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| 8/11/2012 12:00:00 AM

Vélez, el senador que pasa por ventrílocuo

Juan Carlos Vélez pasó de ser un legislador desconocido a ser la voz, autoridad e imagen del uribismo en el Senado. ¿Oportunista o convencido?

Hace unos días, mientras desayunaba en el Hotel de la Ópera, el senador uribista Juan Carlos Vélez, recibió una llamada importante: Angelino Garzón. Según Velez, en ésta, la primera que se hacía pública desde el accidente cardiovascular del 'vice,' Garzón anunció su apoyo a una asamblea constituyente. "Me dijo que contara con el apoyo y el respaldo para el proyecto" afirmó. Con esas declaraciones, Vélez desató una tormenta política y mediática que sigue vigente. ¿Era posible que Garzón, aún convaleciente, llamara al vocero del uribismo para desafiar al presidente? Desde ese momento, los periodistas persiguieron al senador hasta el cansancio y hasta el presidente Santos se vio forzado a 'caerle' a Angelino a su residencia para comprobar de viva voz los rumores.

La semana pasada, esa capacidad de ganar titulares fue comprobada una vez más. En su ronda de medios, el vicepresidente Garzón no sólo admitió que una constituyente sería un buen camino para reconciliar al presidente Juan Manuel Santos y al expresidente Álvaro Uribe, sino que no desmintió la conversación con Vélez. Por otro lado, y en medio del segundo aniversario de Santos, Vélez le reclamó por estigmatizar a los uribistas y al Puro Centro Democrático como de extrema derecha e incluso de "ponerlos al mismo nivel del paramilitarismo."

Estos episodios son fiel retrato de la popularidad que ha cosechado en pocos meses Juan Carlos Vélez. Proveniente de una de las familias de la clase dirigente de Antioquia, ser político no estaba escrito en su destino. "Soy la oveja negra de mi familia, todos son empresarios menos yo", confiesa aunque admite que mantiene buenas relaciones con miembros del prestigioso "Costurero de Medellín". Abogado de profesión, conservador por convicción y católico practicante, prestó servicio militar y se estrenó en la arena política como miembro de la Junta Administradora Local y luego como concejal de El Poblado, un sector de estrato alto en Medellín. De ahí pasó a ser el director de la Aerocivil durante del gobierno de Andrés Pastrana y fue uno de los pocos funcionarios ratificados por Álvaro Uribe en 2002. También fue presidente de Anato y luego de quemarse en las elecciones de 2006 con 24.000 votos, logró su curul como reemplazo de Mauricio Pimiento, investigado por la parapolítica. En 2010, ya identificado con el uribismo, alcanzó 62.000 votos, y repitió curul en la Comisión Primera.

No es un cacique político, no es un gran elector y tampoco concentra poderío burocrático. Su atractivo proviene de su cercanía con Álvaro Uribe, a quien conoce desde hace años por familiares y amigos mutuos, y a quien apoyó desde la campaña gobernación de Antioquia. Vélez afirma compartir las tesis del presidente y ser fiel defensor de 'los tres huevitos': seguridad democrática, cohesión social y confianza inversionista. A pesar de tener carnet del partido de gobierno, se ha caracterizado por su férrea oposición a proyectos bandera del presidente Santos como el fuero militar y el marco para la paz. Tiene fama de 'furibista' y entre quienes hacen cábalas, Vélez es el único que desde ya se sabe que partiría cobijas para irse con el presidente Uribe si se concreta un rompimiento en la U. En aras de su independencia, dice que sus intervenciones en el Senado no son "mandados de Uribe" y, según los registros de Congreso Visible, es uno de los senadores más disciplinados y coherentes del recinto.

Pero eso no es lo que piensan sus enemigos. Un representante de la U afirma que "no tiene convicciones propias, sus posiciones son etéreas y maleables". Y tal vez su mayor contradictor, el senador de la U Armando Benedetti, lo describe como "un dinosaurio recalcitrante que no contempla a las minorías".

A pesar de ello, Vélez ya es experto en cultivar y explotar el nicho del uribismo, tan poderoso en Antioquia y en otras plazas populares del país. No descarta ser el candidato presidencial de esta corriente, aunque eso implique competir con Oscar Iván Zuluaga. Mientras tantea las aguas, hay quienes dicen que lo desbaratarían en el primer debate presidencial. Por lo pronto se dedicará a hacer lo que hace mejor: ser una piedra en el zapato para el partido de la U, ser un dolor de cabeza para el presidente Santos y crear controversia y ruido a través de los titulares.
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