Jueves, 8 de diciembre de 2016

| 2002/07/08 00:00

Una fuente de recursos oculta

Una fuente de recursos oculta

La inversión que requiere la ciudad está en peligro por falta de recursos. Hay, sin embargo, una fuente de dinero que, si bien la conoce la administración Distrital, no ha sido discutida públicamente de la manera debida. Sin esta discusión pública es posible que esta fuente se pierda para siempre.

La potencial fuente de recursos está en transformar el actual transporte colectivo en uno eficiente. El actual sistema tiene casi 27,000 buses y 580 rutas. Un sistema bien planificado, y por lo tanto eficiente, requiere solo 13,000 buses y 180 rutas para prestar un servicio de mejor calidad, según varios estudios.

El nuevo sistema aumentará la productividad de los buses y con ello bajarán los costos de operación aproximadamente en un 30 por ciento. Es posible entonces pensar en varios escenarios en los cuales se implanta un nuevo sistema de transporte colectivo pero cambia la política tarifaría.

Primero, se congela la tarifa en el nivel actual ?a la larga, la demanda ya está acostumbrada a pagar? y se deja que la inflación erosione con el tiempo la diferencia entre la tarifa y los costos de operación de la nueva flota. En este caso, el valor presente de la diferencia entre los costos y la tarifa es, según mis cálculos, de cerca de US$ 475 millones.



Segundo, la tarifa crece con la inflación y siempre supera los costos de operación en un 30 por ciento. En este caso, el valor de la diferencia entre costos y tarifa asciende a cerca de 200 millones de dólares por año. En ambos escenarios la ciudad puede recibir estos recursos.

Hay un tercer escenario en el cual la tarifa se congela o se reduce, pero la implantación del nuevo y eficiente sistema no se da de la manera esperada, hay paros de transporte, oposición y al final nada cambia. En este caso, los ahorros arriba señalados no se materializan sino que, como ocurre actualmente, se van a subsidiar la ineficacia del transporte colectivo.

¿Cuál es el mejor camino? Difícil saberlo y menos en una sociedad que se precia de ser democrática. Porque en una sociedad democrática, este tipo de decisiones se deben tomar a partir de la consulta de muchos grupos ?los usuarios, los transportadores, los sindicatos, los industriales y la ciudadanía en general?. Lo indeseable es que decisiones tan fundamentales se tomen a puerta cerrada.

* Candidato a PHD de sistemas urbanos de MIT

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