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| 9/1/2015 12:00:00 AM

Tras el revés en la OEA, ¿qué pasará en Unasur?

Al no conseguirse la mayoría en Washington, un escenario más favorable para Colombia, el gobierno evalúa si es prudente ir a la Unasur, donde las cargas favorecen a Venezuela.

A medida que la crisis en la frontera entre Colombia y Venezuela se iba agudizando, se generaba un consenso general entre la dirigencia política del país respecto a que el gobierno tenía que acudir a instancias internacionales para denunciar la violación de derechos humanos de los colombianos que estaban siendo expulsados del vecino país.

El propio presidente Juan Manuel Santos, cuando llamó a consultas a su embajador en Caracas, anunció que pediría reuniones de cancilleres en la Unasur y la Organización de Estados Americanos. Esto con el propósito, no solo de denunciar, sino de contar con un pronunciamiento de todos los países pertenecientes a dichos organismos.

Sectores como el Conservatismo y algunos de la Unidad Nacional también coincidían en aconsejarle al presidente que retirara a Colombia de la Unasur por no tener garantías. Más aún con la infortunada frase del secretario Ernesto Samper, que pareció tomar partido de lado de Venezuela.

Le decían al mandatario que se concentrara en la OEA, donde no solo había mayores garantías que en Unasur, que parece hecha a la medida de Venezuela. El ambiente que se percibía es que en Washington los
estados del continente no abandonarían a Colombia y se solidarizarían con la crisis humanitaria de la frontera.

El embajador de Colombia en la OEA, Andrés González, denunció de forma emotiva y vehemente las arbitrariedades cometidas contra los colombianos que vienen siendo expulsados masivamente. Pidió a los
Estados salir de la indiferencia y pronunciarse. Y pidió una cumbre de cancilleres para analizar la crisis fronteriza.

Pero en la OEA, Colombia no consiguió el respaldo. Necesitaba el voto a favor de 18 países, consiguió 17. Los países que se pusieron de lado de Colombia fueron Costa Rica, El Salvador, Estados Unidos, Guatemala, Guyana, Jamaica, México, Paraguay, Perú, Uruguay, Santa Lucia, Bahamas, Barbados, Canadá, Honduras y Chile. A Venezuela lo respaldaron Haití, Ecuador, Bolivia y Nicaragua.

Pero once países se abstuvieron de votar: Granada, Panamá, República Dominicana, San Cristóbal y Nieves, San Vicente y las Granadinas, Surinam, Trinidad y Tobago, Antigua y Barbuda, Belice, Brasil y
Argentina.

Para la canciller colombiana María Ángela Holguín, la abstención de Panamá resultó decisiva y sorpresiva porque en los últimos días, según reveló, había apoyado la posición de Colombia.

Si en el escenario donde se presumía que Colombia tenía mayores garantías no se consiguió el respaldo de la mayoría absoluta, la pregunta es qué podrá pasar en Unasur.

La reunión que estaba prevista el próximo 3 de septiembre, fue pospuesta como en principio había pretendido Venezuela, para después del 8 de septiembre, cuando la canciller de ese país y el presidente
Nicolás Maduro, culminen una gira por Asia.

La postergación le puede venir bien a Colombia para que el gobierno evalúe si es conveniente acudir a la Unasur.

A simple vista, y con la votación registrada en la OEA, Colombia tendría el respaldo de Perú y Chile, sus socios en la Alianza Pacífico, y de Uruguay y Paraguay. Pues países como Ecuador y Bolivia, son incondicionales a Venezuela, así como Argentina y Brasil que se abstuvieron. Esto sumado a que es un organismo donde Venezuela ejerce una fuerte influencia.

El senador Armando Benedetti, del partido de la U, fue uno de los primeros en encender las alarmas sobre el futuro escenario de la Unasur. Para él resulta “muy preocupante” esa reunión tras el revés de la OEA. Teme que allí sí se convoque una reunión de cancilleres y vaya a salir una decisión en contra de Colombia. Por eso sugiere no ir a la Unasur.

Tal como se evidencia en la asamblea permanente de la OEA de este lunes, la estrategia de Venezuela será denunciar a Colombia por exportar al paramilitarismo, a delincuentes, y a víctimas del conflicto. De ahí el temor de que la Unasur acoja también esta postura.

La propia canciller Holguín, en la conferencia de prensa que concedió tras la discusión en la OEA, dijo que Colombia evaluará "si se justifica" asistir a una reunión de cancilleres de Unasur en la que se trataría la crisis fronteriza con Venezuela luego de que fuera aplazada una convocatoria del organismo regional prevista para el jueves.

El revés que sufrió Colombia en la OEA también empieza a ser argumento interno para la posición que salió a cuestionar la política y la diplomacia adelantada por el actual gobierno, en cabeza de la canciller Holguín. El uribismo le pide al gobierno dejar la diplomacia con Maduro.

Lo que sí tuvo consenso en la OEA fue la propuesta del propio gobierno de Venezuela de que los presidentes Santos y Maduro se encuentren cara a cara. Panamá, el país que sorpresivamente cambió de
posición, se ofreció de mediador. Un escenario así tendría cierta resistencia por parte de la oposición uribista, así como de buena parte de la opinión pública, pero cada vez más parece el único mecanismo para resolver la crisis que ya comienza su segunda semana.
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