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| 9/19/1988 12:00:00 AM

TURBOSOCIALISMO

La propuesta de afiliar el Partido Liberal a la Internacional Socialista deja más interrogantes que respuestas.

La impresión que quedó después de la Convención Liberal realizada en Cartagena fue la de que todo el mundo ganó. El poder quedó en manos del turbayismo, la imágen en manos del galanismo y la ideologia en manos del lopismo. Julio César Turbay quedó como jefe único, Luis Carlos Galán se robó el show y la vieja propuesta de Alfonso López Michelsen de afiliar el Partido a la Internacional Socialista fue acogida.

Aunque de estos tres hechos, un observador internacional hubiera podido pensar que el tercero era el más importante, por cuanto define prácticamente la esencia ideológica del partido, la verdad es que no tuvo mayor discusión y con excepción de una salvedad hecha por el representante bogotano Ernesto Lucena Quevedo, la atención de los convencionistas estaba más centrada en lo que sucedía alrededor de los nombres de Turbay y de Galán que en cuestiones programáticas como la de la Internacional Socialista. Tanto que, aunque las noticias del día siguiente registraban la aprobación de la afiliación del partido a ese ente internacional, en estricto sentido ésta no fue adoptada más que en intención.

Lo que sí se vio con claridad fue el hecho de que buena parte de los convencionistas no tenía ni idea de qué se estaba votando y que el grueso de los militantes del Partido Liberal no saben qué diablos es la Internacional Socialista, o la Socialdemocracia, como también se le llama. Con cierta razón, porque hay tantas internacionales socialistas y tantas socialdemocracias, que no es muy fácil entender qué se pretende con la propuesta. Sobre todo cuando en el país de un tiempo para acá todo el mundo, desde Jorge Mario Eastman, Alberto Santofimio, hasta Ernesto Samper, Horacio Serpa Uribe, Alvaro Tirado Mejía y otros hablan de socialdemocracia, mientras que al lado de ellos existen quienes le tienen pánico a todo lo que se asocie con la palabra socialismo. Por eso muchos colombianos se preguntan qué es la famosa y tan mentada Internacional Socialista.

La Internacional Socialista surge luego de que algunos socialistas franceses e ingleses decidieron hacer esfuerzos conjuntos con Carlos Marx para que su consigna "Proletarios de todos los paises, uníos", no se quedara en una frase muerta del "Manifiesto Comunista". Hacia 1864 fundaron la Asociación Obrera Internacional con el propósito, según Marx, de "encontrar un punto de contacto y de acción planificada entre las sociedades obreras de los diferentes paises que persiguen las mismas metas: la protección, el avance y la emancipación integral de la clase obrera".

Pasada la segunda guerra mundial en la que, a fuerza de luchar contra el nazismo, los socialdemócratas estuvieron aliados con los comunistas, se revivió la idea de la Internacional Socialista y algunos partidos que desde las épocas de Marx se habían conformado con un criterio parlamentarista, comenzaron a trabajar bajo la iniciativa de Willy Brandt, fundador del Movimiento Obrero Alemán, y quien venía de trabajar en el exilio-con los socialdemócratas noruegos, por la conformación de una nueva Internacional Socialista. De esta manera el 30 de junio de 1951 en Frankfurt se revivió la organización de la socialdemocracia europea, y una de sus principales características fue su férreo anticomunismo a raíz de las famosas purgas de Stalin.

Durante los 20 años siguientes comenzaron a fortalecerse los partidos obreros y socialdemócratas y algunos comenzaron a experimentar triunfos electorales que los llevaron al poder en varios países. Suecia, Noruega, Dinamarca y Finlandia, primero, luego en Alemania, Austria, Italia y más recientemente Francia, Portugal y España, han sido algunos de los países en donde ha gobernado la socialdemocracia y en donde ha dejado su huella en materias social, económica y fundamentalmente en la de la solidaridad internacional. En la década de los setenta se dio la apertura hacia América Latina y otras regiones pertenecientes al Tercer Mundo, y partidos como el de Alan García en el Perú, Carlos Andrés Pérez en Venezuela y Rodrigo Borja en Ecuador, hicieron su ingreso a la Internacional Socialista y el espectro socialdemócrata cubrió los cinco continentes.
Hoy son, entre afiliados y observadores, más de 80 partidos y en su interior se ventilan posiciones tan disímiles como la de la condena al comunismo soviético expresado por la socialdemocracia alemana y el apoyo a éste por parte de los socialdemócratas salvadoreños.

La Internacional Socialista es, hoy por hoy, una especie de club de partidos con ciertas intenciones mediadoras en el conflicto este-oeste y sus posiciones antidictatoriales, anticoloniales y anticomunistas, aunque cada vez más moderadas, le han hecho ganar un puesto importante en el concierto internacional. Agrupa partidos que pueden considerarse tan radicales como el de Nicaragua y tan autocráticos como el PRI de México, y cuenta con líderes de la talla de Francois Mitterrand, Willy Brandt, Bruno Kreisky, Betino Craxi y otros que han logrado prácticamente que el comunismo europeo desaparezca. Si el ingreso del Partido Liberal a la Internacional Socialista es aprobado ahora por los miembros de ésta, a esos líderes se sumará el ex presidente Julio César Turbay, un hombre al que todos identifican como más bien de derecha. Esto hará sonreír a más de uno, pero quizá no le cause mucha gracia al propio Turbay. --
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