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| 9/29/2012 12:00:00 AM

Tragicomedia carcelaria

Al menos el 10 por ciento de los cupos que se requieren para superar la crisis carcelaria están construidos, pero no se pueden utilizar por errores en los diseños y por fallas elementales en la seguridad.

Rejillas de ventilación en celdas y baños por donde cabe una persona, mallas de cerramiento a una altura que se puede saltar y baños comunes sin puertas, son algunas observaciones contenidas en un documento oficial expedido hace diez días, donde se indaga sobre las razones por las que no se han podido ocupar más de 3.500 cupos en diez megacárceles construidas recientemente. Las obras fueron inauguradas por Fabio Valencia Cossio como ministro del Interior en 2010, y esta es la hora que los problemas persisten. Algo inexplicable cuando el país vive una de sus peores crisis carcelarias, entre otras razones por cuenta del hacinamiento.

Estas obras son las mismas que desde 2006 fueron parte de una recordada contratación que el Ministerio del Interior hizo a través del Fondo Financiero de Proyectos de Desarrollo (Fonade), con compañías que supuestamente no tenían la experiencia exigida. En total el Estado invirtió 1 billón de pesos en estos proyectos, y en su momento el gobierno del presidente Álvaro Uribe anunció que tras su entrega en 2010 la sobrepoblación penitenciaria disminuiría al 4,6 por ciento. Sin embargo, ante la crisis actual se asegura que supera el 200 por ciento. Desde su llegada, la ministra de Justicia, Ruth Stella Correa, ha revisado el punto con preocupación. "Explíquenme para qué construimos esas cárceles si no podemos mandar a nadie para allá", ha dicho enérgicamente en varias reuniones de su cartera.

En algunos casos los temas parecerían de fácil resolución, lo que hace más paradójico que luego de dos años no se hayan solucionado. En el caso de la cárcel de Guaduas, que concentra más de 2.000 de los cupos disponibles, la situación es más crítica. Allí, para empezar, es necesario reparar todas las lozas de los primeros pisos, pero la interventoría de la obra estaba en manos de una de las firmas del Grupo Nule y por tanto su supervisión quedó interrumpida en 2010. Pero el punto más delicado es que la cárcel no tiene agua suficiente. Cuando un accidente dañó uno de los pozos de donde se tomaba el líquido, la CAR autorizó que se aumentara la extracción de los pozos de apoyo, pero para compensar se requiere sembrar varios miles de árboles alrededor del penal. Y no hay fuerza capaz de mover el aparato del Estado para una tarea aparentemente menor.

Otro problema de gran calado es el de la seguridad. Según Natalia Arias, gerente de Fonade, cuando nació la idea de las megacárceles, el gobierno les dio solo seis meses para diseñar edificios por más de 450.000 metros cuadrados, un plazo claramente insuficiente. Además, como tuvieron la asesoría del Buró de Prisiones de Estados Unidos, se resolvió que la seguridad electrónica sería una de las innovaciones que caracterizarían estos nuevos centros carcelarios. Pero según Fonade en 2007 le quitaron ese componente y el Ministerio del Interior decidió contratarlo directamente. La licitación quedó envuelta en un escándalo de corrupción, miles de equipos quedaron arrumados en los sótanos de la cárceles y finalmente nada pasó. Fonade explica que por esa razón hay zonas sin seguridad, pues deberían estar cubiertas por la vigilancia electrónica. La situación se repite en varias cárceles, algunas de las cuales, por ejemplo, no tienen suficientes garitas de vigilancia y en otras ni siquiera mallas de cerramiento.

Otro error de diseño es que para buscar optimizar el consumo de energía se puso en práctica una arquitectura bioclimática que permite refrescar los ambientes solo con el paso del viento. El problema es que no se tuvieron las precauciones necesarias y cuando hay lluvia fuerte los penales se inundan. En otros casos los ascensores no funcionan, los sanitarios carecen de repuestos y varias cerraduras han resultado inservibles.

Ahora el gobierno plantea para solucionar la crisis invertir 500.000 millones de pesos para ampliar las cárceles existentes y proveer 20.000 nuevos cupos. También anunció que se levantarán otros penales a partir de 2014 para habilitar 26.000 cupos más. No obstante, aún nadie en el Ministerio ha entrado a revisar el detalle de la experiencia con Fonade, de donde sin duda se podrán sacar enseñanzas sobre lo que se debe hacer y por supuesto, lo que no se debe olvidar.
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