Sábado, 25 de febrero de 2017

| 2002/04/29 00:00

A veces llegan cartas

En una semana la Fundación Querido Soldado, SEMANA y ‘La FM’ recibieron más de 2.000 cartas dirigidas a los integrantes de las tropas que luchan a diario a lo largo y ancho de la geografía nacional. La primera fase de la campaña fue todo un éxito.

A veces llegan cartas

Desde la cuna de la democracia

Querido soldado:

Qué alegría y placer siento al poder dirigirme a usted para enviarle desde esta lejanía mis más sinceros y cordiales saludos. Hace muchos años que vivo en Atenas y siempre he vivido muy pendiente de las noticias de mi país.

Espero que con estas cortas líneas le sea de su agrado y alegría saber que siempre los tenemos en nuestro pensamiento y que valoramos y apreciamos lo que están haciendo por nuestra patria. Sólo me resta decir que viva Colombia y que saldremos adelante para orgullo de todos los colombianos.

Ilse Aguirre de Manouras
Atenas, Grecia


Desde la Madre Patria

Hola queridos soldados Brigada Móvil 1:

Yo soy el médico William Arévalo, quien estuvo con ustedes hace unos años en la BRIM-1 al mando del coronel hoy general Rocha, les cuento que ahora vivo en Barcelona, España y les recuerdo a mis queridos pacientes de esa época con mucho cariño (…) Toda la vida estaré orgulloso de haberlos conocido mi querida BRIM-1. Los quiero mucho y algún día nos abrazaremos celebrando la victoria sobre los enemigos de Colombia.

William Arévalo
Barcelona (España)


Moral desde Honduras

Abnegado soldado:

Si tu respuesta al servicio fue de carácter obligatoria bien vale una vez; si fue de iniciativa voluntaria, bien vale el doble. Pero de todos modos tu servicio y dedicación vale millones para todos los colombianos de bien. Animo, no estás solo…

Iván Darío Aguirre Peláez
San Pedro Sula (Honduras)
Colombiana adoptiva


Querido soldado:

No soy colombiana sino puertorriqueña; espero que estés bien, o todo lo mejor que puedas estar. Me gustaría que no estuvieses luchando; porque no hubiera causa. Me habría gustado que Pastrana no hubiese declarado esa guerra interna; me gustaban más los diálogos de paz. Espero conocer Colombia, tierra de la que ya me han hablado mis vecinos caleños y bogotanos. Tierra de la cual he leído relatos de gavieros, marinos, trenes, mariposas, quiero ver al Chocó que vos conocés.

Cuídalo todo, sigue defendiendo; logra reconciliarte con los que ocupan tu misma tierra; crea tu discurso y tu mundo. Procura que en éste no hagan falta las armas.

Aún no conozco el suelo colombiano. Espero pisarlo pronto.

Doralis Pérez Soto
Puerto Rico


De una columnista

Soy una colombiana más que admira su valor y que, desde el fondo del alma, agradece a los soldados de Colombia lo que hacen por la patria y por todos los colombianos de bien que añoramos vivir en un país donde, como decía el maestro Darío Echandía, se pueda volver a pescar de noche. Quienes por diversas circunstancias no estamos, como ustedes exponiendo la vida para salvar otras vidas, reconocemos que no hemos estado a la altura de las circunstancias porque no valoramos sus acciones cuando cantan victoria, pero ¡ay! de que cometan algún error. No ahorramos críticas y estas son abundantes, apasionadas y a veces injustas. Pero vamos a cambiar. Respaldaremos sus acciones, aplaudiremos sus victorias y reconoceremos sus sacrificios y los de sus familias, porque es mucho lo que han hecho todos ustedes por defender la patria y la vida y los bienes de los demás. Y mucho ánimo pues con ustedes a la vanguardia vamos a derrotar a esos malos hijos que han convertido a Colombia en un cementerio. Dios los acompañará y los iluminará y la patria recompensará su valor y sus sacrificios. Reciban, con gratitud infinita, el saludo cordial de una colombiana más que los quiere y los admira.

Lucy Nieto de Samper

Saludos de la Nasa

Héroes es lo menos que se puede decir de todos ustedes. Gracias, muchas gracias, por lo que hacen y que el destino les depare muchos éxitos a ustedes y sus familias. Y no crean que están solos peleando por la democracia y justicia sino que están haciendo historia.

Jaime Forero
Nasa Vitt


Soldados por la paz

Amigo soldado:

Mi nombre es Ingrid, soy madre y tengo un hijo de 7 años que se llama Juán José y vivo con él. Siempre he admirado el valor del soldado colombiano, su creatividad, su paciencia, su capacidad de salir de situaciones difíciles y su compromiso con el país y sus enormes capacidades. Sin embargo, no creo en la guerra. Creo fervientemente en la concertación y en una Colombia que será un país modelo que jugará un papel preponderante en el concierto internacional cuando superemos esta noche oscura en la que nos encontramos por el egoísmo, las ansias de poder de los grupos violentos y la falta de amor en el corazón.

Considero que la labor de muchos jóvenes que prestan servicio en el Ejército sería más productiva si se encausara a una labor más social en beneficio de las personas más necesitadas. Al menos, que la obligatoriedad de este compromiso con el Estado tuviera la opción de que nuestros hijos (nuestros únicos hijos que son lo único que poseemos muchas mujeres) no estuvieran educados para la guerra.

Porque querido soldado, a mi hijo lo estoy preparando y educando para la paz y él ya es consciente de ello y lo aplica en sus relaciones amistosas con vecinos y compañeros.

Que nuestros jóvenes tuvieran la opción de enfocar sus energías, su capacidad y su entusiasmo por Colombia a otras acciones diferentes a la guerra. Con tu actitud hacia la paz nos puedes ayudar. Este es un efecto que se va irradiando a otros corazones.

Querido soldado, sé de tus noches en vela, de tu hambre, de tu rabia cuando muere un compañero y sé de tu temor. Esto puede cambiar si todos creemos en la paz y desarmamos el corazón.

Ingrid
Medellin (Colombia)

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