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| 7/26/2014 6:00:00 PM

"Voté por Santos y no lo hice por la mermelada"

El alcalde de Bogotá Gustavo Petro defiende su gestión de gobierno y responde a los cuestionamientos por los negocios de su concuñado con el Distrito.

MARÍA JIMENA DUZÁN: ¿Alguna lección aprendida luego de su aparatoso reintegro?

GUSTAVO PETRO:
La de que el principal enemigo del país no es la guerrilla, sino el Estado. Los funcionarios están sometidos a un régimen de terror y de chantaje en el que cualquiera, por un error, puede ir a la cárcel. Aunque ese no fue mi caso, sí tengo claro que en ese ambiente, el ánimo de cualquier funcionario, sobre todo de los que no son corruptos, es el miedo. Y el miedo paraliza al Estado. La otra lección tiene que ver con una pregunta: ¿pueden opciones diferentes gobernar de acuerdo a sus preceptos o solo se acepta gobernar con la agenda de los que tienen el poder?

M. J. D.: ¿Y ya encontró la respuesta?

G. P.:
Cuando desprivaticé el sistema de aseo me trataron como si hubiera cometido un crimen, a pesar de que no rompí un contrato. ¿Por qué nos tenían que eliminar por esa vía? ¿Para evitar la eliminación tenía que no hacer el programa? Entonces,  ¿para qué estamos en la política?... En cierta forma, a pesar de lo que he sufrido en carne propia, incluso físicamente, –tuve que ir al quirófano dos veces–, hemos demostrado que es posible en Colombia gobernar diferente. Y eso vale oro desde el punto de vista de la historia de este país. Tengo claro que si yo estoy aquí, reintegrado, es por la enorme movilización que se da no solo en Bogotá, sino en el resto del país y por tres jueces valientes que han sido atacados por la prensa.

M. J. D.: ¿O sea que para usted la prensa que denunció cercanías entre por lo menos uno de esos jueces con su Alcaldía, forma parte también del régimen de esa extrema derecha que lo quería tumbar?

G. P.:
Es que yo no separo a la prensa del régimen político. Usted me dirá si me equivoco.

M. J. D.: Esos medios que usted critica también han sido los más críticos contra esa extrema derecha que usted identifica. ¿No será que su tolerancia a la crítica es igual a la de la extrema derecha?

G. P.:
No me disgusta que me critiquen. Por respeto a la prensa, mantengo la serenidad. Prueba de ello es que no he iniciado acciones penales. Más de un medio ha degradado la imagen de mi esposa, han construido conceptos que son contrarios a la que es mi verdadera familia, tratan de destruir mi imagen…

M. J. D.: ¿Lo dice por la información que fue publicada en algunos medios según la cual, su concuñado, el empresario Carlos Gutiérrez aparece haciendo negocios en su administración?

G. P.:
A ver ¿qué es su concuñado de usted?

M. J. D.: Parte de la familia…

G. P.:
Pero no es su familia carnal. Mi familia carnal es mi papá que es un pensionado y vive en un apartamento de 100 metros cuadrados. Mi mamá y una hermana tuvieron que exiliarse en el gobierno de Uribe. Mi hermano que no se quiso exiliar, gana 700.000 pesos mensuales. Mis tíos paternos, los que sobreviven, son campesinos de azadón y viven en Ciénaga de Oro. Mis tíos maternos se murieron todos. Mis hijos, todos estudian. Esa es mi familia carnal. Por el lado de mi esposa buscan enlodarme con los familiares de ella que jurídicamente ya no son los míos. Reconozco a parientes allegados, como mi suegro. ¿Y dónde está? Muerto. Mi suegro moría pobre, pegado a una máquina de diálisis, mientras un periodista muy famoso decía que él era socio de los Nule. Nunca fue contratista del Estado y ni siquiera se metió en la política de Sucre. Era periodista de El Siglo y amigo de Gómez Hurtado. Mi suegra vive en arriendo. Los tíos de mi esposa viven en el Caribe y ninguno tiene negocios con la Alcaldía.

M. J. D.: Según ‘El Tiempo’, María Teresa Alcocer y Juan Carlos Alcocer, hermanos de su esposa tienen una empresa junto con Carlos Gutiérrez. Ellos habrían recibido un lote del distrito, producto de una presunta coima que el empresario Julio Gómez le debía a los Nule.  

G. P.:
¿Y qué tiene que ver esa transacción conmigo o con el Distrito? Esa transacción involucra a un señor, Carlos Gutiérrez que ni siquiera es familiar mío. A él lo veo en reuniones porque es esposo de la hermana de mi esposa, pero no tengo ninguna relación. Es más, somos rivales políticos. Al primero que conocí fue a su padre, que era concejal de Zipaquirá, en la época en que me apresaron. Eran conservadores, pero luego se volvieron uribistas. Sus negocios, hasta ahora son legales, así a mí no me gusten y les haya dado por meterse en el carbón o comprar tierras en el Vichada como lo hizo también Luis Carlos Sarmiento.

M. J. D.: Su concuñado aparece en una de las compañías que estaría licitando los estudios del tranvía por la séptima.

G. P.:
No nos achaque a nosotros los errores de la prensa. Eso dice un artículo de El Tiempo que no tiene ni pies ni cabeza. El proyecto de la séptima lo quería hacer por obra pública y fracasé en el intento porque perdí por un voto en el Concejo. Lo pararon con el argumento de que era una improvisación y mire cómo Medellín ya va a comenzar su tranvía. Con la caída de ese proyecto, nos abrimos a iniciativas privadas y llegaron propuestas para varios tranvías, entre ellos, el de la séptima. La propuesta que está de primeras es la hecha por Alstom y según El Tiempo, el proyecto con Alstom se frena por cuenta de un interés de Carlos Gutiérrez en ese proyecto.  ¿Y qué tiene que ver Gutiérrez con Alstom?...pues no lo explica la noticia. ¿Sabe por qué? …porque no hay ninguna relación. Que yo sepa a Alstom acaba de comprarla General Electric. Pero todo este tema sale es porque yo dije que si la propuesta de Alstom no iba, la que le sigue, no podía considerarse porque su gerente es Fernando Rey. Ese señor está inhabilitado ya que fue gerente de TransMilenio. El objetivo de este artículo no era sino decir que en la séptima no hay nada. Lo cual tampoco es cierto. Hay un proyecto de factibilidad que está en estudio y el único obstáculo es que el nuevo propietario de Alstom, que es General Electric, ya no quiera hacer ese proyecto. 

M. J. D.: Una de las críticas más recurrentes a su gestión es el tema de la movilidad y la forma como está implementado el SITP. Los buses azules van vacíos y los usuarios dicen que no les sirven las rutas…

G. P.:
En 2010 se definió que Bogotá tendría que integrar el transporte de manera paulatina en lugar de hacerlo en un día específico, como se hizo en Santiago de Chile, hecho que casi tumba a la Bachelet. Eso tiene su costo. Los buses del SITP compiten con los buses tradicionales. El usuario de ese bus prefiere cogerlo porque sabe que lo coge donde quiere y se baja donde quiere. El azul implica primero conocer las rutas y segundo cogerlo en un lugar determinado. No se capta todavía que se puede bajar del azul y montar en el rojo por la misma plata y mientras eso se aprende, esos buses van semi-desocupados. Esas sillas vacías las paga el distrito por contrato del 2010. Cuando yo entré el cálculo es que se les transfería a los operadores cerca de 750 millones de dólares. Para llenarlas nos inventamos las tarifas diferenciales, motivo por el cual nos embargaron las cuentas, además de tarifas especiales para la gente del sisbén. Hoy estamos a mitad de camino en materia de la implementación de SITP. Echar para atrás es costoso y echar para adelante, también. No obstante, creemos que la intervención por parte de la Superintendencia de dos de los operadores del SITP, Egobus y Coobus, puede ayudarnos a ir más rápido. Si el Estado las administra bien, el SITP podrá implementarse en dos o tres meses.

M. J. D.: Redujo las tarifas de TransMilenio y las del aseo pero en lugar de que lo hayan felicitado lo han cuestionado. ¿No será que esa reducción no está debidamente justificada?

G. P.:
Mire en esos dos casos me pasó lo mismo: no solo se abrieron procesos contra mí sino que intentaron manchar esas decisiones con hechos de corrupción. Y en el caso del aseo, le aclaro: no estaba obligado a licitar y lo que inicié fue una desprivatización del servicio, motivo por el cual me destituyeron. Sin embargo logré los objetivos: tengo una población recicladora que hoy vive mejor que antes. Más de 40.000 niños salieron del trabajo infantil en un año, logré que todos los caballos salieran de la ciudad y reduje las tarifas.

M. J. D.: ¿No acepta que hubo una falta de planificación en la forma como se hizo ese desmonte?

G. P.:
Lo que hubo fue miedo. Desprivatizar un servicio público sobre todo en un espacio que está manejado por muchas mafias, que son las que se han beneficiado con la privatización de esos servicios, no es fácil. No se le olvide que el estructurador de la licitación que había era el doctor Álvaro Dávila, parte del cartel de la contratación. Aquí se decía, acusándome por sospechas, que yo iba a cambiar estos operadores por amigos míos, pero metí al Estado. Todos los operadores disminuyeron su volumen de ganancia y a cambio de eso las tarifas de aseo cayeron, demostrando que teníamos razón.

M. J. D.: Pero la ciudad sigue teniendo serios problemas de basuras.

G. P.:
Según el informe de Bogotá como vamos, a pesar de que ellos presentan como negativo el tema de las basuras, se dice que los más satisfechos con el nuevo sistema de basuras son el centro y Chapinero. ¿Y quienes operan esas dos zonas?...Nosotros. Eso va en contravía de que una empresa pública es peor que una privada. En ese estudio también se muestra que aumentamos el número de toneladas de basuras llevadas al basurero Doña Juana, cifra que venía cayendo en 2012 con el modelo antiguo. Eso significa que el modelo de basura de 2013 fue más eficaz y eficiente que el modelo privatizado que venía.   

M. J. D.: ¿No se arrepiente de haber votado por el procurador?

G. P.:
Yo creo que eso me da autoridad moral para decir que no actúo como él. Mientras que él quiere eliminar la diferencia política, –actitud que no lo diferencia de quienes quisieron eliminar a la UP-, yo, siendo un hombre de izquierda, demostré que acepto la diferencia como base de la democracia.

M. J. D.: Al punto que terminó votando por Santos quien según usted había sido su verdugo porque le negó las medidas cautelares…

G. P.:
Yo voté por Santos y no me vengan a decir que lo hice por la mermelada.  No vamos a aceptar puestos públicos en el gobierno nacional. Lo que hicimos fue racional, pese a la reacción sentimental –que podía degenerar en rencor–, que nos produjo su decisión de no aceptar las medidas cautelares. ¿Qué le conviene al país? La paz. ¿Le conviene al país el regreso de Uribe al poder? Algunos dirán que sí, pero desde nuestro punto de vista no era positivo. Los uribistas hicieron el cálculo de que tumbando al alcalde baluarte de la izquierda, iban a poner un alcalde de ellos como primer peldaño para acceder a la Presidencia. La realidad es que esa acción del procurador generó tal reacción que se expresó votando por Santos. Los uribistas cavaron su propia tumba política.

M. J. D.: ¿Hollman Morris o Clara López para sucederlo en la Alcaldía?

G. P.:
Yo no puedo meterme en política porque ahí sí le doy razones al procurador. Solo le puedo decir que una división por parte de las fuerzas democráticas provocaría que la ciudad cayera en la extrema derecha.
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