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| 9/15/2012 12:00:00 AM

'The Week', un milagro de papel

Jeremy O'Grady ha estado al frente del éxito de una revista británica impresa que sorprendentemente ha crecido al tiempo con la revolución digital.

La idea nació en un garaje de Londres hace 15 años. Los británicos Jeremy O'Grady y Jolyon Connell crearon una revista que, en medio de la crisis de los impresos en Europa y Estados Unidos, ha logrado aumentar su circulación y atraer nuevas audiencias. El modelo de The Week hoy está dándole una lección a la prensa escrita sobre cómo sobrevivir al mundo digital.

La premisa que dio origen a esta publicación es sencilla: pensar en el ciudadano de a pie que no tiene tiempo, pero necesita estar actualizado; ponerse en los zapatos de ese lector que usualmente se informa en la tina o en el inodoro. Para eso, en lugar de artículos de largo aliento, The Week le apuesta a notas breves y divertidas que resumen los hechos y las opiniones más destacadas de la semana. Es decir, sus periodistas repasan de principio a fin los diarios y revistas más importantes del mundo, escogen los mejores artículos y los reescriben en 200 palabras, siempre dándole el crédito al autor original.

Es una especie de curaduría inteligente ante la avalancha de noticias que aparecen cada segundo. Pero más que una síntesis de acontecimientos, The Week recrea debates en sus páginas al incluir diferentes puntos de vista sobre un mismo tema. Como no está matriculada en ningún partido político, la discusión es más enriquecedora. "Después de leer la revista, la gente siente que escuchó conversaciones entre columnistas de distintas filiaciones", señala O'Grady, su actual editor jefe.

La fórmula ha sido tan exitosa que, justo cuando la mayoría cree que el futuro será virtual, el equipo de The Week le apunta a la tinta. Todo un desafío en 1995, cuando internet era una promesa, y mucho más ahora, cuando ya se sabe que las nuevas tecnologías le han quitado el piso a los medios tradicionales. A O'Grady le gusta ir en contravía y, por ejemplo, defiende la divergencia cuando la mayoría de los medios va hacia la convergencia con la versión digital. Explica que divergencia quiere decir que cada contenido hay que ponerlo donde funcione mejor; si es un mapa detallado debe ir en papel; si en cambio, es un testimonio dramático debe ir en video. "La página 'online' no tiene por qué ser la hermana fea de la versión impresa. Ambas deben ser diferentes y, para que eso sea posible, es necesario dejar de pensar en el empaque y concentrarse en lo que hay adentro".

Al final, la clave para que la prensa escrita sobreviva está en la calidad. En el caso de las revistas, el reto es llegar los domingos con la historia detrás de la noticia. Según el editor de The Week, la gente siempre quiere entender por qué están sucediendo las cosas y los medios deben explicarlo con humor. "Asesinamos clichés, acuchillamos la repetición y las frases aburridas". Foco, belleza y eficacia, ese parece ser el secreto que cocinaron O'Grady y Connell en ese garaje londinense.
 
De censor a periodista

Antes de que Jeremy O’Grady pusiera un pie en una sala de redacción se dedicaba a clasificar películas y censurar porno en el British Board of Film. Un día, Jolyon Connell, un periodista que trabajaba en el Sunday Telegraph, le propuso hacer The Week. Aunque parecía una empresa imposible, la revista hoy es un referente de la prensa escrita. Tanto así que los periodistas, en lugar de molestarse porque sus artículos aparecen allí resumidos, reclaman cuando no los escogen. Sin embargo, O’Grady reconoce que es frustrante no poder crear piezas originales. “A veces me pregunto, ¡¿cómo a nadie se le ocurrió decir esto?!”. Su escape a la agobiante agenda noticiosa es Intelligence Squared, uno de los foros de debate más prestigiosos en el Reino Unido, que creó con un amigo en 2002. 
 
SEMANA les pregunta

Los medios impresos no están moribundos. El editor de ‘The Week’ explica cuáles son las fórmulas para vacunar a la prensa escrita contra la amenaza de internet.
 
SEMANA: ¿Es posible decir que ‘The Week’ es como la versión impresa de medios como ‘The Huffington Post’?

J.O.:
Nos parecemos en que ambos recolectamos información; la diferencia es que nosotros la reducimos al máximo, escogemos solo lo más interesante y sobre todo hacemos plata, ellos no. 

SEMANA: ¿Cuáles son las claves para que los impresos sobrevivan en el futuro?

J.O.:
Primero, destáquese. Mire a su alrededor y si la competencia está haciendo lo mismo que usted, asegúrese de hacerlo mejor. Segundo, sea breve. La gente no tiene tiempo para recostarse en la silla y leer periódicos enteros. Y tercero, cobre lo que su contenido merece. Nosotros lo hemos comprobado: incluso cuando subimos el precio, los lectores nos siguen buscando.
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