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| 8/5/2014 12:00:00 AM

¿Dará la cara Uribe al debate de Cepeda?

La Comisión Segunda del Senado hará el debate sobre el paramilitarismo, pero no hay garantía de la presencia del expresidente.

El expresidente Álvaro Uribe había dicho que sí estaba dispuesto a afrontar el debate planteado por el senador del Polo Iván Cepeda sobre sus “eventuales” vínculos con el paramilitarismo en sus épocas de gobernador de Antioquia y presidente de la República. Fue uno de los 30 senadores que votaron afirmativamente en la plenaria para que este tuviera lugar. Pero ahora, luego de que la Comisión Segunda del Senado aprobara la realización del debate, el expresidente podría ser el gran ausente.

Así lo insinuó el propio Uribe al advertir que como el senador Cepeda citó a los ministros de Interior y de Justicia, “funcionarios del gobierno del cual me declaro en oposición”, probablemente su presencia no tenga lugar. Es más, el senador Uribe había renunciado a su petición de responder al debate en una sesión posterior, siempre y cuando se le dejara intervenir este martes, como en efecto sucedió.

La bancada de Uribe, consciente de que Iván Cepeda iba a revivir el debate que no fue aprobado en la plenaria, llegó al recinto de la Comisión Segunda para impedir que se aprobara el debate. Hasta allí llegaron incluso senadores y representantes que no pertenecen a esa célula legislativa. Los senadores Alfredo Rangel, José Obdulio Gaviria, Paloma Valencia y Evert Bustamante rodearon a las senadoras Thania Vega de Plazas, Paola Holguín y Ana Mercedes Gómez, quienes tenían el propósito de impedir que el debate se realizara.

Holguín sorprendió con una jugada de mucha astucia. Recusó al senador Iván Cepeda y le endilgó un presunto conflicto de interés generado porque Uribe lo denunció por tres delitos ante la Corte Suprema de Justicia. La senadora, además, consideró que la citación al debate era inconstitucional y que si llegaba a ser aprobada se abriría la puerta para “perseguir opositores en condición de minoría”.

La Comisión negó la recusación. Entre otros argumentos, el senador Luis Ferrnando Velasco dijo que los conflictos de interés, según la ley, solo proceden para votación de proyectos y no para el ejercicio de control político. El Centro Democrático dijo que esa decisión debía ser competente de la Comisión de Ética, con lo cual se dilataría la aprobación del debate, pero fracasó en su empeño.

El triunfo de Iván Cepeda, quien se había empecinado en hacer el debate, se dio en parte gracias a que los senadores de La U que integran la Comisión, Jimmy Chamorro, José David Name y Mauricio Lizcano, y quienes habían votado en contra del debate en la plenaria, ahora dieron su voto afirmativo. Lo mismo que la conservadora Nydia Osorio. La votación definitiva fue 10 a favor del debate y solo 3 en contra.

Según Chamorro el cambio en el sentido del voto obedeció a que el debate planteado por Iván Cepeda no podía hacerse legalmente en la plenaria pero sí en la Comisión. Y dijo que desde la semana pasada los senadores de La U le habían pedido a Cepeda presentar la proposición en ese lugar. “No nos hemos opuesto a que se haga el debate, pero no era legal hacerlo en la plenaria”, explicó.

Tras la aprobación del debate y luego de que se levantara la comisión, el senador Uribe se apareció en el recinto y se hizo al uso de la palabra, pese a que la comisión ya no había sesionado. Algunos parlamentarios como José David Name y Lizcano abandonaron el recinto. Otros, como dijo Velasco, “por cortesía”, se quedaron para escuchar a Uribe quien no ocultaba su molestia. 

Insinuación

Uribe dijo que, en el cuestionario del debate, Cepeda le había vulnerado su derecho a la honra y por eso exigía que se le escuchara.

Durante 18 minutos, en lo que Iván Cepeda calificó como “un bonito anecdotario”, Uribe habló de las Convivir, del caso de su exjefe de seguridad Mauricio Santoyo, y del proceso de justicia y paz que su gobierno adelantó para desmontar el paramilitarismo. Reiteró en señalar a Cepeda de comprar testigos en su contra y le dedicó algunos dardos al presidente Juan Manuel Santos.

Primero, Uribe dejó sobre la mesa la inquietud de que el gobierno Santos estuviera promoviendo el debate en su contra en el Congreso. Manifestó su extrañeza porque el presidente dijera que los exjefes de las Autodefensas habían sido extraditados para que ocultaran la verdad, y que ahora dijera que con las publicaciones que se han conocido no tenía dudas del vínculo de Uribe y los paramilitares.

El expresidente recordó que Santos fue quien le pidió el voto para que el Congreso lo nombrara designado presidencial, y que fue Santos quien le pidió que lo metiera al gobierno. Además que el hoy mandatario, como ministro de Defensa, aceptó que el asilo en Panamá de la exdirectora del DAS María del Pilar Hurtado.

Más allá de este recuento, con el que Uribe quiso anticipar el debate que se le viene encima, el expresidente dejó en el ambiente la posibilidad de eludir el debate. “Nunca he faltado a una citación de la justicia, pero no debo venir cuando la citación es a unos ministros del gobierno del cual soy opositor”.

Iván Cepeda le respondió a Uribe que se prepare y que a diferencia de lo demostrado por su bancada, que intentó con todos los recursos a la mano impedir el debate, “dé la cara y no rehuya al debate”.
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