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| 2/26/2002 12:00:00 AM

Tregua, negociación y reformas

Como una iniciativa que pretende suscribir un acuerdo sobre los principios para la preservación de la democracia en Colombia, la Fundación Ideas para la Paz invitó a los candidatos a la Presidencia y a la ciudadanía a participar en esta iniciativa.

Deben emprenderse, sin más dilación, las reformas que demanda el país, avancen o no las negociaciones de paz. Esta afirmación la comparten no sólo grupos importantes de empresarios, tal como lo han manifestado públicamente, sino muchos otros sectores de la nación colombiana. Corresponde a la sociedad en su conjunto participar en el debate que determine el alcance y contenido de dichas reformas, adelantándolo de manera democrática y haciendo uso de los distintos canales institucionales con que cuenta el país.

Las transformaciones que se promuevan deben corresponder a las circunstancias del presente. El mundo ha cambiado drásticamente en los últimos treinta años y las soluciones del pasado no necesariamente resultan adecuadas a la realidad colombiana en la actualidad. Un reciente estudio de la Misión Paz ilustra el punto cuando destaca "...el enorme potencial del agro y del sector rural para generar ingresos y bienestar para los colombianos, siempre y cuando haya paz, seguridad y políticas económicas y sectoriales apropiadas...". Es evidente que hay soluciones adecuadas para el campo distintas, por ejemplo, a la de una reforma agraria a ultranza, como las que vanamente se intentaron en otras latitudes y épocas.

El acceso a la tierra será viable y efectivo, si se complementa con una política macroeconómica consistente, arreglos institucionales apropiados, apoyos tecnológicos que garanticen la competitividad, posibilidades de acceso al financiamiento, esquemas de comercialización eficientes, una política de comercio exterior dinámica y programas sociales que mejoren las capacidades de los habitantes más pobres del sector rural. Solo así, con enfoques más integrales, es factible lograr cambios que eleven el bienestar de la población.

Para abordar las reformas es indispensable un acuerdo previo sobre los principios irrenunciables que las deben inspirar y fundamentar, compartidos y defendidos por la sociedad colombiana y los demás estados democráticos del mundo: el derecho a la vida, la integridad territorial, la libertad de expresión, las libertades de asociación y movimiento, la propiedad privada y la libertad de prensa.

Estos principios básicos no pueden condicionarse a los desarrollos que tengan las reformas. Tampoco se pueden negociar los derechos humanos y el derecho internacional humanitario, ni se pueden canjear por las reformas necesarias y urgentes que requiere el país.

Colombia entera está hastiada de todas las expresiones de violencia y terrorismo y se corre el riesgo de caer en un escalamiento del conflicto, si no se avanza en la opción de resolverlo por la vía negociada.

Es imprescindible acordar una tregua, con cese de fuegos y hostilidades, para darle oportunidad al logro de un acuerdo que abra el espacio propicio para que la sociedad toda, con la adecuada participación política de los actuales insurgentes, pueda emprender un camino democrático de reformas.

En la actual coyuntura se perciben oportunidades para la paz pero vemos con preocupación los hechos más recientes. Las propuestas, tanto del gobierno como de las Farc, para avanzar en la búsqueda de la tregua con cese al fuego y a las hostilidades, son desalentadoras por lo inconducentes. Por el lado del ELN hay mejores perspectivas, pero es necesario quitarle a la etapa actual de diálogos el carácter de una agenda de transición.

Por último, conviene señalar que se tienen grandes expectativas frente al papel que pueda desempeñar la comunidad internacional. Los "Países Amigos" y el representante del Secretario General de la ONU desempeñan activamente su misión y su trabajo puede contribuir de manera significativa al logro de la paz, siempre y cuando lo adelanten dentro de un marco concertado con el gobierno nacional. El apoyo que Fidel Castro le está dando al proceso con el ELN, es otra muestra positiva de lo que los países del mundo pueden aportar, tal como fue evidente en la Cumbre por la Paz, realizada del 29 al 31 de enero pasado, en Cuba.

FUNDACIÓN IDEAS PARA LA PAZ Febrero del 2002



Acuerdo por la democracia y contra todas las formas de violencia y terrorismo
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