Miércoles, 18 de enero de 2017

| 2006/02/12 00:00

Testimonio póstumo

Los dos libros basados en las memorias de Alberto Giraldo revelan detalles fascinantes no sólo del proceso 8.000, sino sobre su vida como el canciller de los Rodríguez Orejuela.

Testimonio póstumo

Son pocas las cosas que quedan por agregar sobre el proceso 8.000. Sin embargo, los dos libros publicados sobre Alberto Giraldo, el hombre clave de ese escándalo, constituirán seguramente el punto final de ese capítulo negro de la historia del país. La aparición simultánea de las dos publicaciones es el producto de la pelea entre la segunda mujer del periodista, Viviana León, y los hijos de éste. La primera asegura tener derechos sobre los documentos originales; los segundos afirman que su padre no pensaba dar a conocer ese material que era como un diario personal. Según ellos, lo que sí estaba dispuesto a hacer público eran unas conversaciones que había tenido con el periodista Juan Carlos Giraldo y que estaban grabadas. En todo caso, las dos versiones, Mi verdad, la de la viuda, y Los Rodríguez Orejuela, el cartel de Cali y sus amigos, de Juan Carlos Giraldo, se publicaron, y aunque no hay grandes chivas, sí hay grandes perlas. Por ejemplo, por primera vez se revela que todo el proceso 8.000 tuvo su origen en un accidente. Para que no quedara rastro de la operación, se acordó que todo el dinero sería entregado en efectivo. De esta forma, ni un peso pasaría por el sistema bancario. Pero resulta que cuando Santiago Medina fue a Cali a pedir la plata, decidió hacer un negocito personal por su cuenta, como decorador. Convenció a Miguel Rodríguez y a José Santacruz de que no tenían buenos cuadros y los hizo comprarle tres obras del siglo XIX por 40 millones de pesos. Como esta era una transacción personal, le pagaron con un cheque de una empresa fachada del cartel de Cali. Cuando Medina lo recibió, le pareció más práctico coger 40 millones en efectivo de las cajas de billetes destinadas a la elección presidencial y reponer este dinero endosando el cheque a nombre de la campaña. El descubrimiento de éste en la tesorería samperista fue lo que dio origen a todo el escándalo, pues de los otros 6.000 millones no había rastro. La conclusión es que si Medina no hubiera vendido los cuadros, no habría tenido lugar el proceso 8.000. Otro elemento que llama la atención son los parentescos entre algunas personas. No se sabía por ejemplo que la hermana de los Rodríguez Orejuela era la secretaria del papá de Antonio Navarro Wolf. Tampoco se sabía que la hermana de Alberto Giraldo estuviera casada con el papá de Gustavo Petro, el dirigente del M-19. También se revela que el hermano de Santiago Medina había estado casado con una hermana de Luis Carlos Galán. Sobre nexos entre el M-19 y el cartel de Cali, cada libro tiene detalles diferentes. El de León contiene el controvertido capítulo que narra que Giraldo le entregó a Antonio Navarro en dos ocasiones 50 millones de pesos para su campaña política. Esta afirmación es la más controvertida de todo ese libro, pues Giraldo era un hombre extrovertido y locuaz, quien después de salir de la cárcel solía contarles a sus amigos todos los cuentos sobre sus actividades como relacionista de los Rodríguez. Y hasta ahora no ha aparecido nadie que le haya oído mencionar el nombre de Navarro, ni siquiera sus propios hijos, quienes desmintieron ese episodio. En el libro de Juan Carlos Giraldo aparece la siguiente trascripción de una frase dicha por Alberto Giraldo durante una conversación grabada con el entrevistador: "Los Rodríguez fueron protectores del M-19. Uno de los grandes amigos de Gilberto fue Iván Marino Ospina. Cuando murió abatido, Gilberto lloró mucho. Iván Marino fue asesinado en una casa en el barrio Los Cristales que Gilberto le había dado porque lo adoraba". A algunos personajes les va bien en los libros. En Mi verdad el que sale mejor librado es Horacio Serpa, pues dice que cada vez que Giraldo hablaba de la plata con Santiago Medina, éste le advertía que todo tenía que ser a escondidas de Serpa porque el hombre de confianza de Samper era muy "quisquilloso". Y en el libro de Juan Carlos Giraldo quien queda mejor parado es el fallecido Rodrigo Lloreda, de quien se asegura fue el único político del Valle del Cauca que nunca quiso recibir un peso del cartel de Cali. Por otra parte, aunque el que sale peor librado en ambos libros es Ernesto Samper, hay bastantes elementos a su favor que eran desconocidos. El primero es que sólo una vez en su vida se habría reunido con Gilberto Rodríguez y no tuvo nada que ver con la campaña del 94. Fue en 1987 cuando, preocupado por las amenazas que recibía su hermano, el periodista Daniel Samper, le pidió a Giraldo que le organizara una reunión con Rodríguez para ver si éste tenía información sobre esa situación. Según el libro Mi verdad, Rodríguez averiguó que se trataba de amenazas de Pablo Escobar, lo que produjo el exilio de Daniel en España. Más adelante, Alberto Giraldo relata cómo en varias ocasiones le ofreció a Samper el dinero de los Rodríguez y que siempre se negó categóricamente a aceptarlo. En una ocasión, siendo embajador en España, los Rodríguez le hicieron llegar un sobre con 50.000 dólares en billetes para su uso personal. Él lo devolvió inmediatamente. Toda esa actitud habría cambiado cuando se produjo un cuasiempate entre Samper y Pastrana. Según el libro, el candidato nunca participó directamente en discusión alguna sobre el tema, pero a través de Medina, quien decía que actuaba con la autorización de Fernando Botero, entraron los 6.000 millones de pesos. Giraldo afirma que cada vez que se encontraba con el candidato simplemente le decía que estaba muy agradecido con él y con sus amigos por la ayuda, sin dar mayores detalles. En Mi verdad también se cuenta que cuando los Rodríguez se enteraron de la estratosférica cifra de 6.000 millones de pesos que pedía Medina, condicionaron su entrega a una contraprestación: que Samper les garantizara que respetaría los acuerdos a los que ellos llegaran con el fiscal Gustavo de Greiff, una vez éstos fueran avalados por el entonces presidente César Gaviria. Giraldo afirma que como la petición no exigía alguna concesión por parte del próximo gobierno, no fue difícil responder. Supuestamente después de una consulta a Samper, éste habría contestado: "Todo lo que se acuerde con el fiscal de Greiff dentro del proceso de entrega será respetado". La revelación más explosiva está en el libro de Juan Carlos Giraldo y puede ser escuchada de viva voz de Alberto Giraldo en el CD que viene con el texto. Se refiere a que los 6.000 millones de pesos de los Rodríguez no eran más que una fracción de la plata que el narcotráfico metió en esa campaña. Pues una vez que los otros carteles se enteraron en qué andaban los de Cali, decidieron montarse en el mismo bus. Pidiendo a su entrevistador que sus palabras quedaran en la grabación, Alberto Giraldo hizo una afirmación que para muchos desafía la credibilidad: "¿Sabes cuánta plata le dieron a Samper en 1994? 17.000 millones de pesos. 6.000 de los Rodríguez, 3.000 de Víctor Patiño Fómeque; 3.000 de 'Chucho' Sarria, el marido de la 'monita retrechera', y 2.000 del 'hombre Marlboro', entre otros. Así como te lo estoy diciendo".

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