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| 9/15/2012 12:00:00 AM

Un viejo muy juvenil

Bajo la dirección de John Mulholland, 'The Observer', diario hermano de 'The Guardian', le apuesta al periodismo abierto e interactivo sin perder su sello de calidad.

En medio de la ansiedad que prevalece en las salas de redacción de los medios de Inglaterra –los lectores de impresos y la pauta publicitaria se ha desplomado en los últimos cinco años– The Guardian y The Observer se la están jugando por una salida muy singular: hacer periodismo abierto. Para ellos, el periodista o el editor ya no tienen la última palabra pues los lectores y usuarios de las redes sociales pueden contribuir con hechos, noticias, comentarios y críticas. “El sistema tradicional no funciona porque el flujo de información no es de una sola vía” dice John Mulholland, editor jefe de The Observer. “Ya no somos los únicos jugadores en la cancha. Claro que tenemos derecho a una opinión, a editar, a moderar y a verificar. Pero ya no somos los únicos con voz y debemos compartir con quienes tengan más de 2.000 seguidores en Twitter”, dice.

El periodismo abierto invita a crear comunidades de lectores que aporten, comenten y den vida a las historias. Se han vuelto populares los live-blogs de The Guardian que narran minuto a minuto eventos como la inauguración de los Olímpicos y partidos de fútbol, al tiempo que publican comentarios de analistas, funcionarios y fanáticos.

The Guardian ofrece todos sus contenidos web gratuitamente, excepto los que publican para teléfonos inteligentes y tabletas. Esta es la fórmula que ellos han escogido para adaptrse al siglo XXI. Pero tienen claro que aún no hay fórmula mágica para remplazar el modelo de negocio tradicional que se quebró. “No hemos encontrado el Mark o la Martina Zuckerberg del periodismo” dice Mulholland, quien está seguro que esta persona vendrá del lugar menos pensado. “Puede que sea ingeniero, científico o programador, no lo sé. Lo único que sé es que esa persona no vendrá del periodismo ni habrá vivido el proceso tradicional del negocio”, dice mientras confiesa que le parece una locura que aún hoy salgan a media noche miles de camiones y trenes a repartir periódicos a 55.000 tiendas en Londres. Y nadie sabe cuánto más va a durar esa tradición. El desafío es que los periodistas innoven en la red, con los gráficos interactivos que pueden decir hasta cada hito de la Primavera Árabe, al tiempo que no pierdan la pasión por el impreso, de dónde salen todavía el 60 por ciento de los ingresos de The Guardian.
 
El guardián de una tradición

Discreto, perfeccionista y obsesivo con los detalles John Mulholland no habla mucho de sí mismo. Tiene 49 años y de esos 30 han estado dedicados al periodismo. Desde su época en el colegio en Irlanda ha sido lector empedernido de periódicos y fue precisamente en esta época cuando entendió que lo suyo era escribir. “No fue una opción dedicarme a algo más”. Aunque ha trabajado en varios medios, algunos tan prestigiosos como The Independent, siente especial apego al vanguardista grupo editorial The Guardian, al cual se vinculó desde 1990. Como director de The Observer, cargo que ocupa desde 2007, tiene el deber de cuidar el legado del periódico más antiguo del mundo y, al mismo tiempo, afrontar los desafíos de la modernidad. Su mayor anhelo es que “cada domingo, ‘The Observer’ parezca el periódico más joven, moderno y elegante del país.”

Mulholland es fan de Colombia y esta es la quinta vez que visita el país. Fue quien entrevistó al presidente Juan Manuel Santos en noviembre del año pasado y encendió el debate de la legalización de las drogas.

SEMANA les pregunta

Mulholland habla de la cambiante pero siempre interesante relación entre los medios y el poder.
 
SEMANA: ¿Qué significan las tres palabras claves de este encuentro: medios, poder y futuro?

J.M.:
Los medios y el poder van a cambiar en el futuro, por lo cual la relación entre ellos también lo hará. ¿Cómo? La sociedad se está acostumbrando a ser más abierta, más transparente y los secretos son cada vez menos aceptables. Será cada vez más imperdonable que las grandes corporaciones e instituciones sigan siendo hurañas y esquivas.

SEMANA: ¿Para usted, cuáles son las preguntas más urgentes de hoy?

J.M.:
Más que preguntas, creo en dos afirmaciones. La primera es una paradoja. Es la mejor época para ser periodistas y al mismo tiempo, es la peor. Esto es cierto aunque sea confuso y frustrante. Tenemos las mejores herramientas para contar historias, pero al mismo tiempo no hemos podido destapar el secreto económico para asegurar nuestra permanencia.

Por otro lado, creo que los periodistas tienen que vivir en la sociedad de hoy y actuar como sus lectores, quienes buscan material gratis, interactúan permanentemente, comparten y, más importante aún, se acostumbraron a tener una voz.

SEMANA: ¿Cuáles son las oportunidades de la revolución digital?

J.M.:
Las mejores oportunidades son para quienes nunca se han considerado periodistas pero que de una u otra forma tienen algo que decir. Un ingeniero o un científico puede encontrar una causa que lo apasione, crea su propia página web y enciende el debate en la sociedad.
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