Martes, 17 de enero de 2017

| 1997/07/28 00:00

VIRAJE EN EL 8.000

La exoneración de Guillermo Alberto González muestra que en materia de enriquecimiento ilícito no se ha dicho la última palabra.

VIRAJE EN EL 8.000

El lunes pasado, en uno de sus famosos informes confidenciales, el periodista Juan Gossaín soltó una noticia que inicialmente parecía una bomba: la Fiscalía estaba desmontando el proceso 8.000. El origen de la información era el auto inhibitorio que este organismo acababa de proferir en favor del ex ministro de Defensa Guillermo Alberto González a pesar de haber recibido en 1989 un cheque de tres millones de pesos de Pastor Perafán. Esta exoneración dio pie para pensar que la Fiscalía estaba dando un viraje jurídico.Viraje no ha habido. Lo único que hay es una constante: que el delito de enriquecimiento ilícito es muy difícil de manejar. Esto obedece a que la Corte Constitucional decidió que no se requería condena de narcotráfico del donante para procesar por enriquecimiento ilícito a quien le recibiera dinero. Lo cual quiere decir que sí se puede ir a la cárcel por aceptar plata de un tercero del cual se sospecha de narcotráfico. A las autoridades les corresponde evaluar si en el momento de la entrega el que recibe sabía o nó que el donante era narcotraficante. En este caso se llegó a la conclusión de que Guillermo Alberto González en 1989 no tenía porqué saber de las actividades ilícitas de Pastor Perafán. Por esa época el hombre de las bufandas era un próspero exportador de café y las certificaciones expedidas al respecto terminaron por salvar al ex ministro de Defensa.
Su caso no será el único en el cual se deba aplicar ese criterio. El ex fiscal Alfonso Valdivieso recibió un cheque de tres millones de pesos de Efraín Hernández, 'Don Efra', quien posteriormente fue asesinado. Ese dinero ingresó a través de una persona que trataba al donante y todo indica que Valdivieso nunca lo conoció. Este caso aún no ha sido resuelto pero se anticipa que el hoy candidato presidencial no va a tener problemas jurídicos. Lo mismo podría ocurrir con Rodrigo Marín Bernal, embajador en España, quien recibió un cheque de dos millones de pesos proveniente de una cuenta del presunto narcotraficante y mecenas político de Cundinamarca Guillermo Ortiz. Marín aceptó conocer a Ortiz pero alegó desconocer sus actividades ilícitas. Esta explicación es totalmente creíble y seguramente también será exonerado.Como es muy difícil juzgar a la gente con base en sospechas, la única forma de aplicar las normas sobre enriquecimiento ilícito sin margen de error ha sido limitarla a los dineros entregados por los hermanos Rodríguez Orejuela, porque nadie puede alegar que no tenía conocimiento de que eran narcotraficantes. Por eso todos los que están en la cárcel como consecuencia del proceso 8.000 se encuentran allá por recibir dinero de empresas de fachada del cartel de Cali. Como desafía la credibilidad desconocer el origen de los recursos, los sindicados han tenido que recurrir a justificaciones como ventas de cuadros, cobros por servicios profesionales y otras explicaciones de esa naturaleza. Ninguna ha convencido a la Fiscalía, la cual siempre se ha apoyado en el argumento de por qué si los recursos eran legales los beneficiarios trataron de esconderlos a través de terceros . Todos los personajes del proceso 8.000 a quienes se les demostró haber recibido dineros de los Rodríguez están en la cárcel: Alberto Santofimio, Alberto Giraldo, Jaime Lara, Eduardo Mestre, Tiberio Villarreal, Rodrigo Garavito. Solo una persona se ha salvado de ese carcelazo: la 'Niña Mencha'. Margarita Rosa de Francisco fue contratada para un concierto por una sociedad fachada de los Rodríguez, pero logró demostrar que ella no era quien negociaba sus presentaciones y que muchas veces ni siquiera sabía quién pagaba. Esta explicación convenció a la Fiscalía.

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