Jueves, 8 de diciembre de 2016

| 2006/10/21 00:00

Unos vienen y otros van

El Partido Liberal y La U están en guerra fría para sonsacarse concejales y diputados. Así va la pelea.

El secretario general del Partido Liberal, José Noé Ríos, pidió al Consejo Nacional Electoral un concepto sobre el cambio de un partido a otro y éste respondió que la nueva Ley de Bancadas no lo permite

Sobre el escritorio del secretario general del Partido Liberal, José Noe Ríos, hay un arrume de cartas de renuncia de 91 concejales y 11 diputados que quieren inscribirse en otros partidos.

La mayoría están radicadas el 19 de julio, un día antes de que empezara a regir la Ley de bancadas que obliga a los miembros de un partido a acogerse a las decisiones internas que tome la colectividad sobre una determinada decisión política.

Y al lado de este papelerío, tiene otro arrume. Este es de cartas con el significado contrario. En estas, 69 concejales y cuatro diputados solicitan ingresar a las filas rojas.

Todas tienen anexas las respuestas del partido. Pero en ninguna aparece la palabra 'aceptada'. Para ello se aducen una serie de consideraciones jurídicas que incluyen artículos de los estatutos del partido y conceptos del Consejo Nacional Electoral. Pero también parece que la colectividad les quiere dar tiempo para que recapaciten. De hecho, 10 concejales y cinco diputados ya han retirado la renuncia. Los demás no tienen la vida política resuelta.

En todo el país, los liberales tienen en total 2.777 concejales y 124 diputados, lo que significa que renuncia el 2,9 por ciento del total. Lo cual no es una cifra muy significativa dentro de las fuerzas, pero en los otros partidos, como La U, se habla de una desbandada de las filas de César Gaviria.

Luis Guillermo Vélez , codirector del partido uribista, cree que el Partido Liberal no deja en libertad a sus afiliados y que intimida a los líderes políticos. En su opinión, la Ley de bancadas no coarta la libertad constitucional de pertenecer a un partido, o dejar de hacerlo. "Lo que pasa es que esto va a continuar y por eso están actuando como si fuera un partido comunista"

Vélez fue sancionado por el Partido Liberal por haber votado a favor de la reelección en el Congreso. Interpuso recursos de apelación que no fueron aceptados y luego se convirtió en uno de los líderes de este nuevo partido que lo llevó de nuevo al Congreso.

De hecho, un número alto de concejales que dimiten al trapo rojo está en Antioquia, departamento en el que Vélez tiene su mayor fuerza política. Y el número más grueso de renuncias, 35, provienen de 12 municipios de Cesar, departamento en el que los partidos uribistas barrieron en las elecciones.

Lo que a simple vista se ve como una falta de coherencia política ante la ausencia de posturas ideológicas de quienes pertenecen a un partido, es para Vélez un juego normal de la democracia.

Sin embargo, el tema es muy complejo en cuanto a las normas que hoy rigen a los partidos y a quienes son elegidos con su aval. De hecho, a pesar de que Vélez sostiene que los liberales se escudan en conceptos, hay uno del Consejo Nacional Electoral que dice: "Quien ha sido elegido por un partido o movimiento, sólo puede hacer parte de la bancada de su propia organización", y agrega que "por el inciso sexto del artículo 108 de la Constitución, la otra bancada a cual pretendiera ser parte no puede acogerlo, pues ésta a su vez sólo se integra por quienes fueron elegidos por el respectivo partido u organización".

El Partido Liberal dice que no ha sancionado, ni sancionará, a ninguno de los renunciados, entre otras porque, según sus estatutos, el liberal que solicite ingreso a otro partido queda desafiliado automáticamente.

Lo que pasa es que los concejales y diputados empezaron a cotizar el aval de los partidos para las elecciones del año que viene y en ese tire y afloje por estar con el gobierno o con la oposición se pasan de un partido a otro, según el consejo de sus padrinos. Unos vienen y otros van.

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