Jueves, 8 de diciembre de 2016

| 1992/11/30 00:00

Vuelo 001 en peligro

La sucesión de incidentes del FAC-OO1 convierte en una verguenza que el Presidente de Colombia no tenga un avión decente.

Vuelo 001 en peligro

EL TEMA HA SIDO RECUrrente a lo largo de la actual administración. Desde sus primeros días de mandato, el presidente César Gaviria y sus diferentes comitivas de viaje se han tropezado con toda clase de problemas relacionados con el vetusto avión presidencial 001, el Fokker 28, plagado de limitaciones de alcance y tecnología hasta el punto de llegar a poner en peligro la vida del primer mandatario, como sucedió en el aeropuerto de Miami en marzo del año pasado.
La visita oficial a España la semana pasada no fue la excepción. Como se sabe, por su escaza autonomía de vuelo el Fokker no es capaz de llevar al Presidente a Europa, pues para atravesar el Atlántico debe salir de Colombia hacia la costa este norteamericana subir hasta Groenlandia, y hacer escala en Islandia e Inglaterra. Debido a ello, Gaviria, la primera dama y el resto de la comitiva debieron volar a Miami en el Fokker, tomar allí un avión comercial hacia Londres, donde abordaron finalmente el 001, y aterrizar así en Madrid en el jet pesidencial.
Este tipo de peregrinaciones son frecuentes e implican no sólo diferentes clases de riesgos para el mandatario y sus acompañantes, sino el reflejo a nivel internacional de una imagen de atraso que atenta contra los esfuerzos de presentarse ante la comunidad internacional como un país moderno que merece ser tenido en cuenta para comerciar con él e invertir en su territorio.
EL VEJESTORIO
El Fokker no sólo tiene un alcance limitado. Es un avión construído hace 22 años y por esa razón no cuenta con ninguno de los importantes adelantos técnicos que se han dado en materia de aviación en las últimas dos décadas. Su sistema de navegación es absolutamente obsoleto y el grado de computarización de sus equipos es mínimo. Si bien según los expertos, en tierra César Gaviria es el segundo hombre mejor cuidado del mundo -después del mandatario norteamericano-, en el aire puede ser uno de los jefes de Estado más desprotegido del planeta. Por todo ello, la compra de un nuevo avión no puede ser vista como un lujo innecesario, ni como una extravagancia del Gobierno.
Se calcula que el monto de esta inversión sería de unos 40 millones de dólares, más o menos, dependiendo del avión que se adquiera. Las opciones están entre un 737-300, un MD-83, un Fokker-100 y un BAE-146. Todos ellos combinan una moderna y segura tecnología, un buen alcance para todo el continente americano y la necesaria versatilidad para aterrizar en los pequeños aeropuertos regionales colombianos. Con esta adquisición, el mandatario colombiano quedaría al menos al nivel de sus colegas de Bolivia, Uruguay, Peru, Chile y Venezuela. El problema de volar a Europa no se resolvería, pues para ello haría falta un segundo avión de mayor alcance, como lo tienen. exclusivamente para los vuelos de más de tres horas, los presidentes de México (un Boeing 757) y de Argentina (un 707).
Se trata, claro está, de una inversión significativa. Pero el asunto bien lo amerita, sobre todo si se tiene en cuenta que un Presidente en la actualidad debe viajar mucho más que en el pasado, pues estamos en la decada de los tratados de libre comercio internacional y de la diplomacia directa presidencial.
Lo grave es que a medida que pasan los días, la situación del Fokker empeora, y con ella, la de la seguridad aérea del primer mandatario. Una licitación declarada desierta en abril no permitió que se realizara la compra de un nuevo aparato, y todo indica que los problemas políticos del actual Gobierno lo han llevado a desistir de la iniciativa, al crearse la absurda situación de que en vez de sentir pena por andar en un avión tan viejo e inseguro, lo que parece darle pena al Presidente es comprar uno nuevo. -

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