Viernes, 9 de diciembre de 2016

| 1995/12/04 00:00

UN HOMBRE DE PARADOJAS

La sombra de su padre lo convirtió tempranamente en un inelegible que aglutinaba a los liberales en su contra.

UN HOMBRE DE PARADOJAS

De alguna manera Alvaro Gómez Hurtado murió como vivió:batallando. Desde sus primeros años de actividad política en medio del fragor del conflicto entre los dos partidos tradicionales, hasta su última cruzada "para derrocar el Régimen", pasando por la lucha contra la dictadura y por sus tres fallidas campañas presidenciales, Gómez fue siempre un hombre de combate.
Las paradojas de su vida comenzaron casi al tiempo con su carrera. Después de haber sido uno de los más aguerridos y temidos protagonistas de los años de la violencia, se convirtió desde el exilio en el cerebro que llevó de la mano a su padre a los pactos de SITGES y BENIDORM, los cuales dieron nacimiento al Frente Nacional. Al concuir este período en 1974 y tras haber heredado la rica cauda política de Laureano, perdió la presidencia con Alfonso López Michelsen en buena parte porque la sombra de su padre lo convirtió tempranamente en inelegible, en un hombre que por el solo hecho de lanzar su candidatura aglutinaba a los liberales en su contra.
Y las paradojas continuaron. Después de una segunda derrota en 1986 y cuando todo el mundo pensaba que su carrera política estaba terminada, regresó rodeado por la opinión pública, después de un prolongado secuestro por parte del M.19. De esa operación terrorista, Gómez no fue el único en salir airoso. También el M.19. La negociación de este hombre de derecha y mano dura fue luego la matriz de la desmovilización del grupo guerrillero, y su posterior conversión en movimiento legal de izquierda.
Dos años después de la liberación de Gómez, el y su movimiento de Salvación Nacional y Antonio Navarro, al frente del desmovilizado M.19, fraguaron una alianza de ex secuestrador y ex secuestrado -paradoja de paradojas- con la cual Cesar Gaviria y los liberales se vieron obligados a negociar la Nueva Constitución de 1991.
Para entonces ya era claro que, a pesar de sus recurrentes derrotas electorales Alvaro Gómez había ganado -otra paradoja- las principales batallas ideológicas que libró por décadas. Fue el primero en proponer la elección popular de los alcaldes, unos doce años antes de que esa idea se volviera norma. fue el primero que atacó el intervencionismo y que habló de reducir el tamaño del estado, al exponer en la campaña de 1974 tésis que 20 años después se conocerían como neoliberales. Fue tambien el primero en plantear que la Justicia penal pasara de un sistema inquisitivo a un sistema acusatorio, y que se creara la fiscalía general como eje de ese diseño. Todo ello se hizo realidad con la llegada al poder de quienes justamente habían derrotado a Gómez y terminaron gobernando con algunas de sus propuestas.
Y paradoja final, dramática y trágica como la que más. Alvaro Gómez cayó abatido por las balas que ordenaron disparar contra él fuerzas oscuras que parecen estar interesadas a toda costa en desestabilizar el "Regimen" que, según lo había dicho Gómez en sus últimos escritos . había a toda costa que derrocar.

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