Miércoles, 18 de enero de 2017

| 2016/10/05 15:50

¿Qué pasó en la cumbre Santos-Uribe?

A pesar del lenguaje constructivo del senador a la salida de su encuentro con el primer mandatario, el progreso fue poco. Los promotores del No insistieron en ajustar los acuerdos de La Habana.

¿Qué pasó en la cumbre Santos-Uribe? Foto: Guillermo Torres / SEMANA

Pasadas las 4:00 de la tarde Álvaro Uribe salió de la Casa de Nariño, casi dos horas después de haber terminado la primera reunión que sostuvo con el presidente Juan Manuel Santos. Lo que sucedió esta tarde puede ser la cita más esperada de la política colombiana en la última década. Y por eso, con el pasar de las horas aumentaba la expectativa de lo que podía estar discutiendose dentro de la Casa de Nariño. Uribe llegó puntual como siempre. Antes de las 11:30 de la mañana y ya entraba a la que fuera su sede de trabajo por años en medio de un tumulto de periodistas. 

El ex presidente llegó acompañado de su más fieles escuderos y de sus aliados en la campaña del No: Alejandro Ordóñez y Marta Lucía Ramírez. Muchos pensaban que la reunión podía desarrollarse rápido, pero no fue así. La demora obedeció a que el senador del Centro Democrático (y los demás promotores del No) se sentaron a dialogar con el gobierno y definieron la redacción de un texto, el mismo que Uribe leyó de su tableta, antes las decenas de cámaras de televisión apostadas para registrar su pronunciamiento.

Se sabe que le reunión fue tensa y que la conversación no fluyó. "Complejo", le dijo uno de los presentes a Semana.com para describir el ambiente. El que más habló fue Uribe y Santos de vez en cuando le aclaraba puntos o le daba alguna respuesta. 

A la salida del Palacio de Nariño, Uribe comenzó su intervención con el tono coloquial de siempre. Antes de comenzar a leer buscaba con la mirada a Marta Lucía Ramírez. Había mucha expetactiva por lo que pudiera decir pues pasaron más de seis años para que fuera posible ese encuentro. "Voy a pedirles comprensión porque solo hay una declaración no larga y escrita", comenzó diciendo. 

"Agradecemos al señor presidente la cita que nos concedió hoy. Manifestamos ajustes y proposiciones iniciales que deberán introducirse a los textos de La Habana para buscar un nuevo acuerdo de paz que vincule a la totalidad de los colombianos. El presidente de la República expresó voluntad para lograrlo", aseguró. 

Uribe utilizó mensajes esperables y repitió las criticas que ha tenido siempre. De su lectura no se desprendieron mayores conclusiones, pero dio un breve resumen de las inquietudes que siempre ha mantenido frente a los acuerdos firmados entre el gobierno y las Farc en La Habana. Repitió sus quejas sobre el aumento de cultivos ilícitos, las bandas criminales, la extorsión, entre otros. Y finalizó diciendo que Colombia no puede soportar otro motivo de violencia. 

"Es mejor la paz para todos los colombianos que un acuerdo para la mitad", dijo. Por eso le insitió al presidente Santos en buscar "un nuevo acuerdo que vincule a todos los colombianos", pues insitió que los resultados del plebiscito reflejaron el rechazo al pacto de La Habana.

Uribe inisitió en la necesidad de que las Farc cesen sus delitos y que los efectivos de la guerrilla. Mencionó los que podrían considerarse sus inamovibles, lo que llama la impunidad total para autores de delitos atroces, la elegibilidad política de los jefes del secretariado de la guerrilla, la información sobre los secuestrados, la entrega de menores reclutados, y los valores de la familia. Uribe también hizo un llamado a las Naciones Unidas para que acompañen esta "nueva etapa de la democracia colombiana".

Quizás el mayor avance fue el reconocimiento de Uribe a la voluntad de Santos de buscar un nuevo acuerdo. Sin embargo, ese reconocimiento puede basarse en un hecho que aún no es real y es que el gobierno este dispuesto a renegociar las 297 páginas del Acuerdo Final con las Farc. 

Aunque no hubo decisiones concretas, informó que el diálogo está abierto, y desde este jueves los comisionados del gobierno y los del No iniciarán sus sesiones de trabajo a puertas cerradas. Uribe se fue de la Casa de Nariño en compañía de los demás promotores del No.

A pesar del tono conciliador que tuvo el ex presidente en sus declaraciones, se sabe que la reunión fue tensa. La cita se concretó de manera espontánea y hasta folclórica. Después de seis años de no hablarse y de haber mantenido la más dura guerra verbal en ese tiempo, la situación se resolvió con una llamada. Uribe se hizo filmar en el momento en que llamaba a pedir la reunión, luego de haber aceptado reunirse con el presidente en una entrevista con RCN. 

Sin embargo, no es mucho lo que pueda pasar en el corto tiempo. Es claro que la reunión producía ilusión, pero no hay muchos motivos para la esperanza. En especial porque las Farc, el gobierno, el uribismo y la comunidad internacional no están en la misma línea. 

Las FARC ya mostraron su escepticismo y se fueron lanza en ristre contra el expresidente. “Si dejamos la paz en manos de Uribe, al país se lo lleva el diablo", dijo en un trino Iván Márquez. Lo que vino no fue más matizado. “Es cierto, el país atraviesa una zona gris riesgosa, un limbo peligroso, pero estará peor si ponemos la paz en manos de Uribe y de Pastrana”, escribió retomando las declaraciones de Santos. “Si Uribe se bajó del bus de la Constituyente, Chao, que le vaya bien. Ella es el camino para adecuar las instituciones a los retos de la paz”, agregó.

La canciller María Ángela Holguín tampoco dio motivos para creer en una solución pronta. “Si las FARC no abren el acuerdo, no hay nada que hacer… no es una decisión del Gobierno, es una decisión de las FARC”, advirtió. Así, con el mensaje de los líderes de ese grupo no es automático que esa guerrilla acepte las sugerencias del uribismo y los promotores del No. 

El Centro Democrático pudo mejorar su tono, pero el contenido es el mismo. Uribe dejó claro que hay cosas que le molestan, las mismas que han sido su causa toda la vida. Volvió a hablar de impunidad, y todos saben que él por esa palabra entiende cárcel, algo en lo que las Farc dificilmente cederán. José Obdulio Gaviria aseguró que "las 297 páginas del Acuerdo Final están muertas" y esa en una tesis con la que las Farc no comulgarán.  

Calificó el acuerdo como un documento lleno de "sandeces, de absurdos, que conducían a Colombia a un escenario más parecido al de Venezuela". Agregó que con las votaciones del domingo era claro que los beneficios que recibirán las FARC ya no podrán suceder. 

Hay un elemento adicional que pocos han contado y es que la reunión entre los dos presidentes estuvo a punto de no darse. Uribe se sintió traicionado cuando escuchó en los medios la advertencia de Santos de que el cese al fuego solo podría mantenerse hasta el 31 de octubre y las posteriores reacciones de las Farc anunciando que se replegarían en sus territorios. Hay quienes dicen que eso fue lo que provocó que la reunión no fuera de ambos en privado, sino de casi una decena de personas. Se cree que esa fue una formula para aliviar la tensión que producía un encuentro cara a cara.    

La comunidad internacional, que tanto ha apostado por sacar adelante el acuerdo, intenta apoyar cualquier avance en el nuevo escenario. Luego de conocer el triunfo del No, el secretario General de la ONU, Ban Ki-moon, envió a La Habana, de manera urgente, a su representante especial, Jean Arnault. Y el secretario de Estado de EE. UU., John Kerry, llamó por teléfono al presidente Santos para reafirmar el respaldo de Washington y anunciar la visita a la isla de Bernie Aronson, el enviado especial del presidente Barack Obama. Sin embargo, las Naciones Unidas han dicho de manera prudente que su papel en Colombia no puede ser infinito. 

En este momento de incertidumbre, han sorprendido nuevas figuras que tienen la posibilidad de servir como puente. Por el lado de las Farc, se habla de que ese hombre podría ser Álvaro Leyva. El líder conservador se ha ganado la confianza de ese grupo guerrillero en décadas de trabajo en los procesos de paz. Pero tiene un plus adicional y es que fue el único de la mesa en insistir con vehemencia que se necesita vincular a Uribe al proceso. 

Por el lado del gobierno, ha sonado otro nombre: Néstor Humberto Martínez. El fiscal general cuenta con la confianza tanto del presidente como del ex presidente.  El pasado dos de octubre, día que no cesó la horrible noche, lo pasó con Santos. Al mismo tiempo fue la persona que llamó "patriota" al presidente Uribe cuando la guerra entre ambos mandatarios estaba en su momento más intenso. Como en este momento lo que se busca es lograr una concertación, cualquier formula que avance algo en ese sentido puede resultar muy relevante. 

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