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| 1/30/2013 12:00:00 AM

¿Uribe le quitaría votos al Partido Verde?

Enrique Peñalosa y Gilma Jiménez tienen poderío electoral y han sido afines al expresidente. ¿Se moverán hacia el Centro Democrático?

La mañana siguiente a las elecciones de Congreso del 2010, a Gilma Jiménez la tomó por sorpresa que el periodista Darío Arizmendi, en su programa 6AM-9AM, la saludara diciéndole “Buenos días, baronesa”. Fue la primera entrevista que concedió luego de haber obtenido 207.799 votos, cifra que la convirtió en la segunda votación más alta del parlamento, sólo superada por la de Juan Lozano (La U, 212.840 votos).

El poder electoral que demostró Gilma Jiménez en su primera aspiración al Senado, “obtuve votos en La Guajira y en Amazonas, y en municipios que ni sabía que existían”, fue clave para que el Partido Verde, el que confrontó a Juan Manuel Santos en la segunda vuelta presidencial, consiguiera cinco curules en el Senado de la República.   

Quizá por eso el Partido Verde empieza a señalar a Gilma Jiménez como una de las cartas principales para jugar en las elecciones del 2014, cuando el partido tendrá que sacar 450.000 votos en las parlamentarias si quiere mantenerse con vida en la arena política colombiana. Sin embargo, la carta de la “senadora de los niños” aún no es segura para los verdes.

Porque la posible presencia de Álvaro Uribe en las próximas elecciones, con o sin foto en el tarjetón, ha puesto a pensar a todos los partidos políticos. “A todos, el Partido Verde no se escapa”, dice Jiménez. Entre otras porque el más reciente antecedente electoral de este partido, el de la Alcaldía de Bogotá, Uribe generó un fuerte cisma en el movimiento, pues su frentero y directo apoyo a la candidatura de Enrique Peñalosa se convirtió en el pretexto para que Antanas Mockus, el entonces referente de los verdes, se marchara del partido.

Nadie descarta que la historia se repita. Más aún cuando la senadora de la segunda votación del Congreso, al igual que su socio político Enrique Peñalosa, han sido afines y cercanos al pensamiento de Álvaro Uribe, quien sabe muy bien que la contienda del 2014 será a ‘voto limpio’.  

Alfonso Prada, presidente vocero del Partido Verde, dice que son dos lógicas y contextos diferentes. “Uribe se limitó a apoyar a Enrique Peñalosa -recuerda-. Pero en este caso no hay apoyo al Partido Verde ni Uribe está cooptando miembros del partido. Nada de eso está pasando”.

“Nunca he sido uribista”

Gilma Jiménez, la directa comprometida, aclara: “Nunca he sido uribista. Si fuera uribista, estaría con él. Me identifico con él en algunas cosas, como en el ejercicio legítimo de la autoridad. Me gusta su estilo frentero, lo prefiero a él que a otros políticos porque es más coherente. Con Uribe uno sabe a qué atenerse, para bien o para mal, cosa que no puedo decir de la mayoría de políticos que dicen una cosa pero hacen otra. Me distancian de Uribe muchas cosas, por ejemplo, no comparto su postura de desacato sobre el fallo de La Haya, no es correcto salir a desacatar el fallo de un tribunal al que se aceptó someterse”.

Jiménez también dice que va a seguir en la política y probablemente se lance al Senado. Confirma que su actual camiseta es la del Partido Verde. “Le he invertido tiempo, trabajo y votos al partido. Es mi casa, me gusta su color, su logotipo y la gente con la que estoy”.

Pero a la vez, la senadora también reclama mayores garantías y deja entrever que de no tenerlas, buscaría nuevos aires. “He reclamado mayor compromiso del partido con el tema de los niños. A veces se le olvida al partido que esa bandera ayudó a la elección. Por eso espero mayor reconocimiento y mayor compromiso”.

Jiménez también sabe lo que es cambiar de partido. Por instrucción de Peñalosa, recuerda, fue concejal de Bogotá por el Partido Liberal. “La gente tiene libertad de irse a donde se sienta más cómoda. Y que sea el electorado el que decida si esos cambios deben tener un costo político”.  

El pasado mes de diciembre la senadora decidió marginarse voluntariamente de la Unidad Nacional de Santos, pese a que el Partido Verde sigue en ella. La razón: el Gobierno no les exigió a las Farc poner fin al reclutamiento de menores antes de sentarse a dialogar en La Habana.  

¿Y Peñalosa?

Enrique Peñalosa es uno de los nombres que siempre suenan en tiempos preelectorales. Esta vez no fue la excepción. Por su afinidad con el expresidente Uribe, muchos lo han señalado como un posible candidato a conformar la baraja con la que el Centro Democrático jugará en el 2014. Sin embargo, Peñalosa está en el Partido Verde, en calidad de copresidente.

Sobre su “jefe de toda la vida”, Jiménez dice que “está políticamente activo, en la medida en que su agenda internacional y su trabajo se lo permitan. Pero está actuando, participa, opina”.

Alfonso Prada dice que Peñalosa, por su agenda en el exterior, “no está tan ocupado de las minucias del partido, pero se ha declarado verde y para la muestra estuvo en la instalación del Congreso Nacional del partido del pasado diciembre”.     

Según Jiménez, el Partido Verde aún es una opción alternativa de poder. “No somos apéndice de Santos ni de La U”, y considera que Peñalosa es el más preparado para aspirar a cualquier cargo, desde la Presidencia para abajo. Pero cree que Peñalosa, tras la derrota en las elecciones de alcalde de Bogotá, no está tan interesado en política electoral. “Anda en otra cosa”.

¿Cuándo se sabrá? Como Peñalosa es copresidente del Partido Verde, tiene las mismas inhabilidades que los actuales ministros, por lo que en marzo, un año antes de las elecciones, tendría que tomar algunas decisiones. Entre ellas renunciar al Partido Verde si quiere pasarse a otro partido. Si no llega a producirse esa noticia, su futuro político estará con los verdes.
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