Martes, 17 de enero de 2017

| 1995/02/27 00:00

UN AMIGO MAS

Tom Clancy, uno de los autores más leídos del mundo, se alínea con Colombia en su posición frente a las drogas.

UN AMIGO MAS

EN NOVIEMBRE DEL AÑO pasado, Blanca Luz Pineda, una colombiana residente en Estados Unidos y abanderada de las causas perdidas, salió furiosa de la sala de cine de un centro comercial de Miami, después de ver Peligro inminente, la reciente cinta de acción protagonizada por el popular actor Harrison Ford. Indignada, Blanca Luz no podía aceptar que una vez más el nombre de su Colombia quedara ligado a la mafia, a las drogas y a los asesinatos, ni que las quejas de la gente no pasaran las fronteras de sus casas.
Esa misma noche se sentó y descargó su rabia en una sentida, aunque respetuosa, carta a Tom Clancy, el autor del libro en el cual se basó la película. En términos generales, ésta narra la historia de un agente de la CIA involucrado inocentemente en la decisión presidencial de invadir clandestinamente a Colombia, para acabar con los capos de la droga. Como en esta historia el país no salía muy bien librado, Blanca Luz fue directo al grano en su carta: "¿Le. gustaría escuchar acerca de una realidad más balanceada, sin ninguna ofensa, de un gran país llamado Colombia?", preguntaba la paisa de 41 años al autor del best seller.
La carta no fue una simple terapia. Después de buscar el teléfono de Putnam's Songs, la casa editorial de Washington que publicó el libro, la colombiana metió la carta en un sobre y la envió pensando en que por lo menos sentaría su protesta de paisa herida. Pero un mes después, la mujer se llevó una sorpresa sólo comparable con la del día que recibió la primera carta de Carlos Lehder, a quien había buscado como aguja en un pajar por todas las cárceles de Estados Unidos. Blanca había establecido con Lehder una correspondencia periódica que posteriormente los convirtió en amigos. Esa amistad la hizo ver el fenómeno del narcotráfico desde una óptica distinta, y fue precisamente esa visión la que la llevó a reclamarle a Clancy acerca de todas las falsedades sobre Colombia que había observado en la película.
El autor, considerado como el escritor de acción más vendido en el mundo, le respondió la carta de su puño y letra. Lo más sorprendente no fue ni siquiera que Clancy se tomara el trabajo de contestarle, sino los términos en que estaba dirigida su respuesta, los cuales parecen más los de un guerrillero del ELN que los de un sobrino del Tío Sam. En ella, el autor renegaba abiertamente de la política estadounidense en la lucha contra las drogas: "Mi país, escribió Clancy, ha trabajado muy duro para destruir al suyo en una forma vergonzosa y cobarde. Los norteamericanos culpan a Colombia por su problema de drogas Esa es una mentira grotesca. Nuestro problema de drogas es simple: los ciudadanos estadounidenses están dispuestos a usar narcóticos para alterar su conciencia, y por tanto, están dispuestos a gastar dinero para las drogas necesarias.
"El resultado es que el dinero de los estadounidenses es usado por los criminales colombianos para atacar la integridad del gobierno de su país, y mi gobierno culpa a su gobierno por esto. Colombia ha sufrido profundamente porque Estados Unidos no ha encontrado una voluntad política para lidiar con sus propios ciudadanos indisciplinados".
A renglón seguido, el popular escritor agregó: "Mi país le debe al suyo una disculpa de gran magnitud". Clancy explicó en su carta que ni siquiera ha visto la película. "Se les olvidó invitarme a la premier", dijo el autor al confirmarle a SEMANA en Miami que la carta recibida por Blanca no era falsa. Por el contrario, Clancy aprovechó para sostener su posición sobre el tema: "No conozco un país que haya luchado tanto por ser una verdadera democracia como Colombia. Una de las cosas que admiro de Estados Unidos es el respeto a la verdad, pero creo que en este caso, con Colombia no se ha respetado la verdad, y eso me da mucha rabia ".
Aunque no llega tan lejos como para apoyar la legalización del mercado de narcóticos, Clancy está abiertamente de lado de la tésis colombiana, según la cual hay que imponer un castigo a la demanda: "El problema no es con quien produce la droga sino con los consumidores. Son los Es tados Unidos los que tienen que perseguir a los adictos", concluyó, en un gesto que confirma lo que ya había de jado entrever en su carta a Blanca Luz: su solidaridad con la causa colombiana. -

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