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27 septiembre 2008

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Un nuevo capítulo

JUDICIAL.El lío de la Fiscalía de Medellín no se reduce a Guillermo León Valencia Cossio. Aparecen otros nombres que pueden explicar en mayor detalle cómo y desde cuándo se infiltró la mafia.

Un nuevo capítulo. Varios compañeros y ex colegas del fiscal Mario Nicolás Cadavid han decidido contar sobre actuaciones que consideran irregulares por parte del funcionario cuando trabajó en la Fiscalía de Medellín
Varios compañeros y ex colegas del fiscal Mario Nicolás Cadavid han decidido contar sobre actuaciones que consideran irregulares por parte del funcionario cuando trabajó en la Fiscalía de Medellín
La historia de lo que ocurría en la Fiscalía de Medellín aún no se ha contado. Hasta ahora sólo se han conocido las grabaciones que involucran al director de la seccional, Guillermo León Valencia Cossio, y su detención el jueves pasado (ver artículo anterior). Pero no se sabe mucho hasta qué punto la mafia tenía infiltrada a la institución y qué efectos había producido.

Y a la hora de comenzar a contar ese capítulo de la historia muchos conocedores de la situación en Medellín han puesto sus ojos sobre Mario Nicolás Cadavid. Hace dos semanas este controvertido fiscal salió del anonimato debido a una extensa entrevista que realizó en La W radio, en la cual lanzó polémicas acusaciones contra la Fiscalía en Bogotá y cuestionaba su reciente traslado de Medellín a Pasto. Algunos fiscales que hablaron con SEMANA dicen que al oírlo sentían como que los pájaros les estuvieran tirando a las escopetas.

Cadavid tiene más de 20 años de experiencia en la rama judicial y ha sido director seccional de Medellín en cuatro oportunidades. Una de ellas fue en 1998, un año no muy afortunado para la Fiscalía en esa capital. Más de 10 agentes del CTI fueron asesinados, varios amenazados e, incluso, algunos fiscales que llevaban importantes casos contra la temida ‘Oficina de Envigado’ y contra paramilitares fueron trasladados, sin justificación alguna, a zonas tan apartadas como Putumayo.

Los fiscales consultados consideran que hay muchos episodios polémicos en la gestión de Cadavid. Uno de ellos tiene que ver con la muerte de dos funcionarios de la Fiscalía de su entera confianza: Óscar Alejandro Ávila y Juan Carlos Palacio. El primero, conocido con el alias ‘Bananini’, fue asesinado en agosto de 2007 por sicarios en El Poblado, y era un hombre cercano a alias ‘Rogelio’, última cabeza visible de la ‘Oficina’ y quien este año se entregó a la justicia norteamericana. El segundo, Palacio, fue asesinado pocos meses después en el barrio Prado y estaba señalado de ser el ‘enlace judicial’ con las bandas de Bello.

Al ser consultado por SEMANA, Cadavid aceptó que en algún momento trabajaron para él, pero negó conocer cualquier vínculo de ellos con bandas criminales: “¿Cómo es que las autoridades nunca me avisaron de eso?”, se preguntó Cadavid. Y de verdad es posible que Cadavid no supiera, a pesar de que las andanzas de sus dos ex colaboradores y los hechos que rodearon sus asesinatos eran vox populi en los círculos judiciales paisas.

Varios investigadores retirados que trabajaron con Cadavid en los años 90 sacan a relucir otro caso: el del coronel Mauricio Santoyo, hoy general, ex comandante del Gaula de la Policía de Medellín, quien en abril de 2001 fue llamado a indagatoria por su presunta participación en la interceptación ilegal de líneas telefónicas. Ese mismo año la Fiscalía se abstuvo de proferir medida de aseguramiento contra él y, meses después, fue absuelto. El fiscal del caso era Cadavid. Esa decisión no estuvo lejos de la polémica,ya que con las mismas pruebas con que él absolvió a Santoyo la Procuraduría encontró méritos suficientes para imponerle una drástica sanción.

“También hay que preguntarse por qué casos como el de Upegui, o el ‘Cebollero’ o ‘Danielito’ nunca prosperaron en la Fiscalía de Medellín”, dijo un investigador retirado. Y a ese listado de nombres ampliamente conocidos en el mundo del hampa habría que agregarle el de Hugo Albeiro Quintero, capturado la semana pasada por presuntos nexos con paras. El reconocido zar del transporte en Antioquia y mandamás de Bello siempre había salido bien librado por la justicia, a pesar de su historial delictivo.

Cadavid, al igual que todos aquellos que están resultando salpicados en este escándalo, niega cualquier vinculación con narcos: “Reto al Fiscal General y a todo su equipo para que me saquen una sola cosa turbia en mi vida”. Lo cierto es que el rompecabezas que representa la investigación que se adelanta por la penetración de la mafia en la Fiscalía de Medellín tiene todavía muchas piezas sueltas que sólo con el tiempo se irán uniendo. Y las piezas sin duda van más allá de Guillermo León Valencia.
 
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