Jueves, 8 de diciembre de 2016

| 1999/08/02 00:00

VOCERO A LA FUERZA

A pesar de las presiones de las Farc y de los intereses del gobierno, la Fiscalía decidió <BR>llamar a juicio a Alvaro Leyva. ¿Qué pasará ahora con las negociaciones de paz?

VOCERO A LA FUERZA

Por estos dias se presenta una coincidencia en la que pocos analistas nacionales han
reparado. Se trata de la fecha de iniciación de los diálogos formales de paz entre el gobierno y las Farc el 7
de julio próximo: exactamente cinco días después de que se venciera el plazo que tenía la Fiscalía General de
la Nación para pronunciarse sobre el caso de Alvaro Leyva. ¿Qué pretendían las Farc y el gobierno al
acordar que los diálogos en propiedad arrancaran precisamente unos cuantos días después de la
decisión judicial? Todo parece indicar que lo que querían era un plazo para 'medirse el aceite' mutuamente.
En estos pocos días anteriores al inicio del diálogo formal se generará un tire y afloje de gran intensidad para
saber cuál de las partes está dispuesta a ceder.
Esto se debe a que, luego de que se anunciara el viernes pasado la decisión del fiscal Alfonso Gómez Méndez
de expedir resolución acusatoria por enriquecimiento ilícito contra Alvaro Leyva, el proceso de paz parece
haber llegado a una sin salida. Por su lado las Farc han dado muestras de estar totalmente comprometidas
con la suerte del ex ministro conservador y parecen estar dispuestas a jugársela a fondo en su defensa en lo
que consideran una persecución política contra Leyva por cuenta del samperismo. En las tres semanas
anteriores al vencimiento de los términos para calificar el mérito del sumario sobre Alvaro Leyva, tanto
'Tirofijo' como Raúl Reyes expresaron su interés en que el ex ministro fuera un protagonista obligado del
proceso de paz.
Por el suyo, el gobierno ha ido retirando a Alvaro Leyva de la intermediación con las Farc e intentando
reemplazar el papel que éste ha jugado siempre con representantes suyos, al comienzo, y con Víctor G.
Ricardo, en el presente. Lo cierto es que para el gobierno no es posible aceptar que una persona llamada a
juicio por enriquecimiento ilícito participe como interlocutor entre las partes o 'amable componedor' en el
proceso de paz. Sería además difícil para Andrés Pastrana buscar instrumentos para suspender la captura
de alguien acusado de recibir dineros del narcotráfico. Ese acto, por parte de quien como candidato
presidencial cuestionó a su antecesor, Ernesto Samper, de haber recibido dineros de la mafia para su
campaña, sería difícil de explicar.
Para acabar de completar una escena que cada vez se complica más, la única solución que aceptarían
tanto la guerrilla como el gobierno _que Leyva sea representante de las Farc en las negociaciones_ es
precisamente la opción que el propio Leyva no acepta.

¿Cual cederá?
La pregunta ahora es cuál va a ceder. ¿Están dispuestas las Farc a suspender el apenas naciente proceso de
paz para que Leyva esté presente en la mesa de negociaciones? ¿Está dispuesto el gobierno a encontrar
alguna figura que permita levantar temporalmente la orden de captura contra el ex ministro conservador?
¿Estará dispuesto Leyva a ser nombrado vocero oficial de las Farc para poder participar en el proceso en
condición de negociador guerrillero?
Lo único claro de todo este episodio es que, como siempre, la cuerda se romperá por el lado más débil. Y lo
más probable es que éste sea el de Alvaro Leyva Durán. Es cierto que Leyva, ex ministro de Minas y Energía
de la administración de Belisario Betancur, ha dedicado 15 años de su vida al tema de la paz y ha sido una
pieza fundamental en el actual proceso. Pero, en el mejor de los casos, se puede decir que cometió una
serie de errores inocultables y todo parece indicar que no podrá eludir su responsabilidad con respecto a ellos
por más tiempo.
El primer error y el más grande que cometió fue el de haber recibido el ya famoso cheque de 48 millones de
pesos en calidad de préstamo por parte de Jairo Aparicio Lenis. Lo curioso de este episodio es que es la
primera vez que un político recibe un cheque de dineros calientes en calidad de préstamo y no de 'pago por
sus servicios'. Es también la primera vez que el narcotraficante girador confiesa haber dado el dinero.
Aparicio, en su declaración ante la Fiscalía, asegura que Leyva sabía que el dinero era de 'Pacho' Herrera
y que nunca pagó esa deuda. Hasta ahí era la palabra de Leyva contra la de Aparicio.
Sin embargo el error se agrandó cuando Leyva dio ante la Fiscalía una versión del negocio alrededor de una
venta de volquetas que nunca pudo demostrar. Y se volvió catastrófico cuando algunos de sus familiares
trataron de comprar la declaración de Jairo Aparicio Lenis. Allí se terminó de derrumbar su
credibilidad.
Y es precisamente, en reconocimiento de esos errores, que Alvaro Leyva debería aceptar la que parece ser
su única salida en este momento: la de convertirse en vocero de las Farc en las negociaciones de paz y
poder así contribuir decididamente en el proceso. Sería absurdo que después de haber luchado durante
tantos años para que las partes se sienten a negociar ahora sea precisamente por su culpa que las
negociaciones terminen estancándose.
La otra posibilidad, aunque menos probable, es que ceda el gobierno y busque la manera para que Alvaro
Leyva sea un intermediario válido entre él y las Farc. Al fin y al cabo en nadie confían más las Farc que en
Leyva, no sólo porque éste entiende los propósitos del Secretariado sino porque interpreta como nadie al
establecimiento para los comandantes. La argumentación en favor de que el gobierno acepte la
importancia de la participación de Leyva y la defienda públicamente tampoco es despreciable. En aras
de la búsqueda de una solución política al conflicto armado el gobierno ha encontrado caminos jurídicos
para lograr la suspensión de las órdenes de captura contra los comandantes guerrilleros que
participan en las conversaciones o las de aquellos que se han reunido con el Presidente mismo o con sus
delegados. Esa flexibilidad, de naturaleza política y no jurídica, que le permite al gobierno buscar caminos
para sentarse a dialogar con ciudadanos, en algunos casos con sentencia condenatoria en ausencia, podría
aplicarse también a quienes, como Alvaro Leyva, los esposos Mauss o aun monseñor Emilio Stehle, otorgan
tranquilidad tanto a las Farc como al ELN.
Lo cierto es que, como a los héroes trágicos, luego del llamamiento a juicio por parte de la Fiscalía a Alvaro
Leyva sólo le quedan tres caminos por seguir, y los tres son muy malos y representan una triste culminación
de su carrera pública: o se entrega a la Fiscalía, o se convierte en vocero de las Farc o busca prorrogar de
manera indefinida el asilo político que solicitara en Costa Rica pocas semanas después de que echara a andar
el proceso de paz con las Farc, en un encuentro entre el candidato conservador y el jefe de la guerrilla, que
sin duda contribuyó a la elección de Andrés Pastrana como presidente de Colombia.

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