Lunes, 1 de septiembre de 2014

Víctor Maldonado ha sido un hombre de negocios. Se destacan sus inversiones en Foto Japón, la cadena de comidas Archie’s y el Hotel Santa Clara en Cartagena. Uno de sus grandes negocios en el pasado fue Crem Helado, que le vendió al hoy Grupo Nutresa.

| 2013/07/11 10:00

Víctor Maldonado: el hombre que fue Midas

Se inició en la construcción y dio el gran salto al adquirir Crem Helado. Con InterBolsa, a la final, todo le salió mal.

Si de algo se ha preciado Víctor Maldonado en su vida es de haber conservado un bajo perfil como empresario. Por eso, cuando estalló el escándalo de InterBolsa y él apareció en los medios de comunicación, para la mayoría de los colombianos era un perfecto desconocido. 


Ahora que los reflectores se han posado sobre él, ha salido a flote su trayectoria como empresario, que ha sido larga y lo ha llevado a conocer el éxito y el fracaso.


Víctor Benjamín Maldonado Rodríguez nació hace 68 años, fue el mayor de cinco hermanos y muy joven quedó huérfano de padre, un bogotano que hacía parte de una familia de tradición terrateniente. Si bien no se destacó como un gran estudiante, Maldonado sí mostró desde que estaba en las aulas universitarias –donde estudiaba Administración de Empresas– que su fuerte serían los negocios. 


Con unos compañeros y socios que estaban metidos en la actividad constructora, incursionó en la rama inmobiliaria, a través de la empresa Tama que fue muy exitosa en los años setenta. Sin saber mayor cosa del asunto de la construcción, usó su buen olfato para encontrar oportunidades y así conectó a sus socios constructores con su tío Víctor Rodríguez, propietario de importantes tierras en la Sabana de Bogotá. Desde entonces, dice su amigo y socio Alberto Espinosa, mostró que era un gran visionario y emprendedor. 


En sus inicios también incursionó en varios negocios, entre ellos en la industria del cuero aunque sin mayor éxito. Muchos dicen que Maldonado actúa más por intuición que por conocimiento de los sectores. En la mayoría de los casos le ha funcionado ese olfato. Eso explica por qué hoy tiene un portafolio tan amplio y diverso de negocios. 


Tuvo una distribuidora e importadora de licores y cervezas, también montó un negocio de siembra y distribución de legumbres (Defrescura). Un dato curioso que muestra sus ansias de explorar negocios es que toda su vida ha sido apasionado por las ferias. Personas cercanas a él, cuentan que durante años fue a cuanta feria se realizaba en el mundo, de cualquier naturaleza, solo para observar y buscar ideas que pudiera replicar.


Para mediados de la década del noventa, Víctor Maldonado ya se movía en las grandes ligas de los hombres de negocio del país. En una edición de la revista SEMANA de 1995, se afirmó que “es tal vez el más brillante estratega y ejecutor de la nueva generación”. De sus inversiones hacían parte, entonces, Foto Japón, Crem Helado y Jugos Country Hill. Ya había adquirido también un importante paquete de acciones en Carulla, y se le consideraba el pionero de la industria del entretenimiento a través de su organización de máquinas electrónicas.


En todas estas compañías Maldonado se caracterizó por asociarse bien y delegar en sus socios la gerencia y manejo de las empresas. Dentro de los casos más exitosos de su grupo de compañías se destacó Crem Helado, que cuando adquirió era un pequeño negocio de restaurantes y helados, pero fue creciendo de la mano de Alberto Espinosa, quien se convirtió en su socio y fue el gran gerente de esta empresa. 


Durante 25 años esta inversión tuvo hitos importantes, como la incursión en la marca francesa Yoplait, en los comienzos y posteriormente, en 2001, la alianza estratégica con Unilever Andina para el manejo de Helados La Fuente. Así conformó la empresa Meals de Colombia (Mercadeo de Alimentos de Colombia) a la que también añadió el negocio de los cítricos. Maldonado se asoció con la Federación de Cafeteros en la empresa Cítricos de Colombia (Chiclosa), y posteriormente adquirió la totalidad de la compañía. Actualmente Víctor mantiene unas 600 hectáreas cultivadas de naranja en Valle del Cauca y Quindío.


Haciendo gala de su fama de visionario, Víctor vendió Meals de Colombia a la compañía Nacional de Chocolates (hoy Grupo Nutresa) en una operación que según fuentes consultadas le dejó unos 170 millones de dólares, a él y su familia. También salió por esa época de su participación en Carulla, lo que lo dejó con una importante liquidez para invertir en otros negocios.


Maldonado nunca ha abandonado el sector inmobiliario, por donde empezaron sus inversiones. Desde hace varias décadas es uno de los dueños del Hotel Santa Clara en Cartagena que opera la cadena Sofitel y de la cadena de comidas rápidas Archie’s que tiene 38 puntos de venta en todo el país.

¿Cómo llegó a InterBolsa, o mejor aún, al mundo de la especulación financiera? Es una pregunta que surge después de conocer que su trayectoria como empresario ha estado determinada por las inversiones en los servicios y en la industria (con Cream Helado).


La verdad es que su vínculo con este grupo comenzó con el siglo XXI. Él dice que le pareció interesante el negocio y por eso se vinculó. Hacia 2004 Maldonado comenzó a adquirir, poco a poco, acciones del Grupo InterBolsa en el mercado secundario. Quienes han conocido de cerca la historia de esta firma en los últimos años, afirman que Víctor Maldonado cayó como anillo al dedo a InterBolsa, pues tenía liquidez para invertir y a su vez, vio una oportunidad para crecer su patrimonio en el reino de la especulación. Él llegó realmente de la mano de Tomás Jaramillo, quien había sido compañero de estudios de Ignacio –hijo de Víctor–. Desarrollaron una muy estrecha relación. 


Con Juan Carlos Ortiz fue con quien realmente se conectó en el tema de negocios e incluso se hicieron socios en varias empresas. Mantuvieron una estrecha amistad que les permitió compartir varios viajes familiares. Víctor siempre vio en Ortiz a un cerebro hábil y financiero, lo que combinaba perfecto con la descripción que muchos hacen de Maldonado de ser un hombre obsesivo por maximizar su riqueza.


Hay quienes dicen que la codicia por hacer dinero no lo dejó calcular bien en qué se podría estar metiendo con muchas de las movidas extrañas que se hacían en InterBolsa. Y tal vez por ello no siempre estuvo vigilante al centímetro de las jugadas que hacían sus socios. 


En sus mejores tiempos, según algunos estiman, Maldonado llegó a tener una fortuna de unos 400 millones de dólares (en conjunto con su familia). Aunque de sus bienes personales, fuera de sus empresas, poco sabe, sí mucho se especula. Por ejemplo, se dice que tiene apartamentos en varias ciudades del mundo. 


Definitivamente, el derrumbe de InterBolsa es la pérdida más grande a la que se ha enfrentado Maldonado. Él cree que el monto que tendrá que desembolsar es menor de lo que muchos abogados de las víctimas estiman. En este tema la Justicia tendrá la última palabra. 

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