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| 11/18/2013 12:00:00 AM

“La ministra no es consciente de lo que pasa en la U. Nacional”

Gregorio Mesa, vicedecano de la Facultad de Derecho de la U. Nacional, se destapa y habla de los problemas de infraestructura.

Hace tres semanas se cayó una parte del techo del segundo piso de la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional en Bogotá, y desde entonces, sus estudiantes y profesores deambulan por salones prestados. Las calles de la ciudad también han servido como escenarios para recibir clases: los hemos visto sentados en los andenes frente al Ministerio de Educación y Caracol Radio. Sólo el primer piso del edificio tendrá habilitadas pronto algunas aulas, pero el resto estará cerrado por más de un año. Mientras tanto, todos confían en la aprobación de la Estampilla de la Unal en el Congreso, y los egresados tienen sus esperanzas en una Donatón, que en diciembre pretende recoger los primeros pesos para empezar la obra de un nuevo edificio. Y cuando lo lógico sería haber tenido la ayuda del Ministerio de Educación, la ministra María Fernanda Campo y la viceministra de Educación Superior, no han expresado un solo gesto de solidaridad con la Facultad. Todo esto lo contó Gregorio Mesa, el vicedecano de la Facultad de Derecho y Ciencias Políticas con quien hicimos un recorrido por la sede.

Semana.com: Profesor Mesa, ¿cuál es el diagnóstico de la Facultad?


GREGORIO MESA: El edificio de Derecho forma parte del conjunto de edificios que fueron construidos a finales de los años 30 y principio de los 40. Hace 30 años no se les hace mantenimiento. La dificultad es que los recursos públicos no llegan y al mismo tiempo la universidad sigue creciendo en maestrías y doctorados que implican más infraestructura. Adicional a eso, la sociedad demanda la creación de nuevos programas y fue por eso, por ejemplo, que en los años 90 se creó el pregrado de Ciencia Política. Pero ya no hay cómo soportar esa carga.

Semana.com: ¿Cómo es que no ha existido un plan de contingencia y mantenimiento? ¿Cómo es que llegan al punto en que se caen los techos?

G.M.: Los detalles los sabe la Vicerrectoría de Sede que maneja los recursos. Lo que le puedo contar es que nosotros veníamos discutiendo hace al menos cinco años los arreglos de la Facultad. Pero claramente no ha existido el suficiente mantenimiento y eso es algo que no puede salir de la plata de las matrículas.


Así quedó el techo de la facultad.

Semana.com: ¿Y qué pasa con los recursos propios de la universidad?


G.M.: Eso es muy poco. El tema es que el Estado y el Gobierno no han destinado lo que corresponde.  Estamos hablando del orden de los 2 billones de pesos, con eso pondríamos a tono el estado de la Universidad.

Semana.com: Si la Universidad ve que no tiene la infraestructura, ¿por qué sigue abriendo programas nuevos?

G.M.: Somos la primera universidad de Colombia y nuestro objetivo es ofrecer educación de calidad. Y si vemos que se puede abrir un cupo para que un colombiano tenga la posibilidad de estudiar, hay que hacerlo. Incluso se sacrifica el tiempo de nosotros los profesores para que un joven más pueda estar en la U Nal. Pero nos quedamos esperando los compromisos del Estado que no se cumplen.

Semana.com: Pero están desbordados...

G.M.: Sí, y además porque la universidad tiene que recargarse extraordinariamente en sus profesores para poder hacer lo que hay que hacer. Por ejemplo, la plata para los docentes está congelada hace 25 años.

Semana.com: La calidad de la educación también implica infraestructura y es noble atender la demanda y darle cupo a más estudiantes, pero el desbordamiento también afecta la calidad.

G.M.: Nosotros le hemos dicho al Estado y al Ministerio de Educación cuáles son nuestras cifras, pero el
Gobierno no atiende eso y hace una especie de reduccionismo y limita nuestro papel sólo a dar clases. Y por eso no tenemos el número de docentes que debemos tener, ni tenemos la infraestructura que necesitamos. Ni siquiera tenemos apoyo moral.


Fachada de Facultad de Derecho.

Semana.com: Entiendo la responsabilidad del Gobierno. ¿Cuál es la responsabilidad de la gestión de la parte administrativa de la Universidad? ¿Han manejado los recursos adecuadamente?

G.M.: Esto tiene los problemas de toda gestión institucional. Lo que yo recuerdo de administraciones anteriores, cuando estuvo de rector el profesor Palacio, es que se dejó de lado una atención más integral. Empezó una especie de atomización y se dejó en manos de cada Facultad resolver ciertos problemas. Por ejemplo, a finales de los 90 el arquitecto Rogelio Salmona proyectó el edificio para la Facultad de Derecho y ahí se quedó en planos.

Semana.com: Comparada con otras Facultades, ¿qué tan grande es la de Derecho y Ciencias Políticas?

G.M.: Somos una Facultad relativamente pequeña. Tenemos 1.250 estudiantes en pregrado y 450 de posgrado. En la Facultad de Ciencias hay cerca de 10.000 estudiantes de pregrado y en Ingeniería 6.000 mil.

Semana.com: Ustedes han insistido en que el Congreso apruebe la Estampilla de la Universidad. Hipotéticamente, si no la aprueban, ¿cuál es el escenario?

G.M.: Gravísimo. Hay que insistirle al Congreso, y al Gobierno para que haga las apropiaciones correspondientes. Si aprueban la estampilla, podríamos pedir un crédito con Findeter y reponer luego con el dinero que entre con eso. Igualmente, egresados de la Facultad están organizando una Donatón entre el 9 y 14 de diciembre para recibir donaciones con el fin de destinar recursos para la sede y así poder iniciar la gestión con el fin de hacer un edificio.

Semana.com: ¿Cuánto tiempo va a estar cerrado el edificio de la Facultad?

G.M.: El actual estará cerrado un año aunque se están adecuando unos salones en el primer piso para dar allí algunas clases. El segundo piso, que es donde se rompió el techo, no estará habilitado por un largo tiempo. Hay listas dos aulas grandes para 80 estudiantes. Mientras tanto, hay Facultades que nos están prestando sus aulas. Y aún nos faltan tres auditorios más para los grupos grandes de estudiantes.

Semana.com: ¿Vamos a seguir viéndolos dando y recibiendo clases en la calle?

G.M.: Esa es una acción académico política de sensibilización y visibilización. Y eso va a seguir.

Semana.com: ¿Por qué se caen los edificios en la sede de Bogotá y no en las sedes de otras ciudades?

G.M.:
Seguramente esas sedes han manejado mejor sus asuntos. Y de pronto no se le está poniendo el suficiente peso a la sede de Bogotá que representa el 65 por ciento de toda la Universidad y los recursos que se le destinan no son proporcionales.

Semana.com: ¿Algún mensaje para los estudiantes?

G.M.: La universidad requiere de unas instalaciones dignas, pero las clases se pueden hacer por fuera de las cuatro paredes. Y que sigan visibilizando ante la sociedad lo que está pasando.

Semana.com: ¿La Ministra de Educación es consciente de lo que está pasando?

G.M.: Yo creo que no. De hecho, esto debería servir como un llamado para que el Ministerio convoque a la sociedad para que entienda la importancia de la educación pública. No por nada pululan las universidades de garaje.

Semana.com: Hace tres semanas se cayó el techo de su facultad. ¿Recibieron ustedes algún llamado o gesto de sensibilidad o ayuda de la ministra María Fernanda Campo?

G.M.: Que conozcamos en la Facultad, no. Yo le dejé mis datos a la viceministra e incluso la invité a una reunión y no vino, dijo que estaba ocupada en otra cosa.
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