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| 3/1/2002 12:00:00 AM

Tras el crimen de Sierra

Siete medios escritos unieron esfuerzos para investigar y lograr que el asesinato del periodista de Manizales no quede impune. Estos son los primeros hallazgos.

Luis Fernando Soto Zapata, el sicario que disparó dos balas 7.65 contra el periodista Orlando Sierra Hernández, declaró que lo mató por una venganza personal. Aunque en un comienzo negó ser el autor del homicidio las pruebas de reconocimiento de testigos y de absorción atómica (que demostró que sí había disparado un arma) fueron tan contundentes que el hombre confesó su crimen y se acogió a la sentencia anticipada. Sin embargo Soto Zapata, de 21 años, insiste en su alegato que mató al periodista por equivocación. Ante los fiscales de la Unidad de Derechos Humanos de la Fiscalía General de la Nación que llevan el caso ha insistido en que confundió al subdirector de La Patria con el sujeto que mató a su hermanastro, el 21 de junio de 1996, en el municipio de Herveo (Tolima). Por eso el confeso asesino les dijo a los fiscales que al verlo en la esquina de la carrera 20 con calle 22 de Manizales se llenó de nervios e instintivamente sacó su revólver y apretó el gatillo.

Dos hechos hacen dudar de la versión del sicario. El video captado por una cámara de seguridad, ubicada a dos cuadras del lugar del crimen, muestra que el miércoles 30 de enero el homicida permaneció frente al edificio del periódico desde las 11:30 de la mañana hasta el momento del atentado, dos horas y 20 minutos después, mirando a un lado y a otro, como si esperara a alguien. A la 1:50 de la tarde el periodista Sierra Hernández llegó a pie, como acostumbraba a hacerlo a diario, a su lugar de trabajo. Le gustaba bajarse de la buseta en el parque Los Fundadores y caminar unas 10 cuadras por la carrera 23 hasta la sede de La Patria.

A esa misma hora la cámara que había registrado la espera del sicario, grabó su carrera hacia la acera opuesta hasta que desapareció del campo visual. Segundos después observó un creciente corrillo de gente. Lo que el video no registró es el momento en que el homicida Soto Zapata se acercó al periodista, quien iba acompañado por su hija, y le disparó dos tiros a quemarropa. Mientras Orlando Sierra Hernández era conducido al hospital y la sala de redacción estallaba en gritos de alarma dos policías perseguían al sicario, quien huyó al sector de la plaza de mercado, donde hormiguean diariamente unas 5.000 personas, entre comerciantes y compradores.

El lugar escogido para cometer el crimen está ubicado a dos cuadras de esa zona donde, según las autoridades, funciona un “nido de delincuentes y sicarios”. Entre estos hay un grupo de 12 que son considerados de alta peligrosidad, algunos de ellos liderados por un sujeto conocido con el alias de 'Tilín', a quien las autoridades le tienen anotaciones por homicidio y porte ilegal de armas. Según un investigador 'Tilín' y sus compinches portan armas amparadas con salvoconductos y cometen sus delitos con otras que mantienen 'encaletadas'.

Los uniformados capturaron a Soto Zapata en el sótano de un pasaje de misceláneas, restaurantes y cacharrerías llamado centro comercial San Victorino, y hallaron un revólver calibre 32 escondido en la cisterna de uno de los dos baños. En el tambor del arma había cuatro balas del mismo calibre y dos vainillas de 7.65, la munición equivalente para pistola, que correspondían a los proyectiles que quedaron alojados en la cabeza y el cuello del subdirector de La Patria.

Para los investigadores este es el segundo indicio de que se trató de un ataque planeado, con un arma preparada para despistar a las autoridades, y no de un arranque de furia por parte del asesino. En el momento de su captura Soto Zapata, según los dos policías que lo retuvieron, el sargento Olmedo Velasco Villaneda y el agente José Felipe Hernández Meza, les ofreció un millón de pesos para que lo dejaran ir y agregó que se los entregaba donde 'Pereque'. El suboficial Velasco Villaneda no tenía ni idea quién era este personaje, mientras que el agente Hernández Meza lo tildó de ser un “reconocido alcahuete de sicarios en el sector de Puerto Plomo”. A lo anterior agregó en la declaración que le concedió a los investigadores: “Esta es la persona que presta armas a los sicarios y de hecho en ese lugar permanecen los sicarios más reconocidos del sector, allí se contrata para dar de baja a cualquier persona”. La semana pasada estos dos policías fueron trasladados a un lugar desconocido por razones de seguridad.



Aparecio 'Pereque'

Lo cierto es que con el sobrenombre de 'Pereque' es conocido Luis Arley Ortiz Orozco, un carnicero que desde hace 12 años atiende su propio negocio, La Rambla, en la calle 21 con carrera 16, a tres cuadras del lugar donde fue retenido Soto Zapata. 'Pereque' también fue capturado el día del crimen por agentes del DAS, cuando regresaba a la carnicería después de jugar fútbol en un balneario de Santágueda, a 40 minutos de Manizales. Salió en libertad dos días después, luego de que el fiscal del caso escuchara su versión y la del sicario, quien negó conocerlo y haber intentado sobornar a los policías.

Dos semanas después de recobrar su libertad corrió en Manizales el rumor de que 'Pereque' había muerto luego de ser herido en un atentado. Las autoridades nada sabían de su paradero aunque manifestaban haberlo buscado por todas partes. Sin embargo los periodistas que realizaron esta investigación lo encontraron con facilidad en la casa de un familiar. El hombre estaba nervioso. Le temblaban las manos y sollozaba mientras contaba que había perdido 22 kilos de peso desde que lo involucraron en este caso, según él, gracias al testimonio de un policía que hace tres años le quedó debiendo más de 100.000 pesos en carne fiada y luego intentó hacerle cerrar la carnicería.

De hecho, buena parte de la clientela de Ortiz Orozco la constituían policías en razón de que el carnicero perteneció a esta institución durante cuatro años y la abandonó en 1991 porque, según dice, una joven a la que había embarazado le iba a hacer embargar el sueldo. El hombre argumentó que él ayuda económicamente a la madre de su hija, además de sostener su actual hogar, del cual hay otro hijo, que no regresó al colegio desde que un compañero le preguntó: “¿Verdad que tu papá es sicario?”.

Un policía que le ha comprado carne durante cuatro años definió a 'Pereque' como un tipo buena gente y se sorprendió de verlo esposado en los noticieros, sindicado de ser uno de los cabecillas de las bandas de sicarios. El DAS y la Fiscalía dijeron no tener referencias delincuenciales del carnicero, quien de todos modos sigue vinculado a la investigación. Ortiz Orozco aseguró que no conoce al sicario Luis Fernando Soto Zapata. Aceptó que en la galería actúan bandas de delincuentes pero tanto él como su esposa, Cecilia, afirmaron que allí toca ser ciego, sordo y mudo para poder sobrevivir.

Las autoridades saben que el asesino del periodista vivía con su esposa y dos hijos. S
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