Lunes, 23 de enero de 2017

| 2016/03/03 10:30

Las nuevas víctimas de la salud en Valle

Dos ancianos que murieron esperando atención en una clínica caleña, una médica en huelga de hambre, un hospital a punto del cierre y dos posibles brotes de meningitis que ya cobraron las vidas de seis niños retratan una dura realidad

Las nuevas víctimas de la salud en Valle

La crisis del sector salud retrata una cruda realidad, pero en Valle del Cauca esa problemática parece evidenciarse con más insistencia. La prueba es que en menos de una semana esa región padeció penosas e indignantes emergencias. La más reciente y dolorosa tiene que ver con las muertes de dos ancianos en la sala de urgencias de una clínica donde esperaban ser atendidos.
 
El caso, que ya fue confirmado por el secretario de Salud de Cali, Alexánder Durán, se presentó en la clínica Asimed, que era la antigua Saludcoop y hoy es una IPS que atiende a los usuarios aglutinados en Cafesalud.
 
De acuerdo con versiones de testigos, la sala de urgencias del lugar estaba atiborrada de pacientes porque en turno sólo había cuatro médicos. Entre quienes hacían cola estaban dos adultos mayores de 60 y 65 años de edad.
 
Una de las víctimas de ese presunto caso de negligencia médica fue identificada como David Ballén, de quien se afirma llevaba dos horas esperando, cuando, al parecer, murió víctima de un ataque cardíaco.
 
La otra persona que habría fallecido en esa misma sala fue una mujer de 60 años de la que aún se desconoce su identidad. Hasta la publicación de este artículo, las directivas de la cínica no se habían pronunciado frente a esos hechos.
 
Lo paradójico es que esos dolorosos casos se conocieron gracias a que en esa misma clínica se llevaba a cabo una mediación humanitaria con la presencia del personero de Cali, Héctor Montoya.
 
Resulta que el funcionario estaba ese miércoles en Esimed, como mediador en el levantamiento de una huelga de hambre que adelantaba desde hace siete días la médica María Elena Guerrero Díaz. La profesional acudió a la protesta para exigir el pago de dos meses de salarios y los recargos de diciembre.
 
Según le dijo la médica a Semana.com, sólo a ella dejaron de pagarle la nómina como retaliación porque hizo pública la crisis laboral por la que atraviesa esa entidad, al enfrentar la renuncia masiva de sus empleados (médicos y enfermeras) en enero pasado por falta de pago. “Ni siquiera con la tutela que les gané pude lograr que cumplieran con el pago de mis sueldos”, explicó.
 
Y mientras la médica Guerrero adelantaba su huelga de hambre contra Esimed, los trabajadores del Hospital Universitario del Valle (HUV), el más importante de todo el suroeste colombiano, salían a las calles a marchar porque la crisis que amenaza con el cierre de esa institución sigue latente, pese a las promesas oficiales.
 
Cabe recordar que frente a ese problema la gobernadora del Valle, Dilian Francisca Toro, se comprometió en buscar una solución, pero los sindicatos del HUV le critican que hasta la fecha el problema se mantiene.
 
Según ellos, esa entidad sigue con déficit presupuestal para funcionar y entre las soluciones que se ventilan está intervenir el hospital o someterlo a reestructuración económica. En cualquiera de los casos, lo único claro por ahora es que el HUV necesita recursos para funcionar ya que el presupuesto aprobado para el 2016 fue por 223.000 millones de pesos y el punto de equilibrio es de 250.000 millones de pesos.
 
Y para echarle más sal a la herida de la crisis de la salud, esta misma semana en Buenaventura sus habitantes estaban desesperados porque se supo que una misteriosa enfermedad estaba matando a sus niños. En menos de dos meses media docena de menores de ocho años fueron atacados por una infección que los mató en 24 horas. Los reportes iniciales hablan de un posible brote de meningitis.
 
Para rematar, todo indica que esa misma infección se presentó esta semana en Cali, cuando las autoridades de salud detectaron que los hermanos Camilo y Diana Valencia (de 18 y 23 años de edad) murieron de meningitis al ser contagiados por la bacteria del meningococo. Es decir, el turno del posible brote de esa enfermedad ahora asusta a la capital del departamento.
 
Contrario a los sucedido en Buenaventura, donde las autoridades tardaron en reaccionar, en Cali se dispararon las alertas y se puso en marcha un protocolo que involucró el tratamiento preventivo a medio centenar de personas que pudieron tener contacto con los hermanos contagiados con la bacteria.
 
Todos estos casos son la lamentable radiografía de la salud de Valle, donde no se salvan niños ni adultos mayores. La pelota está en el campo de la administración departamental, mientras los pacientes aguardan por soluciones de las que no hay aún noticias.

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