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| 11/17/1997 12:00:00 AM

UNA VISITA PRODUCTIVA

La generosidad del presidente Bill Clinton con los venezolanos mostró las bondades de tener buenas relaciones con Estados Unidos.

La conclusión de la mayoría de los venezolanos luego de la visita del presidente Bill Clinton es que definitivamente es muy positivo tener buenas relaciones con Estados Unidos. Y la razón es el enorme paquete de ayuda económica y técnica que concedió el gobierno de ese país con motivo de la primera visita que hace Clinton a Latinoamérica, en la cual pasó con bombo y platillos por Venezuela. Una fuente de la Casa Blanca confirmó a SEMANA que la decisión de armar semejante paquete se tomó tan sólo un par de horas antes de que se iniciara la gira. Lo paradójico es que buena parte de la ayuda fue canalizada a través de instrumentos de cooperación bilateral (los mismos que Colombia ha perdido por cuenta de la descertificación), especialmente a través de seguros y garantías de Opic (Overseas Private Investment Corporation) y préstamos del Eximbank. De hecho, según algunos observadores, lo que se anunció en Venezuela la semana pasada tiene todo el aspecto de ser un ejemplo de lo que Colombia perdió con el deterioro de las relaciones con el vecino del norte. La lista de beneficios otorgados al país vecino es impresionante. Además de un amplio número de acuerdos en materia de asistencia técnica y de venta y préstamo de equipos para la industria petrolera, los norteamericanos se ofrecieron en buena medida a costear los salarios y el transporte de sus propios expertos para asesorar a los venezolanos. Esto no solamente en materia petrolera, sino en producción eléctrica, agua potable y gas. El gobierno norteamericano donó un millón de dólares para desarrollar un estudio ambiental sobre cambios climáticos en Venezuela, además de ofrecer gran cantidad de becas Fulbright a profesionales venezolanos interesados en desarrollar estudios en Estados Unidos en materia de energía o desarrollo ambiental. Estados Unidos también se comprometió a gestionar y votar en favor de un gran crédito del Banco Mundial para financiar el desarrollo de un sistema de parques nacionales y fomento para la industria de ecoturismo. Los norteamericanos comprometieron la labor del cuerpo de ingenieros de la Armada para ofrecer asistencia técnica al gobierno venezolano con el fin de recuperar la navegación en los ríos Maracaibo y Orinoco. Donaron 50 millones de dólares para proyectos de agua potable en Venezuela y un millón de dólares más para estudios de limpieza en zonas de riesgo en materia ambiental. La Opic se comprometió a ampliar el cubrimiento en materia de seguros para empresas norteamericanas que inviertan en Venezuela a la astronómica cifra de 370 millones de dólares. Por su parte el Eximbank aprobó una cifra récord de 344 millones de dólares para financiar exportaciones entre los dos países, más del doble del financiamiento otorgado en los últimos dos años sumados. Se concretó, además, la construcción de un oleoducto por parte de la empresa Camco de Texas y un joint venture entre la petrolera estatal venezolana Pdvsa y la International Corporation of California. En otras palabras, los venezolanos quedaron deslumbrados no solamente por el carisma y el dinamismo del presidente Clinton, sino por lo que trajo debajo del brazo en materia de ayuda económica. Esto parece demostrar que tener buenas relaciones con Estados Unidos no es del todo una mala idea.
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