciones recogidas por la Agencia EFE, aseguran que ella estaría en un espacio de 45 centímetros, lo que dificulta la labor de los rescatistas. De acuerdo con Televisa y Tv Azteca, hay otro menor más que estaría con vida, según han podido establecer con el cuerpo de rescate.

Así lo reportó Televisa

Justamente AFP informó que los rescatistas y voluntarios que están trabajando en la escuela piden silencio y quietud absoluta mientras un escaner térmico es introducido por esa grieta de 45 centímetros de diámetro desde donde se logró tener contacto con la pequeña hace pocas horas.

"Estamos muy, muy cerca de personas que podrían estar vivas. Estamos trabajando junto con cámaras térmicas y unidades caninas. Por momentos guardamos silencio absoluto para escuchar a los sobrevivientes. Ellos suelen gritar o golpear paredes", dijo a la AFP por teléfono Pamela Díaz, una panadera de 34 años que desde el martes trabaja en el rescate.

El dolor de otros padres de los menores

"No hay poder humano que pueda imaginar el dolor que estoy pasando", dijo en la madrugada a la AFP Adriana Fargo en un albergue improvisado a la intemperie, mientras espera noticias de su hija desaparecida bajo las ruinas de esa escuela, al sur de Ciudad de México.

"Anoche yo conté cinco cadáveres que sacaron de la escuela", dijo a la AFP Flor González, una dentista de 42 años que pasó la noche como voluntaria en la zona.

"Vi cuando avisaron a uno de los padres... fue devastador", dijo con los ojos llorosos.

Fargo, en tanto, permanece sentada en una silla con los puños apretados y la mirada fija en el suelo.

No alcanzó a pronunciar el nombre de su hija cuando se le preguntó por quién espera y solo logra apretar los labios para contener el llanto.

Mientras su esposo trabajaba hombro a hombro con los cientos de soldados, bomberos y rescatistas que, entre la oscuridad de la madrugada, removían cuidadosamente los escombros en busca de señales de vida de los pequeños.

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Con picos, palas e incluso a mano limpia, estos hombres que llevan 24 horas sin parar no escatimaban esfuerzos en la angustiante carrera contrarreloj para encontrar con vida a los 30 niños que siguen desaparecidos.

Leonardo es otro papá de un menor que aún no sabe de su paradero. Le ayudan dos soldados que lo sostienen en pie. Muy pálido, balbucea su nombre y dice que quiere regresar, porque no puede alejarse del lugar donde está su hijo.

Leonardo intenta levantarse, pero uno de los médicos no lo deja. "Tienes la presión en 180. Te puedes infartar", le dice mientras aplica una inyección y luego le coloca una pastilla bajo la lengua.

"¿Cómo se llama su hijo?". El hombre sigue con la mirada fija en la escuela y responde algo como "Alfredito".

No puede más. Una doctora le toma la barbilla y lo obliga a contar números, como forma de ayudarle a concentrarse y sacarle del shock en el que se encuentra.

"Tienes que estar fuerte cuando estés con él, el niño te necesita", suplica.

Quienes tratan de sacar a las personas bajo los escombros le dicen a Leonardo que uno de los muertos podría ser su hijo. Aunque no está claro.

Los gritos encontrados no paran: "¡Silencio por favor! No caminen, no respiren, que tratamos de escuchar las voces", clamaba desde el altavoz un policía, mientras un séquito de voluntarios, con linternas en la cabeza, llevaban largas vigas de madera para sostener los techos a punto de derrumbarse.

Hasta ahora, 11 niños y una maestra han sido rescatados con vida de entre los escombros.

Cifras

En Ciudad de México colapsaron 39 edificios, según el alcalde Miguel Ángel Mancera, quien aseguró que salvo en unos cinco donde se determinó que no hay personas atrapadas, se mantienen las labores de rescate.

El alcalde destacó que al menos 40 personas fueron rescatadas vivas de dos de los edificios desplomados y que unas 600 construcciones serán revisadas para verificar el estado de sus estructuras.

Texto con información de Agencias.

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