Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

×

| 8/8/2004 12:00:00 AM

Voto de independencia

Con la elección de Humberto Sierra Porto como nuevo magistrado de la Corte Constitucional, el gobierno fue nuevamente derrotado en el Congreso. ¿Qué tan decisivo será su voto para la reelección de Álvaro Uribe?

El martes pasado las matemáticas volvieron a fallarle al presidente Álvaro Uribe. La plenaria del Senado eligió a Humberto Sierra Porto nuevo magistrado de la Corte Constitucional. Sierra reunió los votos costeños, los de la oposición y los de algunos uribistas que querían enviarle al Presidente el mensaje de que no le firmarán cheques en blanco.

Como en otros temas, el gobierno pensaba que los uribistas harían mayoría para que ganara la candidata de su simpatía, Consuelo Caldas, quien había criticado las sentencias con consecuencias económicas y se había mostrado partidaria de racionalizar la tutela, dos temas que el gobierno incluyó en el proyecto de reforma a la justicia.

En la Casa de Nariño se daba por descontado que Caldas sería la nueva magistrada, hasta el 20 de julio en la tarde cuando, después de hablar con algunos senadores, el presidente Uribe se dio cuenta de que la elección estaba enredada. Las mayorías que le habían garantizado no se estaban cristalizando. Los senadores más cercanos al gobierno intentaron darle un timonazo a la votación para elegir al nuevo magistrado. Claudia Blum hizo una lista para contar uno a uno los votos y Germán Vargas Lleras, que al principio apoyaba la aspiración del ex consejero Libardo Rodríguez, se sumó como buen soldado uribista a la de Caldas. Pero ya era demasiado tarde. Humberto Sierra Porto, un costeño de apenas 38 años, funcionario de la Procuraduría y prestigioso académico, les había tomado la delantera.

Sierra Porto es un hombre que se mueve en el Congreso como pez en el agua. En los últimos siete años ha estado en permanente contacto con la clase política. En 1998 fue asesor de asuntos constitucionales de la Cámara de Representantes y durante más de cinco años fue abogado litigante en defensa de varios congresistas en procesos de pérdida de investidura en el Consejo de Estado. Como académico creó el posgrado de derecho parlamentario de la Universidad Externado de Colombia, donde tuvo como alumnos a varios congresistas. De todos los candidatos de la terna, era el que tenía una relación más fluida con los senadores. A eso se sumaba la ventaja de ser costeño, lo cual es un activo en un Congreso donde a ese bloque regional le gusta hacerse sentir.

A Sierra lo eligieron votos de diversas procedencias. Los senadores liberales oficialistas fueron su respaldo más importante. Camilos Sánchez dice que "ganó la democracia pues Sierra es un hombre transparente sin cartas marcadas". La bancada costeña, como estaba anunciado, lo acompañó, así como los senadores de la izquierda democrática. Carlos Gaviria, por ejemplo, dice que respaldó a Sierra porque en la exposición ante el Senado "demostró ser un constitucionalista moderno, comprometido con los valores de la Constitución".

Algunos como Andrés González votaron por la cercanía filosófica y política que les ha dado su paso por la Universidad Externado, donde han compartido proyectos. Y por lo menos una docena de senadores del uribismo simplemente votaron en contra de las presiones que el gobierno estaba haciendo a favor de Consuelo Caldas. También fueron mal recibidas las advertencias apocalípticas que hizo el ex ministro del Interior Fernando Londoño Hoyos, quien equiparaba la elección de Sierra con el fin del mundo. Sin embargo, independientemente de todas estas consideraciones personales o políticas, las calidades de Sierra no tenían discusión. Una fuente de la Casa de Nariño dijo a SEMANA después de la derrota: "No había nada que hacer. Sierra era el mejor".

El talante de Sierra

Humberto Sierra ha tenido una meteórica carrera como abogado y académico. A sus 38 años ya tiene un título de doctorado en derecho público y ciencia política; además de títulos de maestría y especialización. Se le conoce como un hombre riguroso y con gran capacidad para argumentar, habilidades esenciales de un magistrado y que él supo usar muy bien en su exposición frente al Senado. "Yo les dije que acepto la Constitución tal como está y la protejo, mientras los otros candidatos hicieron propuestas de reforma constitucional".

Frente a los temas cruciales para el gobierno como limitar la tutela, Sierra dejó clara su posición: "Si se quiere recortar la tutela eso sería problema de una reforma constitucional que le toca al Congreso. Y en ese tema mi posición es irrelevante porque la Corte la defiende de manera unánime"

Sobre las sentencias con efectos económicos que han causado tantos choques de la Corte Constitucional con el gobierno y la Junta del Banco de la República, Sierra dice: "Soy enemigo de sentencias que tengan efectos de desestabilización macroeconómica del país. Creo que hasta ahora eso no ha ocurrido. Pero es claro que se requiere una comunicación más fluida entre el gobierno y otros sectores del país, incluido el gobierno". Un mensaje tranquilizador para el gobierno, que no comparte la opinión de Sierra de que la Corte no ha tomado decisiones que afecten la macroeconomía.

La elección del reemplazo de Eduardo Montealegre era considerada particularmente trascendental porque muchos de los proyectos bandera del gobierno dependen del visto bueno de este organismo. En el pasado reciente se ha visto que la Corte, que tiene nueve miembros, se ha polarizado por partes iguales en fallos trascendentales, quedando la decisión final en manos de un voto decisorio. Así sucedió cuando se declaró la inexequibilidad de algunas normas de la conmoción interior y, posteriormente, con el fallo que negó la prórroga de la conmoción. En muchos de estos casos la Corte se divide entre quienes les dan mayor peso a los problemas de forma de las normas y quienes les ponen mayor atención a los temas sustanciales.

En círculos jurídicos se considera que tanto en el estatuto antiterrorista como la reelección presidencial en la Corte se enfrentaría a una votación estrecha, por lo que la llegada de Sierra ha despertado tanta expectativa.

En lo que se refiere a uno de esos dos temas, el estatuto antiterrorista, el problema quedó resuelto el fin de semana pasado. Sierra anunció que asumirá su cargo en septiembre, lo cual quiere decir que no estará en dicha votación. Aunque no lo reconoce, es posible que las motivaciones para esta decisión sean simplemente un gesto elegante para bajarles la presión a las expectativas que ha generado su nombramiento.

Donde no estará ausente es en la votación sobre la reelección presidencial. Ahí el papel de la Corte será decisivo porque a ésta le corresponde darle luz verde o roja a la iniciativa. Los argumentos que existen para hundirla se refieren exclusivamente a vicios de forma. Teóricamente un proyecto de esta envergadura tiene que ser ampliamente debatido en todas las instancias y, por la premura del tiempo, esto no siempre se ha podido cumplir a cabalidad.

En la Cámara, por ejemplo, 60 parlamentarios que habían pedido la palabra no pudieron intervenir en el debate.

La Corte tendrá que decidir qué peso les otorga a tecnicismos jurídicos de esta naturaleza frente a la importancia política e histórica que entraña una reforma constitucional de tanta trascendencia.
¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 1855

PORTADA

Exclusivo: la verdadera historia de la colombiana capturada en Suiza por ser de Isis

La joven de 23 años es hoy acusada de ser parte de una célula que del Estado Islámico, la organización terrorista que ha perpetrado los peores y más sangrientos ataques en territorio europeo. Su novio la habría metido en ese mundo.