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| 7/5/2008 12:00:00 AM

Uribe, fenómeno

SEMANA revela la primera encuesta después del rescate de los 15 secuestrados, y son evidentes sus efectos: el 77 por ciento de los consultados estaría de acuerdo con una nueva reelección de Uribe. El 50 por ciento cree que la prioridad ahora es combatir la pobreza.

El Nuevo Siglo en su edición del jueves de la semana pasada decidió -con mucha razón- que no era necesario hacer una encuesta para pronosticar que la popularidad del presidente Álvaro Uribe estaba "al borde del 100 por ciento". Esa misma noche, el canal RCN difundió un sondeo de la firma Yanhass, que ratificaba el pronóstico: la imagen favorable del primer mandatario estaba por encima del 91 por ciento.

Y no es para menos. El rescate de los 15 secuestrados el miércoles no sólo se convirtió en una de las operaciones militares más espectaculares de la historia reciente en el mundo, sino en una de las mejores noticias que gobierno alguno le ha dado a Colombia. Pero también es cierto que el impacto de esa noticia va mucho más allá del aumento en la popularidad del presidente Uribe: tiene un efecto importante en el ajedrez político del país de cara a las elecciones presidenciales de 2010.

SEMANA contrató una encuesta con el Centro Nacional de Consultoría, en cuatro ciudades del país, para conocer en detalle su impacto. La información se recogió entre el jueves y el viernes de la semana pasada.

Uno de los resultados más protuberantes es el masivo respaldo que tendría ahora una eventual nueva reelección de Álvaro Uribe: el 77 por ciento de los encuestados está de acuerdo con que "al país le conviene un tercer período del presidente Uribe", mientras apenas un 23 por ciento considera que "el presidente Uribe cumplió su misión y debe darles paso a otros".

A pesar de que el éxito del primer mandatario ya se reflejaba en el 84 por ciento de popularidad que alcanzó en marzo, a la hora de hablar de una segunda reelección el respaldo de los colombianos disminuía notablemente. La idea de un tercer período le resultaba hasta hace unos días antipática a un buen porcentaje de la población. Ahora no sólo hay una mayoría que está de acuerdo con la reelección, sino que el 72 por ciento de los consultados estaría dispuesto a votar por Uribe si las elecciones para presidente fueran mañana. Un porcentaje más que suficiente para ganar en la primera vuelta. Y que dejaría prácticamente sin posibilidades a sus contendores.

De los demás, la única que marca un porcentaje significativo es Íngrid Betancourt, con el 9 por ciento de votantes. Se podría interpretar como poco, si se tiene en cuenta que Íngrid, recién liberada de su cautiverio, está en un momento estelar y ha tenido una exposición mediática fuera de lo común. O se podría también considerar como un porcentaje muy alto, si se tiene en cuenta que está enfrentándose a un hombre que, como Uribe, además de pasar por un momento igualmente estelar, tiene a su haber una experiencia única como gobernante.

Por supuesto que en este ejercicio estadístico es necesario tener en cuenta que cuando todavía falta poco menos de dos años para ir a las urnas, es muy temprano para preguntar por la intención de voto, pues aún no ha comenzado la campaña en forma, no se ha lanzado la mayoría de los candidatos, ni se han definido alianzas.

Sin embargo, con todas esas advertencias a cuestas, lo cierto es que la encuesta deja entrever que si las elecciones para Presidente fueran mañana, no habría que salir a votar por Uribe sino que, y pidiéndole un permiso a la democracia, bastaría con proclamarlo.

Ahora, si Álvaro Uribe decidiera que por ahora no quiere volver a vivir otros cuatro años en la Casa de Nariño, las cargas entre los candidatos se verían más equilibradas. En ese escenario, el 31 por ciento de los encuestados dice que votaría por Íngrid Betancourt, es decir, poco más del doble del 15 por ciento que votaría por el segundo en competencia, el hoy ministro de Defensa, Juan Manuel Santos, uno de los protagonistas de su liberación.

En el tercer y el cuarto lugar aparecen dos figuras independientes: el ex alcalde de Medellín Sergio Fajardo y el dos veces alcalde de Bogotá Antanas Mockus, con 10 y 6 por ciento, respectivamente. Con esos resultados, estos dos personajes parecen llamados desde ya a ser protagonistas de la contienda electoral, aun más cuando baje la espuma producida por el cuarto de hora que están viviendo tanto Íngrid como el propio ministro Santos.

Ese primer lugar de Íngrid, además, hay que leerlo a la luz de otra respuesta. Hay mucha división entre los que creen que luego de seis años de secuestro, Íngrid Betancourt puede ser presidenta de la República: el 43 por ciento cree que no. El paso de los días y el desempeño público de la recién liberada determinarán si el escepticismo sobre sus capacidades para dirigir los destinos del país crece o disminuye.

Una respuesta muy interesante y que con el paso de los meses podría modificar el orden de preferencias de los candidatos es la que dan los encuestados cuando se les pregunta sobre cuál creen que debe ser la principal bandera del próximo presidente. La mitad de los encuestados dice que debe ser "la lucha contra la pobreza" y en segundo lugar, con el 22 por ciento, está "la reactivación económica".

Llama la atención que "la seguridad democrática" esté en tercer lugar y sea considerada como prioridad para apenas el 19 por ciento de los encuestados. Es entendible, por los avances que se han dado en la materia, empezaron a dar sus frutos más visibles, o por lo menos los más espectaculares, en los últimos meses. A tal punto, que se ha generalizado la percepción de que las fuerzas militares ya lograron el famoso punto de quiebre en la guerra contra las Farc.

El inmejorable momento por el que pasa el presidente Álvaro Uribe se ve reflejado también en otros aspectos más allá de las urnas. La credibilidad que ha logrado es tan alta, que 69 de cada 100 colombianos consultados creen que él tiene la razón en el caso de la ex congresista Yidis Medina, y sólo 23 de cada 100 le dan la razón a la Corte Suprema. El desequilibrio en credibilidad se acentúa si se tiene en cuenta que la Corte ya profirió un fallo en el que señala que funcionarios del gobierno le compraron a Yidis su voto para aprobar la reforma que permitió la reelección del presidente Uribe.

En el único punto en que la 'aplanadora' uribista no parece funcionar de manera tan arrolladora es cuando se le pregunta a la gente que si está de acuerdo con el presidente Uribe en hacer un referendo para repetir las elecciones de 2006. El 51 por ciento de los encuestados no está de acuerdo con el primer mandatario.

En el calor del júbilo por los recientes acontecimientos sería fácil decir que la operación de rescate de Íngrid Betancourt y 14 secuestrados marcará la política de los próximos años en Colombia. Ya sea porque consolida al Presidente y le ayuda a decidir si se lanza a una nueva reelección. Ya sea porque éste al fin haya encontrado un heredero de su política de seguridad en su ministro de Defensa que lideró el grupo artífice de este logro militar. O ya sea porque la recién liberada logra llegar un día a la Casa de Nariño.

Pero también es cierto que la política, como el fútbol, no es una ciencia exacta. Que la encuesta es una fotografía del momento. Y en este caso, de un momento muy especial. Y que las elecciones, como los partidos, se juegan hasta el último minuto.
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