Viernes, 9 de diciembre de 2016

| 1996/12/23 00:00

TODO POR LA PLATA

Werner Mauss lleva más de 25 años haciendo a veces el bien y a veces el mal, pero siempre con un sólo objetivo: ganar miles y miles de dólares.

TODO POR LA PLATA

Werner Mauss parece uno de esos personajes sacados de uno de los capítulos de la serie de televisión Misión Imposible. Es el hombre de los mil rostros, frío, calculador, implacable, sin límites, todo terreno, que no se detiene ante nada. Genio de la electrónica y las comunicaciones. Conocedor como nadie de las debilidades de los poderosos y de los secretos de los grandes negocios entre los gobiernos tercermundistas y las multinacionales. Pero este hombre nacido el 11 de febrero de 1940 en Hessen, la capital de la Cuenca del Rin, no es un personaje de ficción. Considerado por las autoridades internacionales como el 'top' de los agentes encubiertos, algo así como el superespía, Mauss ha prestado sus servicios a grandes empresas multinacionales, a compañías de seguros, a grupos terroristas en Europa y a grupos subversivos en América Latina. También ha colaborado como informante de los servicios secretos alemanes como el BNA _Servicio Alemán de Inteligencia Externa_ y la BKA _Servicio Alemán de Seguridad Interna_. Los primeros pasosComo buen espía, su vida personal es casi un total secreto. Lo poco que se conoce está registrado en los archivos de las agencias de inteligencia. Según esos documentos, Mauss se ha casado en tres oportunidades. Su última esposa está identificada con los nombres De Veltri Ida, Michaela y Laura. Con ella ha mantenido una larga y estrecha relación y es su compañera inseparable de misiones. Su padre, August Mauss, era un comerciante evangélico que pertenecía a los más altos círculos sociales. En su país trabajó como consultor de grandes empresas pero con su muerte, ocurrida unos años después de la Segunda Guerra Mundial, la familia Mauss comenzó a tener problemas económicos.Desde muy pequeño Werner Mauss ha sido un apasionado por los caballos y es un experto equitador. Tras la muerte de su padre, buscó empleo como profesor de equitación y con el sueldo que ganaba sostenía a su familia. Pero la plata no le alcanzaba para mantener un buen nivel de vida. Entonces decidió buscar un empleo alterno y lo logró como vendedor de aspiradoras. Sin embargo la situación económica no mejoró. Cansado de trabajar largas jornadas, que por lo general se extendían hasta altas horas de la noche, Mauss decidió probar fortuna en otros negocios. Para ese entonces, la profesión de detective era muy lucrativa y después de darle vueltas al asunto dejó los trabajos de profesor y de vendedor. En la sala de su casa montó una pequeña oficina que llamó Detectives M&M. Mandó a imprimir cientos de volantes que distribuyó por la ciudad en los que ofrecía sus servicios.Sus primeros clientes fueron los bancos de crédito y las esposas engañadas por sus maridos. El nuevo negocio comenzó a dar frutos y la firma M&M comenzó a tener reputación en el negocio de los detectives. Entonces Mauss decidió ampliar sus fronteras e impulsó su empresa en otras partes del mundo. Sus servicios fueron comprados en Nueva York, Los Angeles, Londres, Suiza, Yugoslavia y varios países de América Latina. Días de gloriaM&M saltó al estrellato en 1968 cuando Werner Mauss puso al descubierto una de las bandas más tecnificadas en el robo de carros. Para lograrlo trabajó con la Policía alemana que puso a su servicio una red de detectives encubiertos por toda Alemania. A finales de los 60 M&M tenía representaciones por toda Europa y se había especializado en la investigación del robo de vehículos. Al tiempo que su éxito y reputación crecían, también en el mundo de los detectives comenzaron a circular rumores en el sentido de que los procedimientos utilizados por Mauss no eran los más legales. En 1968 enfrentó su primer escándalo cuando un sacerdote de Hesen lo contrató para recuperar unas valiosas imágenes que habían sido robadas de su iglesia. Cuando Mauss descubrió a los ladrones les propuso un negocio: con el dinero que le entregaban los curas él compraba el botín y ellos continuaban robando en las iglesias. Mauss luego vendía las reliquias en el mercado negro. Convertido en una leyenda en los bajos mundos, Mauss comenzó a trabajar para los servicios secretos de su país como informante. Su éxito fue total. Recuperó el tesoro de la catedral de Colonia, encontró los bidones de desechos tóxicos de Cedeso que habían sido robados de una bodega de máxima seguridad y que rodaron por toda Europa. Atrapó a grandes delincuentes y terroristas que por años fueron buscados por la Policía sin resultado alguno. Sus trabajos con el hampa lo llevaron a conocer a muchos de sus jefes con los cuales terminó aliado en varios negocios, entre ellos el robo a Hannover Ren Due, uno de los más prestigiosos joyeros alemanes, quien después denunció a Mauss como el autor intelectual del hurto, acusación que lo tuvo por primera vez en las puertas de la cárcel.También fue relacionado con la muerte del primer ministro del Estado federado de Baja Sajonia, Reiner Barschel, quien perdió la vida en una bañera de un hotel en Ginebra. Todos los testigos señalaron que habían visto a Mauss rondar por el lugar.

El mejor de Europa

A mediados de los 80 el mundo le sonreía. Era considerado un agente encubierto por excelencia, el mejor detective de Europa y ostentaba fama de superespía. Su vida social era comentada en los principales medios alemanes. Estableció su sede en una espectacular mansión construida en un terreno de cuatro y medio kilómetros de largo por 1,5 de ancho. Es un gigantesco parque amurallado y reforzado con enormes columnas de hierro. En su entrada principal hay un aviso que dice: 'Cuidado, perros bravos', pero en realidad son gansos. Su vigilancia es electrónica con cámaras de video y reflectores ubicados estratégicamente entre la vegetación. La casa principal, de tres pisos, tiene ascensor. Además la propiedad posee aeropuerto propio y hangares para los tres aviones privados de Mauss. El área de 'negocios' está en otra edificación construida con una torre al estilo de los tiempos de la caballería. Una vez al año, Mauss ofrece una fiesta para los vecinos del pueblo. Es el mayor empleador de la aldea de 370 habitantes. Las mujeres le cocinan, le planchan y le limpian la mansión. Los hombres le trabajan en el aeropuerto privado, las caballerizas, los jardines y en el mantenimiento de su Ferrari y otros vehículos. Los habitantes de la aldea nunca olvidarán que cuando el hijo menor de Mauss hizo la primera comunión, el padre invitó a todos los pequeños del pueblo a un viaje a EuroDisney en París. En esa época de los 80, Mauss comenzó a despachar sus asuntos más importantes desde su propio vehículo. Para su movilización de negocios tiene a su disposición dos limusinas Mercedes Benz 600 SL, idénticas, pues una de sus mayores obsesiones siempre ha sido su seguridad. Los carros cuentan con cinco líneas telefónicas, fax y computador.

Colombia en la mira
Hacia finales de 1983 el superagente Werner Mauss decidió lanzarse a una nueva aventura: ofrecer sus servicios en países como Perú y Colombia. Comenzó en Bogotá, donde montó su cuartel general gracias a un contrato que hizo con la Mannesmann, la que le encargó el trabajo de solucionar los problemas que tenía la multinacional con el ELN. (ver siguiente artículo). En 1987 la prestigiosa revista alemana Der Spiegel denunció que en octubre de ese año Mauss fue la persona que había convenido un pago inicial de cuatro millones de dólares y una mensualidad de 200.000 dólares al ELN por el rescate de dos ingenieros que construían para la Oxy y Ecopetrol el oleoducto Caño Limón-Coveñas ocurrido a mediados de 1984. Pero sus trabajos no solo se limitaron a pagar secuestros. Según la revista, Mauss tuvo a su cargo el pago de multimillonarios sobornos a funcionarios de la aduana colombiana para que la Mannesmann no pagara impuestos de importación de maquinaria. Sus andanzas por el mundo lo llevaron a convertirse en protagonista del fenómeno terrorista en Alemania. Mauss comenzó a trabajar como informante para las agencias de inteligencia en busca de los cabecillas de esos grupos. Sus honorarios eran pagados por el gobierno alemán y las más importantes empresas de ese país que temían por el secuestro de sus principales directivos. Uno de sus trabajos más reconocidos fue la famosa fuga de la prisión de Zell de un terrorista a quien Mauss ayudó con el único fin de poder seguir sus pasos y así desarticular en poco menos de tres meses a uno de los grupos más sanguinarios del terrorismo alemán. Después decidió extender sus actividades a Bélgica donde se asoció con el jefe de la Policía judicial de Bruselas, Francois Reyniers, en varios asuntos corruptos. Al ser descubiertos Mauss escapó y Reyniers fue condenado por la justicia belga en 1995, acusado de falsificación de documentos, utilización de cheques sin fondos, administración de prostíbulos y uso de identidades falsas. Su última aparición en público fue a comienzos de 1988, en un proceso judicial que se adelantó en su contra en el cual el gobierno alemán protegió su identidad. El año pasado, protagonizó la liberación de dos ingenieros italianos secuestrados por el ELN, en una operación que incluyó la traída a Colombia de los equipos periodísticos de la revista y la televisión de Der Spiegel.Un año después era detenido en Medellín por un grupo de policías del Gaula _Grupo Antisecuestro_. Era la madrugada del pasado domingo 10 de noviembre y desde entonces su apasionante leyenda de hazañas y delitos, descrita en su mayor parte por el editor de la revista Der Spiegel, Stefan Aust, en su libro Mauss un agente alemán, ha comenzado a apasionar a los colombianos.

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