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| 1/14/1985 12:00:00 AM

VEN NO TARDES TANTO

Más allá de los triunfos y derrotas en la Convención, parecen cerrarse las puertas de la unión liberal.

En vísperas de la Convención, los liberales cantaban a coro, en tono de villancico: "Unión, unión, ven, no tardes tanto". Pero esa unión, que muchos esperaban como regalo navideño, tras los acontecimientos de la última semana se ha convertido más bien en una inocentada de 28 de diciembre. Si bien muchos reconocían que la nueva Dirección Nacional Liberal se caracterizaba por una autonomía sin precedentes, lo que se ponía en duda era su capacidad para garantizar un acercamiento con la disidencia galanista. Para quienes no tenían esto muy claro todavía, el choque frontal entre Luis Carlos Galán y el resucitado Lázaro de la DNL, Alberto Santofimio Botero, ha venido a disipar las últimas esperanzas en una unión que, por lo menos hasta las elecciones parlamentarias del año 86, no se logrará.
Galán cerró de un golpe las puertas de la unión al descalificar moral y jurídicamente a Santofimio como interlocutor válido. Falsario, incendiario, encubridor de mafiosos, clamó Galán. Calumniador infame, buscón de notarías, comodín del partido conservador, explotador de cadáveres, falso Mesías, replicó Santofimio. Los dos fogosos oradores quedaron convencidos de haber pulverizado a su adversario. Pera en opinión de muchos, lo cierto es que con la elección de Santofimio a la DNL la Convención le sirvió a Galán en bandeja el pretexto para la ruptura. Frente al discutido político tolimense, Galán puede, sin problema seguir envolviendo su negativa a la unión en la bandera de la pureza moral del partido. Y nadie puede echarle en cara, aunque sea cierto, que su verdadero móvil para mantener la disidencia sea la necesidad de ir con sus propias listas a las parlamentarias para asegurarles la curul a sus tenientes.

QUIEN GANO Y QUIEN PERDIO
Los optimistas aseguran que todo esto no pasa de ser una escaramuza sin consecuencias, puesto que de todos modos existe ya un candidato cantado capaz de garantizar la unión del partido, que es Virgilio Barco. Pero este análisis; que se basaba en la certeza de que Barco sería el verdadero triunfador en la Convención, quedó sin piso por el hecho sencillísimo de que el barquismo como fuerza no quedó representado en la DNL. Mas aún: su más abierto y entusiasta patrocinador, el turbayismo, también quedó por fuera. Basta para verlo con hacer una somera revisión de los quíntuples, de mayor a menor. Victor Mosquera Chaux, gran elector del Cauca durante cuarenta años, es el más conciliador frente a Luis Carlos Galán y se encuentra enfrentado a Turbay desde que éste le atravesó a Jorge Mario Eastman en la carrera por la designatura. Bernardo Guerra Serna, guerrista furibundo, anti-todos, pese a que a todos los trata confianzudamente de "socios", es el jefe regional que le pone más votos al partido. José Name Terán, número 1 de la costa, turbayista en la forma, lopista en el corazón, pero de entraña profundamente namista desde que su desempeño como presidente de la Comisión Política Central lo puso a codearse con las jerarquías nacionales del partido. Alberto Santofimio Botero, santofimista convencido desde su más tierna infancia, ha chapoteado sucesivamente en las aguas de todos los ex presidentes liberales sin que eso haya modificado jamás su lealtad a si mismo. Ernesto Samper Pizano, paracaídista político en el lopismo, lleva ya dos años haciendo sus pinitos en su propio movimiento. En resumen: un llerista, un guerrista, un namista, un santofimista y un samperista. Y por lo menos dos de ellos -Guerra y Name- eventualmente terminarían apoyando la candidatura de Augusto Espinosa frente a la de Barco.
Los barquistas se defienden de los negros pronósticos señalando que seis de los ocho miembros de la nueva Comisión Política Central son de su bando. Pero existiendo una Dirección, y a pesar de que ella sea teóricamente neutral, el papel de la CPC es prácticamente nulo. Así lo insinúa el calificado portavoz del turbayismo Carlos Lemos Simmonds trayendo a cuento la manoseada frase de Gabriel Turbay sobre la "alambrada de garantías hostiles": en este caso, la que le tendera la DNL a Virgilio Barco.
La verdadera sorpresa de la Convención, sin embargo, no fue tanto la derrota de Barco como el hecho de que ni él ni los suyos hicieron nada por evitarla. El discurso leido por el precandidato fue fríamente recibido por los convencionistas, en tanto que sus tenientes se mantuvieron pasivos esperando que el turbayismo diera la batalla por ellos. Y los turbayistas a su vez, que confiaban en la victoria gracias al sistema previsto de elección por planchas, acabaron derrotados a causa de la modalidad de elección unipersonal directa que finalmente adoptó la Convención, y que favoreció fundamentalmente a sus dos más activos promotores, Samper y Santofimio (ver recuadro).
El beneficiario por tastás de todas estas carambolas a tres bandas fue Augusto Espinosa, quien aprovechó el exceso de prudencia del discurso de Barco para entusiasmar a los convencionistas por contraste a punta de retórica fogosa y partidista. Pero tendrá que seguir usándola en dosis verdaderamente masivas en sus salidas a provincia para abonar el terreno de las convenciones departamentales que habrán de elegir más delegados que nunca a la Convención que debe designar el candidato, disminuyendo de ese modo la ventaja de tres a uno que Barco logró tomarle entre los parlamentarios mientras Espinosa decidía su regreso al país. Y en todo caso, será necesario además tomar en cuenta la considerable franja de "advenedizos" (estudiantes, intelectuales del partido, dirigentes sindicales y campesinos, profesionales y técnicos, líderes civicos y comunales) que por primera vez le disputará a la clase política el monopolio del que tradicionalmente había gozado en la elección del candidato.

EL PODER PARA QUIEN
Los quíntuples de la DNL están felices con su recién ganada autonomía, y andan pregonando a todos los vientos su independencia de las riendas de los ex presidentes. Pero esa liberación, que aparentemente constituye su principal virtud, podría llegar a convertirse en su talón de Aquiles. Para empezar -o incluso desde antes de empezar- ya se ha puesto en duda su autoridad: parlamentarios como Eduardo Carrillo Nates se precipitaron a cuestionarla, alegando la poca confianza que puede merecer una dirección que ni siquiera ha sido capaz de ponerse de acuerdo para elegir un Presidente. Y por añadidura, su primera salida resultó en falso: sugerir una crisis ministerial como base para el replanteamiento de las relaciones del Partido Liberal con el gobierno, cuando nadie estaba interesado en abrir esa crisis ahora, sino en febrero que es la fecha límite en que deben renunciar los funcionarios que no deseen inhabilitarse para las corporaciones públicas.
Cuando se dieron cuenta de su resbalón, los quíntuples cambiaron apresuradamente de táctica recordando que en su primera declaración habían dicho querer, no un cambio de funcionarios, sino una revisión de la política económica y social del gobierno, y eso fue lo que quisieron plantearle al Presidente Betancur mientras se tomaban un tinto de 4 horas el viernes 14 en Palacio. Pero al cambiar de pie resbalaron de nuevo, puesto que la víspera de esta reunión ya los parlamentarios liberales habían dado en el Congreso vía libre al paquete fiscal que había mantenido empantanado durante varias semanas. Una vez más, la incoherencia saltaba a la vista. Días antes, la propia DNL había mostrado la conciencia que tiene de su propia fragilidad cuando "dejo en libertad" a los parlamentarios sobre el tema de la elección de alcaldes con el argumento de que ninguna decisión había sido tomada al respecto en la Convención. Y en esta cadena de independencias sucesivas -DNL independiente de los ex presidentes, parlamentartos "liberados" de la DNL, etc.-, no es de extrañar que haya ya quienes señalen que la "montonera" del partido tiene su mejor reflejo en la montonera igualmente incoherente de sus instancias directivas.
LOS PALOS DE LA CONVENCION
El senador Alberto Santofimio Botero y el concejal de Bogotá Ernesto Samper Pizano fueron, sin lugar a dudas, los dos grandes "palos" de la Convención liberal. No sólo porque obtuvieron las dos más altas votaciones en la elección de los quíntuples de la DNL, sino porque lo hicieron apenas un año y medio después de que la opinión pública y la propia clase política los hubiera considerado definitivamente "enterrados".
La resurrección de Santofimio se produce justamente en el momento en que muchos pensaban que se encontraba contra las cuerdas y al borde de ser noqueado, después de los procesos judiciales que se le siguieron y sobre todo de su breve romance con Pablo Escobar. Aun cuando para algunos el triunfo de Santofimio tiene un valor limitado por haberse presentado en el medio donde el dirigente tolimense nunca llegó a perder terreno -el de sus colegas en el Congreso y el de los delegados políticos regionales- ,lo cierto es que los 83 votos que obtuvo (60 de ellos de delegados no tolimenses) demuestran que Santofimio está vivito y coleando, y no solamente en su tierra.
El caso de Samper es un poco distinto. Su elección sorprendió aún más que la de Santofimio, ya que la víspera de la Convención, nadie lo incluía en las cábalas. Con 34 años recién cumplidos, Samper ha protagonizado una de las carreras políticas más espectaculares de los últimos tiempos: hace escasos tres años no era más que el representante de un gremio controlado por Jaime Michelsen. Hace dos la animadversión de la clase política hacia él era tal, que algunos llegaron a atribuir la derrota de López Michelsen en las últimas presidenciales, y su propia y humillante derrota por una curul en el Senado, al hecho de que Samper era el coordinador de la campaña del ex presidente. Por aquellos días, era quizá el dirigente más odiado por la clase política liberal.
Partiendo de menos cero, Samper llegó a golpear y a hacerlo dos veces. Primero, logrando una importante votación en la mitaca bogotana y luego, obteniendo la segunda votación en la Convención que designó la nueva DNL. Su estrategia ha consistido hasta ahora en adueñarse de las banderas de defensa de cuanto grupo o gremio informal haya en Bogotá y en el país, llámese vendedores de sanandresitos, motociclistas, pequeños arrendadores o vendedores ambulantes. Sin importarle demasiado los efectos macroeconómicos de las causas que defiende, Samper ha buscado votos entre las minorías que han resultado afectadas por pequeñas o grandes medidas gubernamentales.
Una estrategia similar le permitió, con un trabajo de más de dos años, lograr que se le abrieran las puertas de la Convención liberal a una franja de "independientes", que incluye intelectuales, estudiantes, sindicalistas, dirigentes campesinos e indígenas y representantes de pequeños gremios, que fueron finalmente quienes determinaron su alta votación, que al igual que la de Santofimio, tiene espectro nacional. Esta maniobra le mereció la acusación de "manzanillo" por parte de algunos sectores, incluyendo el diario El Tiempo. Samper, interrogado al respecto por SEMANA, sonríe con su habitual estilo mamagallista (que entre otras cosas forma parte de su "charme" político) y afirma: "Es que en este país, manzanillo es cualquier técnico con votos".

LO QUE DIJO SANTOFIMIO
"En una típica agresión personal, ante la ausencia de argumentos e ideas para sustentar su conducta, el señor Galán pretende descalificarme como "interlocutor", pero me busca afanado como contra,dictor, para erigirse ahora en el anti-Santofimio de 1984, papel negativo que ya hizo son dividendos para sí, pero con funestas consecuencias para el partido en su condición de anti-López, en la campaña de 1982"
"Sabe el país, porque lo presenció asombrado, cómo el señor Galán dejó solo al doctor Lara, en su lucha en el Ministerio y se presentó a Neiva a explotar políticamente su cadáver, cuando había dejado su conducta moral a juicio de un supuesto tribunal de garantías del Nuevo Liberalismo, que jamás se reunió ni produjo concepto alguno".
"A la hora de su trágica muerte, Lara Bonilla estaba abandonado insolidaria y cobardemente por Galán, y subjúdice ante su propio movimiento, que jamás le ofreció respaldo alguno en sus dificultades".
"Para que el señor Galán exhiba condiciones óptimas de interlocutor de cualquier clase, tendrá que explicarle a la Nación suficientemente la vinculación de su movimiento y de sus amigos al execrable crimen de Gloria Lara de Echeverry, y su responsabilidad en la división y la derrota del liberalismo en 1982".
"No imaginé, en la tradición parlamentaria que ya llevo, que no ha sido como la del Senador Galán, el fruto adventicio del acomodamiento bajo el alero de un ex presidente, sino de una larga lucha al lado del pueblo desde los días del colegio y de la universidad, que se midiera tan formidable oportunidad de demostrar la mediocridad indoctrinaria de un falso Mesías del Partido Liberal".
"Galán se metió a las camarillas del privilegio nacional porque su padre pertenecía y pertenece a ellas; y manipuló las riquezas del petróleo nacional para tener con ellas las posibilidades de patrocinio y de privilegio para él y para los suyos".
"Usted sabe, doctor Galán, y no mintamos, que Lara estaba buscando un trecho de paz en la embajada, en Europa, para venirse a combatirlo a usted, fundando un movimiento popular de apertura con otros sectores".
"Resulta doctor Galán, que me sometí a la definición de mi partido y hallé la satisfacción grande de ver cómo el liberalismo le paga bien a quienes le han sido leales, y le cobrará las cuentas a quienes como usted no lo han sido".

LA RESPUESTA DE GALAN
"La constancia que leyó hace algunos minutos el Senador Alberto Santofimio Botero, es una nueva prueba de los motivos por los cuales ni el Nuevo Liberalismo ni su Diréctor, pueden reconocerlo como interlocutor sobre el futuro de la Nación y el porvenir del liberalismo".
"Si el prevaricato se demuestra en el juicio ordenado por la Corte, eso significaría que tales Magistrados fallaron en contra de los hechos probados en el juicio, y que por lo mismo esos hechos eran ciertos y el senador Santofimio Botero sí debía ser condenado en el proceso respectivo. Está pendiente por lo tanto lo que ocurra en tal juicio por prevaricato para poder despejar en ese primer punto los antecedentes judiciales del Senador Santofimio".
"El doctor Rodrigo Lara Bonilla, al volver de un fin de semana en su tierra en el Huila después de haber observado lo que ocurría, declaró que había dineros calientes financiando la campaña del doctor Santofimio, así lo dijo el doctor Rodrigo Lara Bonilla en el mes de abril".
"El Nuevo Liberalismo y así consta en múltiples declaraciones algunas publicadas en su totalidad por los medios de comunicación, otras con transcripciones parciales, expresó plena confianza en la gestión de Rodrigo Lara, y su solidaridad, con lo que él hacía como ministro de Justicia".
"Hubo incendios en la Cámara de Representantes que jamás se pudieron investigar, hubo escandalos, hubo episodios dramáticos, desprestigio de la clase política, deterioro de comportamiento de personas a quienes se les había dado el poder y representación y son ellos los que causaron ese primer episodio de dramatismo del liberalismo y los que siguen causándole daño y los que aún no descansan y probablemente, hasta conquistar lo que ellos creen que serían sus posibilidades históricas que ya perdieron porque la nación ya los juzgó, ya los conoció y no les va a confiar su destino".
"Y no volveremos atrás, y menos ahora, cuando con mayor razón se necesita nuestro testimonio, cuando con mayor razón está reflexionando el pueblo colombiano sobre su destino y ve con más escepticismo que prosiguen los factores de descomposición, que los protagonistas de la crisis, los responsables de la crisis en maniobra sorpresiva dentro de los episodios propios de tipo de evento, alcanzan figuraciones artificiales".
"El cinismo ya rebasó la copa, el cinismo ya colmó sus posibilidades y la Nacion no cree ni mucho menos en los falsos profetas. La Nación ha aprendido a distinguir en función de actitudes y comportamientos específicos; porque palabras sobran, lo que faltan son actitudes, y si no hay actitudes, no hay sinceridad, y la sinceridad es la condición indispensable para construir una nueva Nación".
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