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| 12/8/1997 12:00:00 AM

Y TODOS TAN CONTENTOS

Con su salomónico fallo del viernes la Corte Constitucional dejó satisfechos a los amigos y a los enemigos de las controvertidas Convivir.

Por lo general las decisiones de la Corte Constitucional dejan contentos a unos y descontentos a otros. Sin embargo el viernes pasado sucedió algo inusitado. A pesar de que el tema era quizás uno de los más espinosos que había tenido a su cargo en los últimos meses, pues de su decisión dependía la supervivencia de las Cooperativas Comunitarias de Vigilancia Rural (Convivir), sorprendió el hecho de que la decisión de la Corte despertó voces de respaldo de uno y otro bando. Pocas veces un tema relacionado con el orden público había sido tan debatido. Quienes estaban a favor de las Convivir, como el gobernador de Antioquia, Alvaro Uribe Vélez, un sector del gobierno, los militares y el gremio de los ganaderos, entre otros, afirmaban con vehemencia que estas organizaciones rurales eran el arma que inclinaría la balanza a favor de la sociedad civil en su lucha contra los grupos armados al margen de la ley. También argumentaban que estas cooperativas serían un instrumento eficaz contra la guerrilla al brindar información de inteligencia con destino a la Fuerza Pública. Los enemigos de las Convivir también eran muchos. Las organizaciones de derechos humanos nacionales y extranjeras, el fiscal general, Alfonso Gómez Méndez, el defensor del pueblo, José Fernando Castro, algunos senadores como Piedad Córdoba y un gran número de dirigentes políticos de izquierda mantenían sus reservas acerca de la conveniencia de legalizar grupos de ciudadanos armados así sus fines fueran tan loables como la defensa propia. Su argumento principal consistía en asegurar que la existencia de las Cooperativas de Seguridad significaba para el Estado la pérdida del monopolio de las armas. Algunos inclusive llegaron a esgrimir en contra de las Convivir argumentos como el de que éstas no eran más que la degeneración de las autodefensas que tantos problemas causaron en la década de los 80. Los enemigos de las Convivir tuvieron en sus manos dos ejemplos para tratar de probar que tenían la razón. El primero de ellos fue el de un memorando en el que un oficial de la IV Brigada del Ejército, con sede en Antioquia, le solicitaba información a una Convivir con respecto a las tendencias políticas de los candidatos a alcaldías y concejos de la región. El segundo fue la condena a siete años de prisión al gerente de otra Convivir antioqueña, a quien sindican de conformar grupos armados al margen de la ley. Con estos antecedentes era de esperarse que en el interior de la Corte Constitucional se desatara una dura controversia. Sus nueve magistrados dedicaron tres largas sesiones a la toma de tan difícil decisión. Y se fueron por el camino del medio. Cuando todo el mundo creía que este sería un debate que polarizaría las fuerzas en el interior de la Corte el fallo del viernes sorprendió por su equilibrio y ecuanimidad. Los magistrados no le dieron la razón ni a los amigos ni a los enemigos de las Convivir. En una decisión dividida de cinco votos a favor y cuatro en contra, la Corte determinó que su creación, mediante el decreto 356 de 1994, estuvo ajustada a las normas constitucionales. Esta fue la bendición final a las polémicas Convivir. Sin embargo la Corte echó abajo el principal foco de polémica alrededor de dichas cooperativas al ordenar que en adelante sólo podrán disponer de armas de uso personal y deberán devolver el armamento de uso restringido y de uso privativo de las Fuerzas Armadas que tenían en su poder. Todo indica que los magistrados de la Corte comprobaron algunas denuncias en el sentido de que en varias regiones las cooperativas empleaban fusiles y otro tipo de armamentos de gran calibre. "A partir de esta decisión las Convivir sólo podrán adelantar labores defensivas y en ningún momento y bajo ninguna circunstancia labores de tipo ofensivo. En su fallo la Corte respeta el legítimo derecho de asociación de las personas, así como el derecho a la solidaridad", dijo a SEMANA el magistrado de la Corte Constitucional Fabio Morón.A pesar de la gran expectativa que había generado el tema, lo cierto es que después del fallo de la Corte el país sintió un gran alivio puesto que, tres años después de haber sido creadas, desmontar casi medio millar de cooperativas de seguridad hubiera sido poco menos que caótico porque las Convivir fueron concebidas por necesidad y no por gusto.Sin dientesEn pocas palabras, interpretando la decisión de la Corte, las Convivir van a poder ladrar pero no van a poder morder. Una vez establecida su constitucionalidad es vital su reglamentación, y en este sentido la Corte dio un paso adelante al cortar de tajo el empleo de armas de largo alcance. En manos del gobierno está ahora el imponer controles sobre quiénes son los miembros de las Convivir, sus relaciones con las Fuerzas Armadas y qué alcance puede tener la información de inteligencia obtenida por ellas. Uno de los principales argumentos de los enemigos de las Convivir ha sido siempre el de que se sabe dónde empiezan pero no se sabe dónde terminan. Es por esto que la controversia sobre las cooperativas de vigilancia no acaba con este fallo de la Corte Constitucional. El veredicto final dependerá mucho más de su comportamiento que de su legitimidad. Por lo pronto los dos episodios ocurridos en Antioquia son un campanazo de alerta sobre hasta dónde pueden llegar las Convivir si las dejan. Lo que esto significa es que su futuro no depende de su legalidad, ya definida por la Corte, sino de su utilización. Tal y como lo dijo el politólogo Hernando Gómez Buendía en una frase que sintetiza adecuadamente la paradoja que encarnan: "Las Convivir existen sólo porque el Estado no es capaz de controlar los grupos armados, pero su legalidad depende de que el Estado pueda controlarlas como grupo armado".
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