Domingo, 19 de febrero de 2017

| 1992/02/10 00:00

TODO TIEMPO PASADO FUE MEJOR

EN MENOS DE DOS DECADAS, LOS PRESIDENTES COLOMBIANOS PASARON DE TENER DOS ESCOLTAS A SER LOS MEJOR CUSTODIADOS DEL PLANETA.

TODO TIEMPO PASADO FUE MEJOR

HACE TREINTA AÑOS, CUANdo el presidente Guillermo León Valencia quería visitar la hacienda de Hato Grande, salía en su carro particular y se iba acompañado solamente por su chofer. Cuando llegaba el momento de pagar el peaje, detenía el vehículo y, como cualquier ciudadano común, sacaba plata de su bolsillo y lo cancelaba. Hoy en día las cosas han cambiado. Basta con mirar la escolta que protege a cualquier funcionario medio, para ver que aquel mandatario transitaba por las calles como si fuera un empleado anónimo.

Para muchos esto puede ser normal. Al fin y al cabo, hace tres décadas que sucedió y de esa época a acá es mucho lo que han cambiado las necesidades de seguridad de los funcionarios. Si Guillermo León Valencia salía solo de la ciudad, Carlos Lleras Restrepo se "escapaba" varias veces del Palacio Presidencial para pasear por las calles del barrio Las Cruces. Y, hablando de hechos más recientes, la caravana que acompañaba a Misael Pastrana o a Alfonso López Michelsen, en sus épocas de presidentes, se componía apenas de dos carros, sin ningún tipo de blindaje.

Pero si los anteriores mandatarios andaban como si nada tuvieran que temer ni qué decir de los ministros del Despacho. La diferencia con lo que sucede hoy también es abismal. Algunos que formaron parte del gabinete de Valencia recuerdan todavía su experiencia. "Teníamos un solo carro manejado por un chofer. Pero no acostumbraba ir a restaurantes, a cine o a museos sin que nadie me cuidara lo espalda. Así mismo hacía el propio Presidente. Una vez, estando con él en Barranquilla, salimos de un hotel y nos fuimos solos a pie hasta la Catedral, a escuchar la misa del medio día", comenta Cornelio Reyes, por aquellos años ministro de Gobierno.

Esta tranquilidad del Presidente y los ministros sucedía en una epoca que no era, ni mucho menos, pacífica. Fue durante esos años cuando comenzaron a aparecer por el territorio nacional las famosas repúblicas independientes" e inspiración izquierdista y surgió un fuerte movimiento estudiantil que puso en aprietos la seguridad del Gobierno y que llevó, incluso, a la declaratoria de Estado de Sitio. A pesar de esto, ni siquiera el ministro de Educación tenía un detective que lo vigilara.

Cosas similares recuerdan miembros dc las tres administraciones siguientes. Porque con Lleras Restrepo, Misael Pastrana y con Alfonso López, la situación de seguridad no fue muy distinta. Obviamente, el grupo de escoltas aumentó. Y si a Guillermo León Valencia lo protegían en el Palacio Presidencial apenas ocho hombres la suma se triplicó con Carlos Lleras y, en épocas de López Michelsen, los escoltas de la Casa de Nariño llegarona ser 50. Sin embargo, esta cifra es mínima si se compara con la cantidad de hombres que, hoy en día, vigilan al presidente Gaviria y a sus ministros.

Los propios miembros de los grupos de seguridad de los anteriores mandatarios ahora se asombran de lo bien que les fue, sin haber tenido mucho personal y casi nada de recursos. Dando vueltas por el Departamento Administrativo de Seguridad (Das) se pueden encontrar viejos funcionarios que aún recuerdan la vez en que el presidente Carlos Lleras Restrepo salió del Palacio, bajó hasta la carrera décima y siguió por la calle séptima saludando a todas las personas. Después de veinte minutos, la escolta se dio cuenta de su ausencia y salió corriendo a buscarlo por todo el sector. Lo encontramos y, gracias a Dios, sano y salvo". recuerda uno de ellos.

Cuando se inició la década de los 70, con Pastrana Borrero al mando, las cosas en materia de seguridad no cambiaron mucho. El carro del Presidente seguía sin blindaje, acompañado por dos carros más y por un grupo de escoltas cuyas principales defensas, aparte de sus armas de dotación, eran las bombas lacrimógenas y las escopetas antimotines. No se tenía ni una sola de las ventajas que ahora existen.

EI ministro de Educación de aquellos años, Juan Jacobo Muñoz, recuerda que, a pesar de que en varias ocasiones recibió amenazas por parte de miembros de las subversión infiltrados en la Ciudad Universitaria, nunca tuvo para su protección más de dos guardaespaldas que andaban en su mismo carro y un policía que permanecía en su residencia. Igual cosa sucedía con Abelardo Forero Benavides: "Nunca tuve protección especial siendo mienbro del gahinete. Memovilizaba solo, en mi autoparticular, al sitio donde tuviera que ir".

La situación fue calcada cuando llegó López Michelsen a la Presidencia. Una de las personas que formó parte de su grupo de seguridad recuerda que en varias oportunidades el Presidente iba a sus reuniones familiares en un solo carro también sin blindaje y protegido únicamente por dos escoltas. Igual cosa sucedía con los ministros. "Me ofrecieron un detective, pero pensé que en un solo carro era muy incómodo llevar a más gente. Lo rechacé, y a todos les pareció normal mi determinación", recuerda Rafael Rivas, ministro de Educación por ese entonces.

Las cosas comenzaron a cambiar con Turbay Ayala. Fue él quien inauguró la era de los carros blindados, aunque sólo para el servicio del Presidente de la República. Los ministros también lograron una mejora en su seguridad: tuvieron un carro extra. Al parecer, no en las mejores condiciones mecánicas. Carlos Lemos Simmonds, quien ocupó la Cancillería por esos años, recuerda que el carro que le dieron de más permanecía varado. Por su parte, Jorge Mario Eastman, que además de ser ministro de Gobierno desempeñó funciones presidenciales, señala que nunca tuvo más de un policía en la puerta de su casa. Y esto, durante una administración en la cual se presentaron dos de los más grandes ataques guerrileros: el robo de las armas del Cantón Norte y la toma de la Embajada de la República Dominicana.

Quien comenzó, en realidad, a aumentar las medidas de seguridad de Palacio y de ministros fue el presidente Belisario Betancur. Llegaron nuevos carros blindados. Aparecieron los perros antiexplosivos y los detectores de metales. Esto coincidió, también, con el surgimiento de la violencia del narcotráfico en gran escala y de la más clara amenaza de los grupos subversivos. Toda esta "desbandada" de escoltas se vio incrementada luego durante la administración de Virgilio Barco, que tuvo que afrontar los más duros momentos del narcoterrorismo.

Sin embargo, el cambio que se presentó con la llegada a Palacio del presidente César Gaviria ha sido el más contundente en toda la historia. Rompió por completo el sistema tradicional de seguridad de la Casa de Nariño al crear una Secretaría de Seguridad Presidencial, bajo la dirección de un civil, y dedicada estrictamente a su protección. Se conformó así un grupo de más de 300 hombres del DAS, Policía y Ejército entrenados con las fuerzas secretas de Estados Unidos, Inglaterra y con el Grupo de Seguridad del Presidene de Francia (GSP). Se adquirieron más de diez vehículos blindados, diez camperos, ambulancias y motos. Se conformó también un equipo especializado de francotiradores, antiexplosivos y grupos de contrainteligencia. En síntesis, hoy en día Colombia tiene un sistema de seguridad presidencial a la par de la de los más importantes mandatarios del mundo. Muchos llegan a catalogarlo como el segundo más completo, después del que protege al presidente George Bush.

Y en cuanto se refiere a los ministros, estos se han visto más protegidos que nunca. Desde que el narcoterrorismo insinuó que cualquiera de los miembros del Despacho podría ser considerado un objetivo militar, la seguridad de todos ellos ha aumentado notoriamente. Hoy en día cada uno tiene para su seguridad un mínimo de dos vehículos blindados, cuatro escoltas y dos motocicletas. A pesar de esto, algunos de ellos han solicitado aumentar su cuota de protección. Por eso es posible verlos en las calles acompañados de tres carros blindados, tres motos y un campero. Una escolta que, apenas hace 10 años, ni el Presidente de la República hubiera soñado tener.

El DAS es el organismo encargado de determinar qué clase de protección debe tener cada funcionario, y para eso hacen una evaluación particular de los riesgos. Lo que las autoridades empiezan a analizar ahora es cómo se puede hacer para desmontar paulatinamente un aparato tan gigantesco, en la medida en que las condiciones generales de seguridad del país vayan siendo mejores. La dificultad radica en que nadie se atreve a hacer más vulnerable a un funcionario, a pesar de que los análisis recomienden disminuir la fuerza de protección. Por eso es muy probable que aunque el país recobre la paz en el futuro, los ministros y el Presidente no recuperen jamás el derecho de andar libremente por las calles.

EL AVION PRESIDENCIAL
LA SEGURIDAD en el aire entra en el concepto global de protección al primer mandatario. Es por eso que el Gobierno está dando los pasos para cambiar el viejo avión en el que se han movilizado los presidentes durante los últimos 20 años. El viejo aparato será remplazado por una auténtica nave del futuro.

Servicio de navegación por inercia, por satélite y una cabina completamente computarizada, son algunas de las características de la aeronave. La información será entregada a los pilotos por una memoria de computador que les irá indicando qué cosa tienen que hacer, qué botón deben oprimir, el sitio exacto en donde van y a qué lugar llegarán. Todo esto presentado en una pantalla tridimensional. Con estos avances, se le dirá adiós al timón y desaparecerá del mapa el ingeniero de vuelo. Y los pilotos, más que expertos en aviación, tendrán que ser unos reales "cancheros" en administración de sistemas.

Pero estas ventajas en tecnología no van a notarse frente a las comodidades que van a tener los pasajeros. En particular, el Presidente de la República. Fax, comunicación constante con Palacio y con cualquier lugar del mundo. Un sitio privado en donde pueda trabajar, dotado con computador e impresora. Baños, cocina, una sala de juntas y un lugar para el descanso del Primer Mandatario, en el cual podrá "pegarse un sueñito" cuando se trate de vuelos muy largos.

Por otra parte, la capacidad de pasajeros se triplicará. Actualmente es tan reducida 30 personas máximo , que el avión queda copado sólo con la gente de seguridad. Para pilotear esta nueva aeronave, la Secretaría de Seguridad Presidencial creó un "Grupo de Ejecutivos de Vuelo", compuesto por un equipo de expertos pilotos que trabajarán en forma exclusiva para eI Presidente. Así se acaba, también, con el servicio que en este aspecto prestaba la FAC.

EI precio del avión será de aproximadamente 50 millones de dólares. Y aunque ya están determinadas las características internas que va a tener, aún no se ha decidido si va a ser un MD 83, un Fokker 100 o un Boeing 737. De todas maneras, el interior es lo que cuenta. Y en cualquiera de estos tres diseños que son los únicos que podrán participar en la licitación el presidente Gaviria podrá sentirse en el aire como si no hubiera abandonado la Casa

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