Jueves, 8 de diciembre de 2016

| 2010/06/27 00:00

Un buen sexteto

Pinta bien el primer anillo de Juan Manuel Santos, encabezado por María Ángela Holguín en la Cancillería y Juan Carlos Echeverry en Hacienda.

JUAN CARLOS ECHEVERRY Ministro de Hacienda designado MARÍA Ángela holguÍN Ministra de Relaciones Exteriores designada

De las primeras decisiones que adopta un Presidente electo tal vez ninguna es más trascendental que la designación de su gabinete ministerial. Trascendental, porque es con ese equipo de gobierno que se van a implementar las centenares de promesas hechas en el calor de la campaña. Trascendental, porque sus nombramientos ilustran el talante del gobierno y dan señales de cuáles son las cualidades que busca entre sus cercanos colaboradores.

En sus días iniciales como Presidente electo de los colombianos, Juan Manuel Santos, con una coreografía casi perfecta, dio las primeras luces sobre su estilo. El lunes anunció que Juan Carlos Echeverry, el director programático de su campaña y su mano derecha en temas económicos, será el próximo ministro de Hacienda. El martes fue el día de Juan Carlos Pinzón, su ex secretario privado y ex viceministro, a quien le encomendó la Secretaría General de la Presidencia, uno de los cargos más poderosos del Estado. El miércoles, Santos reveló que Germán Cardona, su ex compañero de la Fundación Buen Gobierno, será el encargado de sacar a Colombia de su abismal atraso en infraestructura, al designarlo como ministro de Transporte. El jueves, ad portas de su viaje inaugural al exterior como mandatario electo, informó que María Ángela Holguín, una de las colombianas más conocedoras de la política internacional, había aceptado acompañarlo como canciller.

Cada uno de esos nombramientos fue muy bien recibido. Siempre se ha considerado que Echeverry tiene las cualidades que se necesitan para ser un buen ministro de Hacienda: es un reconocido economista, genera confianza en los organismos internacionales y tiene buen manejo del Congreso. Con Santos como ministro y él desde la dirección de Planeación, sacaron adelante la polémica pero necesaria reforma a las transferencias territoriales durante el gobierno de Pastrana.

A Juan Carlos Pinzón nadie se lo imagina manejando "el computador" de Palacio con el mismo ímpetu burocrático de este gobierno con Bernardo Moreno. Pinzón es un técnico, conocedor de las finanzas y el funcionamiento del Estado, quien se ganó la confianza del Presidente electo hace ya diez años. A Cardona, el más político de ese primer anillo del gobierno ya que fue gobernador de Caldas y dos veces alcalde de Manizales, se le reconocen sus habilidades de ejecutor -bajo su administración se construyó en tiempo récord el estadio de Palogrande- y su obsesión con el buen gobierno, como lo reflejó su paso como zar anticorrupción de Uribe. Aunque renunció frustrado por la falta de dientes del cargo que ostentaba, tuvo la oportunidad de conocer los intríngulis de la contratación pública, que tantos dolores de cabeza generan al país.

De todos los anteriores anuncios, ninguno causó tanta sorpresa como el de María Ángela Holguín. En contraste con Echeverry, Cardona y Pinzón, ella nunca fue santista ni colaboró con la campaña. Más bien, Holguín es del llamado dos por ciento del uribismo, aquellos que estuvieron con el Presidente en 2001 cuando las encuestas no favorecían al entonces candidato. Holguín luego tuvo un enfrentamiento duro con Uribe cuando se opuso al nombramiento clientelista de políticos en la Embajada de las Naciones Unidas. Pero si bien pocos la imaginaban como ministra de Santos, su designación fue recibida con aplausos. Conoce el servicio exterior colombiano como la palma de su mano -fue secretaria general de la Cancillería en los 90 y embajadora en Caracas y Nueva York en esta década-, tiene excelentes relaciones en la región y es una de un puñado de colombianos con canales de interlocución con Hugo Chávez.

Santos ha sido explícito en su interés de restablecer el prestigio y la influencia de Colombia en América Latina, y él sabe que eso pasa por calmar las turbulentas aguas en el vecindario. Difícil encontrar a alguien más preparado y con mejor carisma que María Ángela Holguín.

Es diciente, así mismo, que desde mediados de 2008 el hoy Presidente electo le hubiera pedido a Juan Carlos Echeverry encargarse de su programa de gobierno. Son contados los ministros de Hacienda que tienen dos años para pensar qué van a hacer antes de asumir la responsabilidad del manejo de las finanzas públicas. A diferencia de Roberto Junguito en 2002, que no conocía a Uribe, Echeverry y Santos compartieron silla en el gabinete de Pastrana. Y mientras Junguito chocó con la visión uribista de la economía, el nuevo Ministro sabe exactamente lo que quiere su jefe y, al mismo tiempo, Santos entiende y respeta la opinión de técnicos como Echeverry y Juan Carlos Pinzón.

No es gratuito que el Presidente electo haya optado por Pinzón como secretario general y no por alguien que conociera mejor la milimétrica política. Santos busca darle mayor estatus a ese cargo, muy al estilo de jefe de gabinete (chief of staff) de la Casa Blanca o de Ministro de la Presidencia que hay en otros países de la región. Para poder cumplir con su ambicioso plan de gobierno, el Presidente electo requiere que los ministerios y otras entidades del Estado funcionen como un relojito y qué mejor que un técnico de su entera confianza como Pinzón para garantizar esa eficiencia, o un pupilo de su Fundación Buen Gobierno como Germán Cardona para lograr que se ejecuten las grandes obras que tanto necesita Colombia.

Santos creó la fundación hace 15 años precisamente para que le proveyera las herramientas y las políticas que implementaría cuando fuera elegido Presidente. Cardona no es el único egresado que le ayudará en estos próximos cuatro años. Juan Carlos Mira, su secretario privado en el Ministerio de Defensa, desempeñará ese mismo cargo pero ahora en la Casa de Nariño.

El último nombramiento de esta primera camada fue el de Juan Mesa como alto consejero de Comunicaciones. Mesa es un reconocido estratega de comunicaciones y fue secretario privado del gobierno de Ernesto Samper. Es un hombre con olfato político, excelentes relaciones públicas y buena entrada en los distintos medios de comunicación. Con su nombramiento, Santos busca darle mucha importancia a la estrategia de comunicación de su gobierno no solo dentro, sino fuera de Colombia.

Con este sexteto inicial de tres ministros y tres alfiles en la Casa de Nariño, Santos empezó con pie derecho las semanas de transición antes de asumir el solio de Bolívar el 7 de agosto.

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