Domingo, 22 de enero de 2017

| 2016/03/26 00:00

Piratas del aire

Si controlar la piratería terrestre es difícil, intervenir la ilegalidad aérea es una labor titánica. A esto se suman las irregularidades en algunas empresas de aerotaxis.

Piratas del aire Foto: Javier De La Torre

En muchas de las ciudades de Colombia, las administraciones locales luchan por controlar el transporte pirata ofrecido por carros y motos particulares, que de manera ilegal prestan servicio público. El asunto persiste desde hace años y una solución definitiva pareciera estar cada vez más lejana. Sumado a esto, el asunto de la piratería ha tomado dimensiones más altas.

Si controlar la ilegalidad terrestre es un desafío, intervenir la piratería aérea es una labor titánica. Hace poco el servicio Ubercóptero en el Festival Estéreo Picnic realizado en Bogotá causó gran polémica y, aunque se hablaba de un servicio ilegal, la Aeronáutica Civil sancionó a la compañía Uber por publicidad engañosa, no por una actuación ilegal. La empresa dijo que el servicio se prestó en la legalidad y correspondía a la categoría de transporte aéreo no regular de pasajeros, catalogado como aerotaxi.

Aunque el asunto terminó allí, el problema de las autoridades con la verdadera piratería aérea se junta con los servicios de aerotaxis legales, donde se presentan irregularidades y hasta delitos.

Freddy Augusto Bonilla, secretario de Seguridad Aérea de la Aerocivil, asegura que entre octubre de 2015 y febrero de este año se suspendieron más de 80 aeronaves por no cumplir con las normas. Los destinos en los que se prestaron más servicios piratas fueron zonas de difícil acceso en Chocó como Nuquí, Unguía y Bahía Solano, y ciudades del golfo de Urabá como Turbo, Necoclí, Apartadó y Chigorodó. Allí ofrecen los vuelos con precios hasta un 50 por ciento menos que los transportes legales.

Por lo general, los pilotos y naves privadas que ofrecen estos servicios ilegales no están entrenados ni certificados adecuadamente y lo más grave es que, en caso de algún accidente o contratiempo, las pólizas dejan desprotegida a la gente porque no están pensadas para transporte público de pasajeros. “Desde el año pasado hemos incrementado los controles en un 48 por ciento y la piratería aérea se ha reducido considerablemente. Llevamos seis meses sin ningún accidente. Se ha controlado la destinación en aeropuertos secundarios y terciarios”, asegura Bonilla.

Aun así, las estrategias de los piratas parecen no tener límites. SEMANA conoció que aeronaves de enseñanza y ambulancias aéreas están siendo utilizadas para el transporte ilegal de pasajeros e incluso para transportar migrantes o traficar estupefacientes. Aeronáutica Civil le dijo a este medio que esa es información clasificada que no pueden revelar, pero que sí están haciendo una labor frente a esa problemática.

Sin embargo, los problemas no solo vienen de la piratería. En Aviación Civil de la Policía Nacional hay preocupación por lo que ocurre con empresas que prestan servicios legales de aerotaxis. Según le dijeron algunos investigadores a SEMANA, se han descubierto aeronaves que vuelan a alturas en las que los radares no las detectan y utilizan pistas clandestinas para ir a un sitio no reportado antes de llegar a su destino final, en donde cargan o descargan mercancía ilegal para luego continuar con sus rutas.

Otra modalidad es la del ‘bombardeo’, en la que aviones se desplazan de noche hasta el mar, arrojan sobre el agua lo que transportan y unas embarcaciones se encargan de completar la ruta previamente acordada.

También se presentan un sinnúmero de casos en los que los pilotos falsifican documentos o suplantan a otros pilotos para realizar actividades ilegales sin ser detectados. Solo hasta el año pasado, la Aeronáutica realizó un convenio con la Registraduría Nacional para efectuar una completa identificación biométrica.

La legislación actual contempla varias sanciones administrativas como multas, inmovilización de aeronaves y suspensiones de licencias. Sin embargo, funcionarios de la Policía de Aviación Civil aseguran que el Código Penal no considera la legislación aérea y tiene muchos vacíos. Vacíos que son aprovechados por avivatos y delincuentes que son conscientes que en este tema a la ley todavía le faltan muchos dientes.

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