Sábado, 21 de enero de 2017

| 1984/05/07 00:00

VIEJOS PROBLEMAS

El problema de las residencias estudiantiles es sólo una mínima parte de la crisis de la universidad pública

VIEJOS PROBLEMAS

Mientras las manifestaciones populares como paros cívicos, huelgas y protestas descendían, la crisis de la universidad pública se agravó durante la semana que terminó. Dos centros de educación superior fueron cerrados por problemas de déficit: la Universidad de Antioquia y la de Pereira y cinco colegios de enseñanza secundaria en Medellín fueron declarados en cese de actividades por problemas estudiantiles. En Bogotá, la Universidad Nacional decretó receso académico por el período comprendido entre el 9 y el 22 de abril.
Hace 19 meses que Fernando Sánchez Torres fue nombrado rector de la Universidad Nacional. Durante este año y medio, y a pesar de una que otra pedrea, la Universidad había trabajado sin parar, lo que era entendido por la comunidad universitaria y la opinión pública en general como el resultado de un manejo nuevo a problemas viejos. Sin embargo, esa aparente calma pareció, de dos semanas para acá, explotar violentamente.
La expulsión de estudiantes fue el detonante. El miércoles 28, un grupo de alumnos se tomó la Iglesia de Lourdes en Bogotá a las 7 p.m., con el fin de presionar el reintegro de los expulsados. La fuerza pública, al amanecer del jueves 29, rodeó la iglesia y, mediante gases lacrimógenos y golpizas a los estudiantes, logró que fuera desalojada y retuvo a los participantes.
Ese mismo día, la asamblea general de estudiantes de la Nacional decidió realizar una marcha para que se diera libertad a los detenidos. El viernes 30, el centro de Bogotá se paralizó mientras veía desfilar a más de 5 mil estudiantes en forma pacífica y ordenada, coreando una consigna nunca antes oída en el ámbito estudiantil: "nuestras únicas armas son los libros y las flores".
Sin embargo, después de pétalos de rosas y claveles blancos que lanzaron los estudiantes, vinieron pedreas y saqueos. Casi como por instinto, la opinión señaló con el dedo a los universitarios, pero investigaciones adelantadas lograron determinar que de los detenidos durante los desórdenes al finalizar el desfile, sólo 4 eran estudiantes de la Nacional. Como cosa también extraordinaria, al otro día El Tiempo, en su editorial, hablaba bien de los estudiantes y de su manifestación.
Sin embargo, a pesar del tono pacífico y casi folclórico de su manifestación, y de que ahora el grueso del estudiantado parecía buscar una sana tónica para el diálogo, aún no lograban convencer a todo el mundo. Varios sectores empezaron a presionar por un cese de actividades aduciendo el problema de las residencias universitarias. El Consejo Superior solicitó su desalojo, y manifestó que prefería que éste se llevara a cabo sin que los estudiantes estuvieran en la universidad. Nuevamente los estudiantes actuaron con cordura y finalmente triunfó el sector que propugnaba por aceptar el desalojo pacífico, a cambio de que no hubiera cierre.
Se aducía que la razón más apremiante para el desalojo era el fuerte tráfico de drogas en las residencias. Ninguno de los estudiantes entrevistados por SEMANA negó que existiera, y por el contrario, se quejaron de la terrible situación de inseguridad a que estaban expuestos por cuenta de éste. Familias con niños pequeños convivían con tenebrosas organizaciones de traficantes, protegiéndose como podían de las "vendettas", que permanentemente se generaban.
Sin embargo, aunque vivir en las residencias "1° de mayo", "Gorgona" y "Uriel Gutiérrez" no era propiamente tener una suite en el Hilton, el desalojo produjo un gravisimo problema para cientos de estudiantes. Muchos de ellos deberán regresar a provincia, y otros tendrán que buscarse un rincón, junto con sus niños y enseres domésticos, en casa de algún pariente mientras llega el 23 de abril, fecha en que el rector se comprometió a rehabilitar las instalaciones y readjudicar los cupos entre estudiantes matriculados.
En cualquier caso, se sabe que el problema de las residencias es sólo una minima parte de la gran crisis sin perspectivas en que está sumergida la educación pública en el país--

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