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| 12/6/2008 12:00:00 AM

Vargas Lleras destapa sus cartas

Habla de su candidatura y se despacha contra el gobierno, el referendo, la izquierda y sus rivales.

Es difícil imaginar a Germán Vargas Lleras con los zapatos embarrados y el pantalón sucio, después de pasar un tiempo en España y de no aparecer mucho en la prensa; es curioso verlo disfrutar un caldo de pescado de río en un restaurante de Algeciras, Huila, y comer frunas como postre. Algunos imaginarán que lo hace fingiendo sinceridad, pero el Vargas Lleras de esta época preelectoral decidió untarse de país, quizá como nunca antes. Él dice que lo ha hecho desde los 20 años, pero acepta que esta vez la diferencia es que no tiene afán, que quiere agotar una agenda de varias páginas que lleva en su maletín y que revisa hora por hora para cumplir con puntualidad. De lunes a sábado en capitales de departamento y otros municipios. Sin parar, desde hace ocho semanas.

En su gira ha visitado Santander, Meta, Valle, Boyacá, Cauca, Tolima y Huila. Terminará el año en Antioquia y empezará 2009 en Nariño. En cada departamento asiste a sesiones en los Concejos, las Asambleas, pasa por las plazas de mercado, lo invitan a casas de empresarios o de dirigentes políticos. Y se reúne con alcaldes, gobernadores, comandantes de Policía y de batallones y brigadas del Ejército. En medio de ese panorama del país real que se respira en las regiones, es el primero de los candidatos del uribismo que, sin esperar más por la definición del presidente Uribe, decidió iniciar su propio camino.

Así diseñó la primera etapa de Transición Colombia. El nuevo concepto que maneja para presentar en público su empeño por la Presidencia de la República. "Es que no tratamos de hacer un Cambio Radical, porque creemos en lo que ha hecho este gobierno, se trata de que lleguen ideas nuevas y un estilo diferente", asegura mientras intenta aclarar que aún no es candidato. Pero actúa como tal y sus respuestas en esta extensa entrevista que le hizo SEMANA en Neiva, lo confirman.

SEMANA: Usted había dicho que si el presidente Álvaro Uribe era candidato, usted no lo sería, pero no esperó más y ya está en campaña.

Germán Vargas Lleras: Lo que expresé es que sería más difícil enfrentarlo: Hoy tengo la sensación de que el Presidente no insistirá en eso, primero hay que reformar la Constitución, y el trámite del referendo me suscita dudas. Suponga que la Cámara lo discute este año, el Senado lo debate en marzo y lo aprueba en abril. La Corte tardará no menos de dos meses, y en junio emite su concepto. El registrador dice que no tomará menos de cuatro meses para hacerlo, significa que en octubre o noviembre del año entrante se haría el referendo. ¿En qué estará la política colombiana para entonces y cuál será la circunstancia de los partidos de la coalición?

SEMANA: ¿En qué cree usted que estarán?

G.V.LL.: Para esa época La U, los conservadores y nosotros estaremos en plena campaña y tampoco es claro que una vez se surta todo ese proceso el Presidente se someta a un referendo sobre su gobierno que debe obtener siete millones y medio de votos. Todas son circunstancias complejas y se podrían evitar si su gobierno, y en especial el doctor Uribe, se define.

SEMANA: ¿Y por qué no lo ha hecho?

G.V.LL.: No termino por entender por que el Presidente, que es tan frentero en todos los temas, no lo ha sido en este caso. El único argumento que he escuchado es mantener la gobernabilidad y la fortaleza de la coalición. No lo comparto porque el sólo debate en el Congreso ha retardado el trámite de muchas iniciativas. Ha polarizado las fuerzas políticas y está afectando la coalición. Sin esta ambigüedad, nada de eso habría sucedido.

SEMANA: ¿Y no se definirá pronto?

G.V.LL.: No creo que puedan aplazar la decisión más allá de marzo. Primero, porque surgen las inhabilidades de los miembros del gobierno. Sería justo que el Presidente aclare si va a insistir en un tercer mandato o no. Segundo, no creo que vayan a permitir la aprobación de una ley que después de salir del Congreso se vuelve forzosa, y comprometer al país y a la Registraduría en este gasto, si en verdad no están interesados.

SEMANA: ¿Cree que el gobierno intentará otro camino, por ejemplo un acto legislativo?

G.V.LL.: Esta confusión es generada por los mensajes equívocos del gobierno. Primero señaló que no estaba interesado; después, que sólo si sobreviniera la hecatombe, y luego, que lo que se estimularía era la unión de la coalición y unas reglas del juego para garantizar la unidad. Más adelante les dijo a los congresistas que se olvidaran del referendo y se tramitaran otras reformas, pero simultáneamente funcionarios del gobierno, y el propio secretario de La U, forzaban a los parlamentarios a tramitar la iniciativa. ¡Qué confusión! ¡Qué confusión!

SEMANA: ¿Se enredó Uribe en su propio deseo?

G.V.LL.: Sabe que no creo que el presidente Uribe vaya a forzar esa situación. Creo más que el error ha estado en quienes tienen su propia agenda en Palacio y en la política colombiana para insistir en ese tema.

SEMANA: ¿Y a usted le gusta la figura de 2014?

G.V.LL.: Eso suena bastante extraño. Pero es que también el Presidente dijo que le parecería interesante 2014, después dijo que le parecería interesante ser ministro de Defensa del próximo gobierno, después otro consejero dijo que le interesaba ser alcalde de un pueblo.

SEMANA: ¿En su gira ha percibido que la gente sigue pensando en la reelección?

G.V.LL.: Es evidente que hay sectores 'furibistas'. Pero en cada región las circunstancias son distintas, en Meta la reelección es un imperativo porque es un departamento afligido por la violencia, no así en Bogotá.

SEMANA: ¿Fue bueno haberse ido del país?

G.V.LL.: Era atender una invitación de estudios, pero también para reflexionar. Una oportunidad para terminar la etapa en el Congreso.

SEMANA: Mucha gente dijo que usted se fue para no frentear temas de coyuntura, como los congresistas de Cambio Radical involucrados en la para-política.

G.V.LL.: Mi ausencia fue muy corta. Ningún momento era bueno para salir del país. Era la primera vez que aceptaba una invitación, pero no la primera que la recibía. No habría encontrado la oportunidad propicia, pero también uno cree que en Colombia pasan muchas cosas, y desde afuera uno advierte que no. Que nada es tan grave.

SEMANA: ¿Habla muy seguido con César Gaviria?

G.V.LL.: No, sólo en una oportunidad y me he reunido con todos los dirigentes políticos, hasta con Juan Manuel Santos.

SEMANA: Y ese "hasta con Juan Manuel" ¿quiere decir que eso era impensable?

G.V.LL.: No, no, es que piensan que vivimos como perros y gatos y eso no es cierto. Quisimos enviar un mensaje de que sí era posible un entendimiento entre los miembros de la coalición de gobierno, y parece que eso no fue de buen recibo en Palacio...

SEMANA: ¿Por qué?

G.V.LL.: No sé, porque esa reunión quería enviar un mensaje constructivo. El Presidente había señalado que le daría una gran tranquilidad ver que los integrantes de su coalición estaban en situación de lograr acuerdos que garantizaran la unidad. Y como estoy interesado en ese proceso, quise que la reunión con Santos fuera un ejemplo de que se puede preservar la coalición y definir reglas de juego. No se puede avanzar más. ¿Cómo hacemos para ir más allá cuando todo depende de la decisión del Presidente?

SEMANA: Juan Manuel por La U, Noemí por los conservadores, y Germán Vargas por Cambio Radical: ¿le jala a esa consulta?

G.V.LL.: Interesante. Que definan las reglas del juego y garanticen la neutralidad del proceso.

SEMANA: ¿Y qué tiempos ve para eso?

G.V.LL.: Los marca el Presidente. Si eso se hiciera pronto, él tendría toda la autoridad para conducirla. Si se demora, perderá el control de la consulta. Pero debe haber neutralidad, no va uno a participar de una consulta de cartas marcadas...

SEMANA: ¿Marcadas? ¿Por La U, por ejemplo?

G.V.LL.: Por La U, o por un gobierno parcializado en un debate entre los integrantes de la misma coalición, circunstancia que ya viví en el pasado. Para Cambio Radical no fueron fáciles las elecciones 2006 en una coalición en unas condiciones de desigualdad, apoyando a Uribe y al tiempo compitiendo contra una organización del mismo Presidente.

SEMANA: ¿Y cómo ve a Noemí?

G.V.LL.: Con las reglas del juego que impuso la reforma política todo candidato necesita de un partido. Noemí siempre ha evitado trabajar en su partido. Así mismo, los dirigentes conservadores la miran con recelo. Pese a esto, ambos se necesitan mutuamente.

SEMANA: Volvamos a su charla con Gaviria. ¿Hay posibilidades con el Partido Liberal?

G.V.LL.: El ex presidente César Gaviria dijo que estaría interesado en avanzar en una consulta interpartidista de la cual participáramos no sólo nosotros, sino otras personas. Me mencionó a Lucho, a Fajardo y los propios candidatos del sector oficialista del partido. Advertí en Gaviria la expectativa de procurar la unidad del liberalismo, eso involucraría a La U y a Juan Manuel. Le dije que nosotros hacíamos parte de la coalición de gobierno y que no podíamos en este momento. No hubo compromiso.

SEMANA: ¿A usted le interesa el Partido Liberal?

G.V.LL.: Nosotros todos nos sentimos liberales, nunca hemos dejado de serlo. Todas las campañas acudimos a la base liberal, y eso también le pasa a La U. Nos separamos del liberalismo en 2002 porque tomamos la decisión de acompañar a Uribe.

SEMANA: ¿Y cómo ve el Polo?

G.V.LL.: Muy frágil. Sigue siendo un partido de Bogotá con una expresión en Nariño. Difícilmente será alternativa de poder en 2010.

SEMANA: ¿Le parece sano que la izquierda se fortalezca?

G.V.LL.: Claro, que se organicen y que participen en el debate electoral y que demuestren de qué son capaces cuando asumen responsabilidades en la administración pública. Mire lo que está sucediendo en Bogotá.

SEMANA: ¿Cómo ve al gobierno de Samuel Moreno?

G.V.LL.: Lo que está pasando en Bogotá es terrible. Estamos retrocediendo a pasos agigantados, me parece que lo de Lucho también fue un fracaso, estaríamos mejor en Bogotá si el alcalde fuera Peñalosa.

SEMANA: Luis Guillermo Giraldo dijo que no veía su campaña…

G.V.LL.: Ni Giraldo vio la pregunta del referendo, ni Óscar Iván las pirámides, ni Juan Manuel los falsos positivos. Todos necesitan un oculista.

SEMANA: A propósito de los falsos positivos, ¿cómo siente a las Fuerzas Armadas?

G.V.LL.: He advertido algo de desmoralización en relación con los falsos positivos. Internacionalmente ha sido devastador, y en el interior de las Fuerzas Armadas, muy grave. Frente al número de oficiales y suboficiales el gobierno ha debido informar por qué retiraba a unos y a otros. Quedó la sensación de que todos eran unos asesinos y eso no es cierto. Sectores de las Fuerzas Militares están resentidos. Me refiero a quienes han cumplido con esfuerzo los objetivos del gobierno, y que no tienen nada que ver pero que terminan desprestigiados con el manto de duda que hoy recae sobre toda la institución.

SEMANA: ¿Le parece que está clara la responsabilidad política?

G.V.LL.: Ya sé para dónde va. Permítame reservarme mi opinión en ese tema.

SEMANA: Está muy crítico con el gobierno. ¿Dónde más ve fallas?

G.V.LL.: Tenemos un gran rezago en infraestructura. No hay explicación para que un departamento como Santander tenga el 80 por ciento de sus vías sin pavimentar. Es evidente que el plan 2500 fracasó. Muy pocos contratos se ejecutaron como estaba planeado. El gobierno lo ha reconocido. No tuvo el impacto que se pensó.

SEMANA: ¿Se pifió el gobierno?

G.V.LL.: Perdimos la oportunidad de financiar una parte de esas obras cuando el crédito internacional era fluido. Hoy no lo es. Hemos debido avanzar cuando la inversión extranjera estaba disponible, pero con la contracción del crédito mundial va a ser más difícil que podamos financiar estas obras.

SEMANA: ¿Le emocionó como a tanta gente el triunfo de Barack Obama en Estados Unidos?

G.V.LL.: No, porque yo meditaba desde la óptica de un colombiano, y en toda la campaña de Obama no oímos sino expresiones preocupantes de Colombia. No sólo el tema del TLC, el componente militar del Plan Colombia y de aspectos sindicales que no son ciertos. Cometimos la equivocación imperdonable de entrometernos en la política de Estados Unidos y eso tiene un costo. Y cometimos el segundo error de tener una actitud oportunista y arribista, con lo que también preocupamos a los republicanos.

SEMANA: Uribe marcó una diferencia en la manera tradicional de la política. Usted se ve como un político tradicional. ¿Va a cambiar su estilo?

G.V.LL.: Nunca he cambiado en mi forma de hacer política. Lo que pasa es que hago política con los líderes políticos. No creo que uno pueda distanciarse de ellos. Resultaría muy inconveniente. Colombia tiene un sistema democrático que se expresa en Concejos, Asambleas y Congreso. Uno puede estar en desacuerdo con personas, pero no con el sistema. No pienso ni voy a hacer una campaña distanciado de la cultura democrática de este país.

SEMANA: ¿A usted le incomoda ser visto como un heredero de Uribe?

G.V.LL.: No en lo particular. La política de seguridad democrática debe tener continuidad y algo que pocos dirían es que no vamos a tener opción distinta que seguir combatiéndolos. El año entrante tendrán plenos efectos en Colombia los compromisos de la Corte Penal Internacional. Toda la cúpula de las Farc ha cometido delitos atroces y de lesa humanidad, ya no será posible adelantar un proceso de negociación que involucre indultos o amnistías.

SEMANA: Entonces, ¿una negociación es imposible?

G.V.LL.: Inexorablemente, los jefes de las Farc tendrán que pagar penas de prisión en los estándares mínimos de Justicia y Paz. Dígame usted ¿cuándo en este país aceptarán ellos estas condiciones para reincorporarse? Me temo que nunca. No faltarán en el próximo debate electoral quienes planteen un proceso de paz. Engañarán a los colombianos porque nada de eso será posible en el futuro.

SEMANA: Si mañana Alfonso Cano entrega a los secuestrados y dice: aquí están y sentémonos, ¿hay algo que les puede decir el Estado?

G.V.LL.: No es factible. Dejaron pasar el tiempo. No hay cómo hacer un proceso de paz exitoso y eso fue lo que ellos no entendieron.

SEMANA: ¿Hasta las últimas?

G.V.LL.: Hasta las últimas.

SEMANA: ¿Cómo liberar a los secuestrados entonces?

G.V.LL.: Las Farc deberían comprender que esa batalla la perdieron. Sus exigencias iniciales eran inaceptables y lo fueron siempre. Deben liberar a todos los secuestrados.

SEMANA: En su reciente visita a Huila, aparentemente le iban a hacer un atentado que no está claro. ¿Volvimos a la situación suya como objetivo de las Farc?

G.V.LL.: Ha sido una semana muy interesante en este departamento. Advierto que pese a los logros alcanzados, es el que registra un mayor rezago en recuperar su tranquilidad; superaron el secuestro, no la extorsión. La gente aún está intimidada.

SEMANA: ¿Fue cierto lo del atentado? El Ejército dijo que no.

G.V.LL.: Temprano estuve en Pitalito, luego fui a Garzón y la única persona con un encuentro en Algeciras a las 3 de la tarde era yo. Se había anunciado mi llegada. El Ministerio minimiza el incidente, como es lógico. Pero no sé de nadie más que hoy fuera a visitar ese municipio.

SEMANA: Eso significa que las Farc no van a desistir en perseguirlo...

G.V.LL.: Anoche comí con Orlando Beltrán, ex parlamentario siete años secuestrado. Me relató su encuentro con 'Jojoy' para advertirme que el comandante de las Farc expresó que su gran error había sido permitir que Uribe llegara vivo a la Presidencia y que no pensaban repetirlo. En mi caso, más allá de esta anécdota, esperemos que esta campaña no esté signada por la violencia.
 
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