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| 8/6/2014 12:00:00 AM

El rumor que aterrorizó al norte de Huila

En Villavieja y Pueblo Nuevo nadie quería salir a la calle por temor a ser asesinados y que les sacaran los órganos.

El pasado 4 de agosto, Raúl Ramírez, alcalde del municipio de Villavieja, en el norte de Huila, manifestó en la emisora HJKK de Neiva su preocupación porque a las afueras de su población habrían aparecido los cuerpos sin vida de niños, de hasta diez años de edad, con su caja torácica vacía.

Para hacer la historia más macabra, se señaló que entre los cadáveres era común hallar fajos de billetes por hasta tres millones de pesos junto con una nota que indicaba que el dinero debía destinarse para su entierro.

Por esta historia, los habitantes de esta región entre Huila y Tolima permanecieron en alarma constante durante casi dos meses. Fue tal el susto, que las calles de las veredas Potosí (Villavieja) y Pueblo Nuevo (Natagaima) lucían despobladas.

Su gran temor era toparse con dos hombres y una mujer que merodeaban entre los caseríos, a bordo de un vehículo negro, y que raptarían a sus pequeños, los asesinarían y luego les quitarían los órganos, para finalmente dejar abandonados los cuerpos en cualquier descampado.

La noticia pronto llegó a todos los municipios del sur del Tolima y del norte del Huila, donde los padres no dejaban salir a sus hijos a la calle por miedo a que terminaran en manos de “la banda del carro negro” y, si salían, lo hacían en grupos.

La situación llegó al punto de que los adultos llevaban a sus hijos a la escuela y los esperaban a la salida para acompañarlos nuevamente a sus hogares.

Los lugareños, que en su mayoría se dedican a la pesca y a la agricultura, comentaban aterrados el suceso de que dos cadáveres de niños habían sido encontrados en el límite de ambos caseríos, separadas por el río Magdalena.

El periodista de La Nación Fernando Polo, quien siguió el caso, comenta que nadie sabía exactamente de qué familia eran los muertos. “Los de Potosí decían que eran de Pueblo Nuevo y, los de Pueblo Nuevo, que eran de Potosí. Todos hacen sus compras en sus respectivas veredas, entonces se achacaban los niños los unos a los otros”.


A las poblaciones de Potosí (Villavieja) y Pueblo Nuevo (Natagaima) las separa el río Magdalena. Foto: La Nación /  Fernando Polo, cortesía.

La historia tomó tal dimensión que llegó a oídos del alcalde de Villavieja, quien, en una intervención radial, pidió a las autoridades tomar acciones en el asunto y recomendó a la comunidad tomar las medidas necesarias para evitar que se “robaran” a los niños.

“Hay una gran preocupación y están las alarmas prendidas porque en límites con el sur del Tolima ha habido casos específicos donde han encontrado niños entre 1 y 10 años donde, curiosamente, están muertos, sin las vísceras, sin los ojos, los riñones, el corazón. La mayor preocupación está porque dentro de los cuerpos de los niños han dejado la suma de dos, tres millones de pesos, con una nota que dice que es un auxilio, un subsidio para el entierro”, dijo el funcionario a la emisora HJKK.

El alcalde, además, hizo un llamado a la ciudadanía a que cuidara a los menores: “No tenemos indicios de qué clase de personas pueden hacer eso, pero lo cierto es que ya hay casos concretados en el sur del Tolima”.

William Márquez, dueño de la única tienda en Potosí, manifestó que el temor era tal, que la famosa “banda del carro negro” incluso se convirtió en una efectiva amenaza para que los niños inquietos y los menores no pudieran salir de noche o ir al río.

“La gente está muy asustada. Apenas pasa un carro empieza la zozobra, porque aquí carros casi no se ven, entonces las mamás empiezan a cuidar a los muchachos de miedo a que se los roben para sacarle los órganos y venderlos, por eso la gente está asustada, de todas formas hay que estar precavidos. Hasta unos gemelos que hay aquí en Potosí y que son de lo más tremendo, desde ahí cogieron juicio de miedo a que se los lleven”, dijo Márquez a La Nación.

Sin embargo, la calma regresó a las calles del sur de Tolima y el norte de Huila cuando las autoridades locales aclararon que en esas zonas no se habían presentado muertes con tales características.

El comandante de la Policía del Tolima, coronel Élver Velazco, le dijo al diario local que “todo obedecía a unos panfletos que imprimieron con una noticia que estaba en Internet desde hacía varios años, de un caso real que se había presentado en México, en donde también existe una población con el nombre de Potosí y otra con el de Pueblo Nuevo, donde había sido la masacre de los menores, y no en los caseríos de Villavieja y Natagaima”.

El coronel añadió que hace dos meses, comenzaron a circular las fotos de las personas que supuestamente raptaban a los niños para extraer sus órganos.

“Desde esa misma época, la Policía ha iniciado la investigación y se ha podido determinar que eso no es cierto. Las fotografías y los panfletos que aparecen son de un caso de México. Lo que pasó fue que personas inescrupulosas sacaron esa información de Internet y empezaron a distribuirla de manera irresponsable”, aclaró el oficial.
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