Martes, 16 de septiembre de 2014

| 2013/09/12 00:00

La otra versión de la misteriosa muerte de patrullero Díaz

El abogado de los ‘Pascuales’ aseguró que uno de sus clientes conoce qué hay tras la muerte del policía.

Foto: Archivo SEMANA

La desaparición y posterior muerte del patrullero de la Policía Metropolitana de Bogotá Jairo Díaz en enero de este año en el sector de Villa Nidia, en el nororiente de la capital del país, es todavía un hecho envuelto en el misterio. Pese a las investigaciones, la Fiscalía busca resolver los cabos que aún quedan sueltos.

Medicina Legal, luego de que se encontrara el cadáver de Díaz en un caño, dictaminó que la muerte había sido accidental al parecer, por “varias lesiones con elemento contundente con un patrón de caída de altura”.

Desde entonces, la Fiscalía se ha empeñado en conseguir las evidencias que mantengan la versión del accidente o que comprueben si en verdad fue un homicidio. Tras el deceso del policía, algunas dudas han recaído sobre sus propios compañeros, pero no existe evidencia que los comprometa.

Federmán Ocampo, abogado de Orlando Guerrero, uno de los miembros de los denominados ‘Pascuales’ dijo que su cliente ya habló con la Fiscalía y le entregó detalles de qué fue lo que ocurrió con el patrullero. Aclaró que Guerrero no tiene nada que ver en la desaparición y muerte de Díaz, pero que para la época de los hechos conocía de cerca todo lo que sucedía en ese sector de Bogotá.

“La semana pasada tuvimos un interrogatorio en la Unidad de Vida de la Fiscalía y mi cliente le entregó al fiscal los nombres de los patrulleros que al parecer están implicados en este asunto. Se habla de tres patrulleros, según lo que manifestó él en el interrogatorio, uno es de apellido Castro y otro Rubio. Al otro (policía) lo apodan el ‘Paisa’. Ellos supuestamente laboran en el CAI de Villa Nidia”, dijo.

El abogado indicó que Guerrero le contó a la Fiscalía, que al patrullero lo tuvo secuestrado tres días una banda delincuencial en supuesta alianza con los tres policías que, al parecer, están vinculados en el crimen. Se trataría de una retaliación por un decomiso de un cargamento marihuana en el que actuó el uniformado.

“Estos señores en compañía de otra banda que opera en ese barrio, tuvieron durante tres días secuestrado al patrullero. Después, al parecer, recibió unos golpes y fue arrojado al caño (…). A la Fiscalía le corresponde aclarar si esto es cierto o no. Mi cliente solo está dando la información con el fin de colaborar con la administración de justicia”, aseguró Ocampo.

El defensor de Guerrero indicó que pese a que junto con su representado han tratado de mostrar su intención de colaborar con el esclarecimiento del hecho, desde la Policía no los han llamado. “Le pido disculpas al general (Francisco) Palomino, pero la verdad es que ni siquiera la dirección general de la Policía se ha tomado la molestia de hablar conmigo o mis clientes para aclarar cómo fue la desaparición del patrullero Jairo Díaz”, dijo.

Guerrero, actualmente es procesado por una masacre ocurrida en Villa Nidia, el 6 de enero de este años, cuando en medio de un enfrentamiento con armas de fuego al parecer entre las bandas delincuenciales los 'Pascuales' y los 'Luisitos', murieron cinco personas.

Fuentes de la Policía consultada por Semana.com indicaron que la investigación por los hechos que rodean la muerte del patrullero Jairo Díaz desde el primer momento, fueron asumidas por la Fiscalía, por lo que se encuentran a la espera del resultado final de la indagación, para así conocer qué fue lo que realmente sucedió.

La muerte del policía

El patrullero Jairo Díaz desapareció el 27 de enero pasado cuando junto con otros policías atendieron un llamado de la comunidad del mencionado sector. Quienes acompañaban al patrullero ese día son dos mujeres y un hombre que acudieron a la parte alta de Usaquén, en el nororiente bogotano, para atender el caso.

Ellos tres, sin embargo, durante la investigación adelantada por la institución fueron sometidos a la prueba de polígrafo la cual, conforme señalaron las autoridades, no arrojaron ningún elemento de valor que les hubiera aportado al esclarecimiento de los hechos.

Junto a ellos, la Fiscalía también escuchó en entrevista a otros unifromados que ese domingo estaban de turno en la estación de la localidad.

Con respecto al cuerpo, la labor de los peritos forenses se concentra aún en las seis heridas que tiene el cadáver para especificar si fueron provocadas por las rocas del sitio en el que apareció Díaz.

Se espera que las declaraciones de Orlando Guerrero sirvan para conocer qué fue lo que verdaderamente le ocurrió al Policía y, finalmente saber, si hay manos criminales tras su muerte.

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