Miércoles, 7 de diciembre de 2016

| 1993/05/03 00:00

Un día inolvidable

Cuando vió la foto de la semana de nuestra última edición, Poncho Rentería se animó a evocar para los lectores de SEMANA como transcurrió la sesión del Congreso a la que asistió Pablo Escobar en 1983.

Un día inolvidable

TREMENDA SACUDIDA ME produjo en la memoria la foto de SEMANA que muestra a Pablo Escobar Gaviria ocupando una curul en el salón de la Cámara de Representantes. Me sacudió porque yo estaba en mi curul la noche de esa foto e identificó, aparte de Escobar, a Fernando Ospina Hernandez, a Jorge Tarazona, y a Cesar Gaviria, presidente de la Cámara en esos días. Veo también al hoy senador Jaime Henríquez y al entonces senador Luis Escobar Concha que, llevado por la curiosidad, asistió al debate que esa noche le hacían Jairo Ortega y Ernesto Lucena al ministro Rodrigo Lara Bonilla.
Yo estaba a cuatro metros a la derecha de Pablo Escobar en medio de mis colegas Abelardo Forero y Gilberto Vieira-White. Con mucha atención seguimos el debate y los preliminares a los discursos porque ese día pasaron cosas que por espectaculares no eran cotidianas en el Capitolio Nacional. Fuí testigo porque yo era parlamentario por un partidito pequeño:el Movimiento Cívico de Cali A las seis de la tarde de ese martes 16 de agosto de 1983 se agotó la taquilla en el Capitolio. Lleno hasta las banderas y caras raras en los pasillos.
En cada curul depositaron fotocopias de un cheque que un tal Evaristo Porras había girado a nombre de Rodrigo Lara Bonilla, ministro de Justicia y denunciante de dineros coqueros en la política. Dos personajes ligados a las páginas judiciales hacían presencia en el Capitolio. Uno era Carlos Ledher, con nutrida barra y en actitud zalamera con quienes ocupabamos curul. Lo ví sentado en una cabina, al lado del poeta Mejía, que le permitía ver todo el salón donde estabamos los parlamentarios. Al otro costado, lo detalle mucho, estaba Pablo Escobar con vestido crema, medias blancas, zapatos Corona, corbata floreada, pelo arrugado, manos gorditas y mucho nerviosismo porque era el centro de todas las miradas.
Ernesto Lucena lanzó un discurso largo con muchas citas sobre moral y dinero. Le siguió Jairo Ortega y fué lamentable porque mostraba una fotocopia que -decía él- le había entregado un tipo que había estado preso en el Perú por coquero. Como prueba de ello leyó una constancia judicial.
Esa noche hubo ligeros incidentes y recuerdo muy bien cuando el presidente de la Camara, Cesar Gaviria, bajó del estrado y en tono enérgico ordenó al jefe de seguridad del Capitolio que ningún guardaespalda entrara al recinto, y que si el representante Escobar insistía en ingresar su "guardia personal" le negara la entrada, no importa que fuera parlamentario.
De esa noche me quedan otros dos pasajes en la memoria: la valentía de Rodrigo Lara, que se creció ante la emboscada canallesca y en voz alta alertó que los "narcos" pretendían llegar a la política en busca de inmunidad y poder político. Terminado el debate, volvimos a los corrillos. Con Abelardo Forero, Gilberto Vieira y Alberto Villamizar comentabamos lo sucedido y se nos acercó Pablo Escobar, evadiendo a unos periodistas con grabadora. Nos silenciamos y nos asustamos. Para romper el hielo me dirigí a mi profesor Abelardo diciéndole: "Maestro, usted que vive la historia, este es el superduro de Envigado...
Pablo Escobar...". Abelardo lo miró de arriba a abajo y con su bonhomía habitual le preguntó: ¿ Y usted de cuáles Escobar es?". Los nervios lo tenían incómodo y apenas largó una sonrisa. Por él llegaron dos congresistas de su grupo político y se lo llevaron.
Rodrigo Lara a partir de ese día se creció y en solitario siguió su lucha que le costó la muerte nueve meses después. El resto ya lo conocemos... -

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