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| 5/2/2016 9:58:00 PM

El drama del robo de la identidad

La suplantación de datos en Colombia es más común de lo que muchos piensan y se puede convertir en una pesadilla. Testimonio de un afectado por esta actividad delictiva.

Las casualidades generacionales y de registros civiles me han llevado a sorprenderme por la decena de homónimos que tengo en Colombia. Desde un respetado columnista, un exitoso chef, un ganadero y un empresario. Mi nombre y apellido lo compartimos muchos entre los que el famoso parezco ser yo pero por ser víctima de la suplantación de datos, una situación que es más común en Colombia de lo que muchos piensan y que puede terminar por convertirse en una pesadilla.      

Todo comenzó a finales del 2015, cuando llegó a mi celular un mensaje que me pedía que me acercara a Bancolombia porque la clave de la cuenta de ahorros acababa de ser bloqueada. Cuarenta minutos después me informaron que alguien había tratado de ingresar a mi cuenta desde un teléfono a consultar mi saldo e intentar realizar transferencias a otras cuentas.

Bancolombia me dio un ‘parte de tranquilidad‘ al cambiarme el plástico y bloquearme la cuenta durante 24 horas por seguridad. Pensé que todo había terminado pero me llevé otra sorpresa cuando marqué el número de mi esposa y sorpresivamente una grabación me decía que mi línea estaba suspendida y que debía acercarme a una sucursal Movistar si tenía alguna inquietud.

Llamé al *611 de Movistar desde un celular y una asesora me informó que yo “personalmente” había llamado hace 10 minutos desde la línea 3214681867 a cancelar mi número celular “por pérdida” y a activar la 3162254060, la cual desconozco totalmente. Ella, casi dudando de mi identidad, aseguraba que solo con el número de cédula se podía realizar un bloqueo y activar otra línea “para no generarle inconvenientes ni trámites engorrosos al Andrés Hoyos real”.

Los delincuentes también actualizaron mis datos en Bancolombia y registraron el teléfono que habían activado en Movistar, la línea 3162254060.  Hablé con las autoridades, con abogados, con amigos; no era normal que en un mismo día y en menos de una hora me hubieran pasado ambas cosas. La Policía me advirtió sobre la cotidianidad de estos casos en donde los delincuentes tienen acceso a bases de datos casi integrales de cada víctima; me informaron sobre los fallos en los protocolos de seguridad de algunos centros de atención de los operadores para vender líneas solamente con una fotocopia de la cédula, y me invitaron a volver a contactarme si algo parecido volvía a sucederme.

Pasaron 24 horas, activé todas las alertas existentes en Bancolombia y en Movistar y pensé que ya todo estaba resuelto. Pero pasaron los días y el tema se volvió a complicar. Bloqueos de ambas claves de mi cuenta de ahorros, llamadas a números de Rusia o Estados Unidos, cobranzas injustificadas, y créditos millonarios otorgados por “ser un cliente muy especial”.

El asunto ya pasaba a mayores y me preguntaba si debía o no cambiar las cuentas, el número de la línea fija o del celular, los restaurantes donde voy a menudo, la bomba de gasolina donde siempre tanqueo. Prefería pagar en efectivo por temor a que me bloquearan la tarjeta en cualquier momento.

Ayer, el teléfono volvió a sonar. A pesar de mi buen comportamiento crediticio de siempre, las centrales de riesgo me informan que tengo tres líneas activas con sus respectivos equipos de alta gama financiados en Claro, compradas en la misma fecha en Ktronix y Tintal.

Ahora son mi nuevo dolor de cabeza. Durante más de 30 minutos estuve gestionando un formato para negar que las líneas me pertenecen. No tuve problema con eso, pero me habría gustado que en el momento de habilitar tres líneas a mi nombre con tres celulares de alta gama en tres lugares de la ciudad de forma casi simultánea, hubieran tenido el mismo nivel de detalle para verificar la autenticidad de las solicitudes.

Movistar y Claro se han mostrado diligentes en esta situación particular y me han expresado su intención de ayudar a encontrar a los responsables y a hacer las investigaciones respectivas, puesto que “los mismos delincuentes pueden tener facilitadores para estos trámites al interior de las compañías”, tal como me lo confirma la Sijín a la hora de hacer mi denuncia por evidente suplantación de identidad.

 

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