Miércoles, 7 de diciembre de 2016

| 2016/04/01 20:53

El uribismo vuelve a medirse en las calles

Partidarios y seguidores de Álvaro Uribe marcharán en 23 ciudades del país para protestar contra el gobierno del presidente Santos. La convocatoria podrá ser la de mayor polarización en la historia del país.

La marcha del sábado 2 de abril se denomina 'No más'. Foto: Archivo SEMANA

No es la primera vez que Álvaro Uribe recurre al pueblo para medir el impacto de su discurso. Cuando estaba a dos años de abandonar la Presidencia, invocó el llamado “Estado de opinión” no sólo para legitimar su reelección, sino para mantenerse en el poder. No le resultó. Ahora, en su calidad de expresidente y senador, ha recurrido a la movilización, que varias veces estigmatizó en su gobierno, como una forma más de hacer su ejercicio de oposición.
 
Su partido político, el Centro Democrático, y decenas de simpatizantes llevan meses organizando una marcha en contra del gobierno de Juan Manuel Santos. Este sábado 2 de abril aspiran a sacar a las calles de 23 ciudades del país y algunas capitales del exterior a miles de partidarios, en una marcha denominada “No más”, que más allá de sus propósitos, estará determinada por la acogida que pueda tener el discurso del expresidente.
 
El uribismo vuelve a medirse en las calles, como lo hizo hace 15 meses, el 13 de diciembre del 2014, cuando lideró una movilización por “una paz sin impunidad”. En ese entonces el gobierno del presidente Santos ya completaba más de un año de proceso de paz con las FARC y el uribismo rechazaba algunos de los acuerdos que se producían en La Habana. Esa marcha fue denominada por los cercanos al Gobierno: una movilización contra el proceso de paz.
 
Aquella vez los fieles al expresidente aseguraron que habían sacado a por lo menos 15.000 ciudadanos a las calles. En redes sociales varios de sus dirigentes publicaron fotografías para revelar la magnitud de la movilización, pero algunas de ellas resultaron imágenes de archivo de marchas pasadas. Más allá de esa controversia que se generó en las redes, Uribe demostró su vigencia como líder carismático capaz de aglutinar masas.
 
Pero cada vez que el uribismo anuncia una movilización, lo primero que consigue es polarizar el país. Uribe no es de tintas medias y siempre desata odios y amores. Su escuadrón de seguidores sigue rodeándolo, pero también aumentan sus contradictores.
 
Por eso, en los días previos a la marcha se insinuó que las bandas criminales estaban incitando a los pobladores de sus áreas de influencia a sumarse a la movilización. De hecho, el Ministro de la Defensa, Luis Carlos Villegas, dijo que “quiero pedir a los ciudadanos que no se dejen convencer de estas amenazas (…) Y mucho menos de mezclar marchas políticas con amenazas del crimen organizado. Nos preocupa esa mezcla de mafia y política”.
 
El  exalcalde de Bogotá Gustavo Petro señaló, por su parte, que los criminales extendían el paro armado para que coincidiera con la marcha y que esto, a su juicio, es “un mensaje político-militar contra la paz”.
 
Más allá de los propósitos de la marcha, la única pregunta que parece girar en torno al poder de convocatoria que tenga el uribismo este sábado. La presencia de Álvaro Uribe en la movilización sigue siendo un imán atrayente, tanto que el senador jefe del Centro Democrático inaugurará la movilización en Medellín, su feudo por excelencia, y dará clausura a la manifestación en Bogotá, en la plaza de Bolívar.
 
Los organizadores de la marcha esperan que esta sea más numerosa que la de diciembre del 2014 y que se sumen otros sectores que estén inconformes con las políticas del gobierno Santos. La del 2 de abril podrá ser la marcha de mayor polarización en los últimos años en el país.

En el siguiente video la senadora Paloma Valencia explica el objetivo de la marcha:

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