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| 8/18/2007 12:00:00 AM

¿Usted es la ‘enfant terrible’ del uribismo?

La senadora Gina Parody le responde a María Isabel Rueda.

M.I.R.: Antes de entrar en materia, me han contado los pajaritos que dizque ahora sale del Senado a dar clases en la Javeriana…
G.P.: Sí. Es lo mejor que me ha pasado este año. Es una clase que se llama Valores de la democracia. Le debo muchas cosas a mi universidad, sobre todo los amigos y el criterio jurídico, pero quisiera devolverle algo que me faltó, que fue adquirir criterio político desde los 17 años.

M.I.R.: La opinión está por estos días muy polarizada. ¿A usted que es tan identificada con Uribe, no la molestan sus estudiantes?
G.P.: Desde el primer día les dije que no me importaba que fueran uribistas, izquierdistas, anárquicos. Lo que me importa son los instrumentos para llegar a esas posiciones. La clase se basa en muchas lecturas clásicas y en el análisis de problemas actuales. Ha sido muy enriquecedor de parte y parte.

M.I.R.: La gente se está preguntando: ¿si a ustedes los llamados disidentes de La U, dentro de los cuales también están los senadores Marta Lucía Ramírez y Armando Benedetti y el representante Nicolás Uribe no les gusta La U y se la pasan despotricando del partido, por qué sencillamente no se van?
G.P.: La verdad es que la Corte Constitucional, en lugar de flexibilizar la Ley de bancadas, lo que hizo fue apretarla. Tenemos un régimen mucho más fuerte que donde los partidos son fuertes: más que en Francia, que en Estados Unidos… Lo que hizo fue decir que las curules no pertenecen a las personas que las ocupan sino al partido respectivo. Yo, que saqué 90 y pico mil votos y cumplí -e incluso me sobró- con la cifra repartidora, no soy dueña de mi curul. Si renuncio a La U, necesariamente termino renunciando al Congreso.

M.I.R.: Pues el jefe de La U, el senador Carlos García, dice que para irse del partido no hay sino que renunciar…
G.P.: Está expreso en la sentencia de la Corte Constitucional: si uno renuncia al partido, pierde la curul. Entonces, no tengo más remedio que dar la pelea dentro del partido.

M.I.R.: ¿No es un poco exagerado decir que está buscando abogado para que la ayude a salir de esa cárcel que para usted se ha convertido el partido de La U?
G.P.: No. La reforma política en Colombia le hizo un daño a la democracia y a los partidos. Para fortalecerlos, hay que hacerlo desde la ideología y no desde la suma electoral: desde la visión de Colombia y no desde la amalgama de manzanillos. Aquí lo que se hizo fue unir a las personas que tenían votos, en lugar de buscar compatibilidades ideológicas. Eso amarró la independencia. Y en un país en el que apenas está brotando el voto de opinión, lo que se hizo fue aplastarlo con las maquinarias. Hay que idear una manera de seguir siendo independiente y poder responderle al interés general y no al interés particular de los integrantes del partido.

M.I.R.: Si alguien no puede decir que está preso dentro del partido es usted. Siempre ha dicho todo lo que se le ha dado la gana, incluso en contra de la opinión mayoritaria de La U y hasta de la del Presidente…
G.P.: Sí, pero no produce ningún resultado.

M.I.R.: ¿Es consciente de que se ha convertido en la 'niña terrible' del uribismo?
G.P.: La primera vez que oí a Uribe y que me enamoré de su manera de pensar fue en un foro en Cartagena, cuando prometía que en su gobierno acabaría la corrupción y la politiquería. Mis protestas son porque el uribismo debería ser reflejo de esas dos cosas.

M.I.R.: ¿Y cree que no lo está siendo?
G.P.: No. Por eso yo vivo orgullosa de Uribe, pero no del uribismo.

M.I.R.: ¿Y quien está incumpliendo con esa meta? ¿El Presidente, o el partido de La U?
G.P.: En general la política. La coalición uribista no está cumpliendo esas metas, porque dentro de la política siguen existiendo intereses particulares y hasta intereses ilegales, lo que se ve reflejado en los resultados.

M.I.R.: El senador Carlos García la acusó de impulsiva…
G.P.: En política jamás me pronuncio sobre algo sin reflexionar. Por eso hago dos horas de yoga al día, para no tener ese tipo de impulsos.

M.I.R.: También dijo que usted dentro del partido es una especie de caballo de Troya, y que no sabe a quién le está haciendo el favor…
G.P.: Jamás haría política para defender intereses particulares. El ladrón juzga por su condición.

MIR: ¿Por qué esa insistencia de ustedes cuatro de que La U no le diera el aval a Alfonso López Cossio como candidato a la Gobernación de Bolívar?
G.P.: No es una pelea con López Cossio o con Bolívar. Es que en la política se debería aplicar el mismo principio que en el medio ambiente, que es el de la prevención. Si algo no ha sido probado científicamente pero se sospecha que le puede causar un daño al medio ambiente, sencillamente no se aplica. Lo mismo debería pasar en política.

M.I.R.: Pero es que la presunción de inocencia de una persona existe hasta que se demuestre lo contrario…
G.P.: Eso es en materia judicial, para privar a una persona de la libertad. Pero las decisiones políticas son distintas.

M.I.R.: ¿No es injusto negarle el aval a una persona porque a Gina Parody o a Armando Benedetti no les gusta?
G.P.: Se trata de personas que pretenden gobernar, y sobre las cuales hay sospechas. A quien se tiene que proteger ante esa posibilidad es a los gobernados. Me explico: lo que le da legitimidad a una democracia es que se garanticen los derechos políticos de los ciudadanos. Es decir, que la persona puede elegir libremente. Si hay sospechas sobre una persona, se debería aplicar ese principio de prevención.

M.I.R.: Pero es que las garantías son de lado y lado. Tanto para elegir, como para ser elegido… Estoy haciendo de abogado del diablo porque no conozco los antecedentes del señor López Cossio. Pero ¿una sospecha es suficiente motivo para privar a una persona del derecho de ser elegido?
G.P.: Lo que se ha venido violando reiteradamente en Colombia son los derechos políticos de los ciudadanos. En ciertas regiones del país, y por eso hay unos políticos presos, se amenazó a los votantes, desterraron a la gente que disentía… Si esa ilegalidad se ha tomado la política, es hora de defender a los electores, aplicando el principio de prevención.

M.I.R.: ¿Cuáles son las sospechas que existen contra López Cossio?
G.P.: Esta fue una información de prensa que indica que asistió a la reunión de Barranca de la Loba en Bolívar, y que Mancusso lo menciona en su versión como uno de los allegados al paramilitarismo. Pero más que una afrenta personal contra él, yo quisiera que el partido de La U les asegurara a los ciudadanos que tiene unos mecanismos para garantizar que la representación del partido sea honesta y transparente. La misma situación que sucedió cuando se conformaron las listas para el Congreso: había personas sobre las cuales existían sospechas y hoy se encuentran privadas de la libertad. Eso no le hace daño sólo al Partido, sino a la democracia.

M.I.R.: También usted ha sido muy dura con el candidato Enrique Peñalosa. No apoyarlo le da una ventaja a Samuel Moreno, del Polo, que es el principal opositor del presidente Uribe. ¿Eso no es antiuribista?
G.P.: Si se habla de antiuribismo, recuerde que Peñalosa está aliado con el Partido Liberal, que también le hace oposición al Presidente, e incluso pretende sabotearle uno de sus principales proyectos, que es la ley de transferencias. Eso tiene que ver también con la política local. ¿Qué posición va a tomar Peñalosa frente a eso? Si quiere que hablemos de antiuribismo, Peñalosa dijo que el Presidente había comprado al Congreso y a la Corte Constitucional. Así que más allá del uribismo, lo que tenemos que ver es quién le va a servir más a la ciudad, y Peñalosa en este momento tiene un discurso muy trasnochado.

M.I.R.: ¿Eso quiere decir que es mejor Samuel?
G.P.: Yo no podría votar por el Polo porque ideológicamente estamos muy distantes. Peñalosa debería presentar propuestas para una Bogotá del siglo XXI que todavía no se han visto.

M.I.R.: Pero sí resulta raro que tres de los congresistas más importantes de Bogotá no tengan candidato a la Alcaldía… Lo que hay es lo que da la tierra.
G.P.: No podemos conformarnos con lo que da la tierrita. Peñalosa sin duda hizo transformaciones en la ciudad y generó una identidad de los bogotanos con su ciudad, pero se quedó ahí. Esta campaña no puede ser solamente un informe de su gestión anterior.

M.I.R.: ¿Esa actitud tan beligerantemente descalificadora de los candidatos actuales no indica que Gina Parody ya arrancó su campaña para la Alcaldía de Bogotá?
G.P.: Nunca he ocultado que me interesa mucho, y para eso me estoy preparando. Pero creo que la mejor plataforma es hacer un buen Senado.

M.I.R.: ¿Con todos estos actos de rebeldía, no cree que varios dolores de cabeza del Presidente puedan ser por culpa suya?
G.P.: Si es así, no me lo ha dicho. Sé que le genero mucho más debate público y privado, pero eso enriquece la democracia, como sucedió durante la discusión de la Ley de Justicia y Paz. Tenemos una relación súper amorosa en lo privado y súper transparente en lo público.

M.I.R.: Siquiera es viernes de puente, para que deje descansar un poco al senador García…
G.P.: (Risas).
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