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| 7/2/2012 12:00:00 AM

Víctimas de Medellín, sin casa y sin memoria

Un revolucionario museo de la memoria nunca visto en Colombia, que prometía visualizar los dolores causados por la guerra mafiosa en Medellín, está en agonía, mientras la vida del mayor victimario aparece por televisión en horario triple A.

Así como Medellín ha sido emblemática por los estragos que ha causado la violencia mafiosa que se asentó en la ciudad, también lo había sido por un revolucionario proyecto de memoria histórica que buscaba sacar del anonimato a las centenares de víctimas que ha dejado el conflicto.

El exalcalde de Medellín Alonso Salazar había contemplado en su Plan de desarrollo la construcción de un museo, que daba cumplimiento al deber de memoria que tiene el Estado ordenado en la ley 1448 (Ley de Víctimas).

Así fue como empezó a construirse en el centro de Medellín un edificio de 4.200 metros cuadrados con una inversión de 4.251 millones de pesos. Se había pensado instalar allí salas de exposiciones, un auditorio, salones para talleres y un centro de documentación donado por las ONG que han investigado la violencia en la ciudad, como el Instituto Popular de Capacitación (IPC) y la Corporación Región.

En Medellín, “cerca de 250.000 personas han sido víctimas del desplazamiento forzado intermunicipal e intraurbano, y según la Fiscalía General de la Nación, cerca de 34.000 personas han sufrido otro tipo de afectaciones a sus derechos, como familiares de víctimas de homicidio, o personas que han sufrido torturas, y tratos crueles, inhumanos y degradantes, que han sido afectadas por minas antipersonal, violencia sexual y reclutamiento forzado, entre otros. Esto significa que al menos 284.000 personas, casi el 12 por cientode la población de la ciudad ha sido víctima directa de la violencia y el conflicto armado”, según informes de la Corporación Región.

Sus historias serían proyectadas en el museo Casa de la Memoria en formatos multimedia con videos, fotos, audios y textos, con tecnología que les permitiría a los visitantes interactuar con las exposiciones con pantallas táctiles. Todo con el fin de que estas víctimas salgan del anonimato y no se queden en el olvido.

En varias partes del mundo, como en Argentina, Chile, Sudáfrica e Hiroshima hay museos de la memoria. Todos ellos fueron iniciativas ciudadanas. El plus del que se inició en Medellín es que, no solo se está haciendo en plena vigencia de la guerra, sino que provino del gobierno y daba independencia a las organizaciones sociales para decidir sobre los contenidos de las exposiciones.

Ellas definieron que en la Casa de la Memoria se iba a contar la violencia desde las víctimas y en ningún momento se haría apología a los victimarios. La idea fue resaltada en varios medios de comunicación. (Vea un artículo sobre este tema publicado en la revista Arcadia). 
 
A pesar de que esta buena idea provino del exalcalde Salazar, siempre existió el temor de que, por ser una decisión política, pudiera afectarse también por el cambio de gobierno. Y todo indica que eso está pasando.

El año pasado, durante la campaña electoral, el entonces candidato y hoy alcalde Aníbal Gaviria firmó en un acto público el Pacto por las Víctimas. En el documento, el mandatario se comprometió a cumplir con las obligaciones de la Ley 1448, que contempla, como ya se mencionó, el deber de memoria del Estado, que ya se venía cumpliendo con este museo. Con eso se ganó la confianza de organizaciones sociales y de las víctimas.

Pero ahora, justo en momentos en que en horario triple A y en un canal nacional se proyecta una serie enfocada en la vida del mayor victimario que ha tenido Medellín, el alcalde Gaviria se ha enfrascado en mensajes contradictorios.

La Corporación Región y un comité de intelectuales y activistas hicieron varias observaciones al Plan de desarrollo de Gaviria porque allí no se hacía mención a la memoria de las víctimas.
 
“La Casa de la Memoria debe ser uno de los proyectos bandera de este Plan. El tema del derecho a la verdad es fundamental en la perspectiva de la garantía de los derechos de las víctimas. Este derecho se puede abordar desde la ciudad manteniendo y profundizando lo que se ha venido haciendo desde el proyecto Casa de la Memoria, que es un proyecto estratégico para el reconocimiento y la reparación de las víctimas, y para avanzar como sociedad en una reflexión incluyente que garantice la no repetición”, se lee en una comunicación que incluye propuestas para incluir en el Plan de desarrollo.

Y recientemente, durante un foro sobre urbanismo, el alcalde Gaviria dijo ante representantes de Naciones Unidas que el sitio que se estaba construyendo para la memoria de las víctimas de Medellín sería utilizado para instalar un observatorio de políticas públicas, hábitat y vivienda, algo que poco tiene que ver con la memoria de quienes han sufrido la violencia en la capital de Antioquia.

Semana.com quiso consultar con el alcalde las razones de sus contradictorios mensajes, pero no fue posible obtener una respuesta.

Lo concreto hasta ahora es que las víctimas de la ciudad siguen esperando un espacio para exorcizar sus dolores, mientras sus victimarios son vistos en horario triple A.

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