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| 1/21/2012 12:00:00 AM

Túnel sin salida

Al suspender la construcción de un túnel para unir a Medellín con el oriente antioqueño se posterga un proyecto que lleva medio siglo en planes.

La luz que se había encendido al final del túnel que unirá a Medellín con el oriente antioqueño se apagó en los últimos días. El ministro de Ambiente, Frank Pearl, solicitó suspender las obras que se habían iniciado en octubre del año pasado. Pearl argumentó falta de claridad sobre el impacto ambiental del proyecto, cuyo costo es de 820.000 millones de pesos.

La construcción de este túnel, en el corregimiento de Santa Elena se empezó a contemplar hace 50 años. Pero la idea no ha avanzado por discusiones técnicas, económicas, jurídicas y ambientales

Nadie discute la necesidad de que el Valle de Aburrá se expanda y ese es el principal argumento de quienes han defendido la construcción. La realidad es tajante: el espacio se agota en el Valle de Aburrá. En sus 15.000 hectáreas viven tres millones de personas de diez municipios. Cada día llega más gente que ha obligado a que el estrecho valle se extienda hacia las montañas que lo rodean. Cerca de allí, en una especie de segundo piso, se encuentra el valle de San Nicolás, hacia el oriente antioqueño, que tiene 60.000 hectáreas donde se puede vivir. El desafío es la distancia. Actualmente, llegar allí tarda como mínimo 40 minutos. En esa área se encuentra el aeropuerto internacional José María Córdova, la conexión de los antioqueños con el mundo y la vía para desarrollar su economía y aprovechar las oportunidades que se han abierto con el TLC con Estados Unidos.

El oriente se está convirtiendo en la zona industrial de las empresas paisas. Por ello, acortar la distancia entre la capital y el aeropuerto no solo facilitaría el flujo de mercancías sino el transporte de quienes vengan a negociar. El túnel suspendido promete, si se termina, llevar a los viajeros desde Medellín al José María Córdova en apenas 18 minutos. Los defensores de la obra afirman que agilizar el transporte entre el Valle de Aburrá y el de San Nicolás es más provechoso que perjudicial.

A pesar de esos beneficios, la obra ha tenido muchos tropiezos. Álvaro Uribe, como gobernador del departamento, firmó el contrato con la concesión Túnel Aburrá - Oriente, encargada de diseñar y construir la via. La corporación autónoma Cornare autorizó en 2002 la licencia ambiental para el proyecto que tenía la concesión, pero posteriormente el gobernador Guillermo Gaviria descartó la obra por falta de recursos.

La luz al final del túnel se apagó del todo cuando su hermano, Aníbal, llegó a la gobernación en 2004 y consideró que no había suficientes estudios. Prefirió hacer la doble calzada de la vía Las Palmas, que también lleva al oriente y fluye bien, pero es un trayecto más largo que el que promete el túnel. El argumento en aquel entonces fue que una obra tan costosa no se justificaba para reducir apenas 20 minutos en el trayecto de Medellín al aeropuerto.

Desde entonces, a las discusiones técnicas, ambientales y económicas se sumó un motivo más: la tensión política. El anterior gobernador, Luis Alfredo Ramos, adoptó la bandera del túnel. Y el invierno fortaleció su argumento cuando las lluvias hicieron colapsar la vía Las Palmas, que había defendido Gaviria en 2010. Eso le sirvió a Ramos para defender la idea de que construir el túnel, como vía alterna, era urgente. El 18 de octubre, pocos días antes de las elecciones regionales, Ramos puso la primera piedra a pesar de que había reparos de la veeduría al túnel del alcalde Alonso Salazar, de la Procuraduría y de la Contraloría.

Estaban pendientes de ser resueltas las inquietudes sobre las consecuencias ecológicas. El Ministerio de Ambiente, por petición de la Procuraduría, asumió el control de la obra. En su análisis, el ministro Pearl encontró que del proyecto que había sido aprobado en 2002 queda muy poco.y que la obra fue modificada sustancialmente en 2010. Es un proyecto diferente que tal vez afecta la reserva forestal del Nare, creada en la década del setenta, y de fuentes que ofrecen agua a Medellín, Guarne, Rionegro y Envigado. "El túnel atraviesa esa reserva en más de un kilómetro y no hay estudios suficientes. Hay serios indicios de que ese trazado puede afectar la oferta de agua para Medellín", dijo Pearl. Además, mientras el proyecto inicial hablaba de un solo túnel, el nuevo diseño incluye dos más anchos y más largos y un trazado diferente. Sin embargo, los defensores de la obra insisten en que todo está medido y contemplado, y que el desconocimiento que el ministro tiene de los detalles pudo deberse a un error accidental, ya que él dice que de Cornare le enviaron unos CD vacíos, sin información.

El debate está en un punto álgido. El túnel es un viejo sueño de los antioqueños, pero ahora se ha quedado sin salida, al menos mientras se aclaran las dudas suscitadas sobre su impacto ambiental.
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