Viernes, 9 de diciembre de 2016

| 2008/07/12 00:00

‘Top secret’

Los tres gringos liberados no eran los únicos secuestrados en Colombia. Hace tres meses fue plagiado otro en Panamá y piden 12 millones de dólares por su liberación.

El cubano estadounidense Cecilio Padrón fue secuestrado el pasado 4 de abril cuando visitaba una de sus construcciones en ciudad de Panamá. El FBI afirma que las responsables fueron las Farc, quienes lo tienen cautivo en las selvas del Darién

Quienes pensaron que Keith Stansell, Thomas Howes y Mark Gonsalves, rescatados junto con Íngrid Betancourt, eran los únicos norteamericanos secuestrados en Colombia, se equivocaron. El FBI de Miami viene manejando discretamente el secuestro en ciudad de Panamá de Cecilio Juan Padrón, de 66 años, un multimillonario empresario cubano-estadounidense que permanece en cautiverio desde hace tres meses en la selva del Darién.

El caso se ha convertido en uno de los más sensibles en las relaciones entre los gobiernos de Estados Unidos, Panamá y Colombia. Es más, es tanta la reserva, que el buró de investigaciones norteamericano le pidió a la familia no hablar públicamente del tema, bajo la advertencia de que le podrían imponer una gag order, es decir, una orden de parte del gobierno estadounidense que los obliga a guardar silencio.

Desde hace 15 años Padrón vivía en Panamá, donde es un reconocido inversionista del sector inmobiliario. El pasado 4 de abril, cuando llegaba a una obra que construye en el área exclusiva de Costa del Este, en Panamá, un comando de hombres armados, entre quienes estaban tres oficiales de la Policía panameña, lo obligó a abordar un vehículo Toyota. La investigación adelantada hasta ahora por la Dirección de Investigación Judicial (DIJ), logró establecer que los policías, ya detenidos, le entregaron el empresario a un colombiano y este lo habría sido vendido en dos millones de dólares al frente 57 de las Farc.

Según lo que han investigado los agentes federales, el empresario fue sacado hacia las playas del Pacífico panameño y en lanchas rápidas fue llevado al Chocó. En medio de la selva húmeda quedó en poder de uno de los guerrilleros más temidos de la región, alias 'Sylver', segundo comandante del frente responsable de la masacre de Bojayá, Chocó, el 2 de mayo de 2002. Ese día, en combates con las Autodefensas, lanzaron cilindros de gas y mataron a 119 personas que se habían refugiado en la iglesia del pueblo.

La vida de Padrón tiene tintes de película. Salió de su natal Cuba a los 19 años en una avioneta que utilizaba para el riego de abono en los sembradíos de arroz. Llegó a Miami y a los 30 días se fue para Guatemala e ingresó al grupo de exiliados anticastristas que participó en la expedición de Bahía Cochinos, en 1961. Luego de su regreso a Miami, se fue para África como piloto de guerra, por tres años. Después se retiró de la aviación y en Miami se dedicó a construir edificios. Desde los años 80 viajó a Panamá y se enamoró de la capital. "A mediados de los años 90 decidió vender sus propiedades en Estados Unidos y se fue a vivir a Panamá, en donde se dedicó a construir", dijo desde Miami Mary Angel, una de sus cuatro ex esposas, con quienes tiene ocho hijos.

En las últimas semanas los secuestradores han llamado cuatro veces a Eric, uno de sus hijos, hoy fiscal en Miami, y le exigieron 12 millones de dólares por la libertad de su padre. Pero después de estas llamadas, por orden del FBI, la familia no ha podido dar más detalles sobre el plagio. La información fue confirmada por el jefe de la DIJ de Panamá, José Ayú Prado: "Entre las supuestas personas que debemos entender que privaron de su libertad al empresario cubano-estadounidense, hubo una comunicación en la cual intentan demostrar que son los responsables del secuestro y que la persona está todavía con vida".

El gobierno del presidente panameño, Martín Torrijos, mediante su ministro de Gobierno y Justicia, Daniel Delgado, dijo que no había "evidencias" ni estaba en el expediente que detrás del secuestro estén involucrados miembros de la guerrilla colombiana. Sin embargo, otra cosa piensan en Panamá y Bogotá los agregados del Buró Federal de Investigaciones (FBI), quienes están convencidos de que Padrón está en manos de las Farc.

La frontera panameña se ha visto particularmente azotada por las Farc en los últimos 12 años. El frente 57 se mueve en una vasta zona vedada para las autoridades colombianas y panameñas en la provincia panameña de Darién, limítrofe con Colombia. Según las estadísticas que maneja la DIJ, utilizan la zona como ruta para mover cargas de cocaína hacia Centroamérica y se han dado secuestros que tienen alarmados a empresarios e inversionistas. En 2006 se registraron 13 casos y en 2007 hubo 23. Muchos terminaron con el pago de rescate y la liberación de las víctimas, pero en la mitad de esos casos, los secuestrados terminaron muertos.

Aunque este nuevo secuestro tiene unas características diferentes al caso de los tres contratistas recién liberados -estos eran parte del grupo de "secuestrados políticos" y cayeron en manos de las Farc cuando trabajaban para el gobierno de Estados Unidos-, lo cierto es que el caso de Padrón también es preocupante para Washington y se puede convertir en otro motivo de chantaje político de la guerrilla.

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